Pedro Sánchez y Carles Puigdemont, en una reunión que mantuvieron en 2016. EFE

Carles Puigdemont propone la rendición de España con un mediador

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El Consell de la República que preside Carles Puigdemont pide al Gobierno que dialogue y acepte el resultado del referéndum del 1-O

Barcelona, 14 de septiembre de 2019 (17:12 CET)

Si se pregunta qué hace Carles Puigdemont en su casa de Waterloo —la Casa de la República, la llaman—, además de dar alguna que otra entrevista y mostrarse activo en las redes sociales, otra respuesta posible es presidir el Consell de la República. El expresidente catalán inventó este órgano paralelo a la Generalitat para vigilar y dictar la acción del independentismo desde Bélgica.

Casi dos años después de fugarse, el organismo que comparten Puigdemont y el resto de exconsellers huidos de la justicia española, junto con políticos todavía en activo en Cataluña, este consejo ha hecho público este sábado un comunicado para marcar su posicionamiento con respecto a la situación actual, lanzar exigencias al Gobierno y a la comunidad internacional y poner deberes al Govern de Quim Torra.

La solución al conflicto catalán que propone Puigdemont, que según su abogado, está en peligro, no es otra que la rendición de España con un mediador independiente. El comunicado, fruto de un largo debate intenso, ha llegado a varias conclusiones. La primera de ellas es que debe volverse al diálogo con el Estado, aunque Pedro Sánchez no esté por la labor. No obstante, la negociación debe tratar de la independencia de Cataluña, pues el Gobierno debe aceptar el resultado del referéndum del 1-O.

El "diálogo", entendido por Puigdemont

El Consell de la República quiere “proponer al Estado una plataforma de negociación para la resolución del conflicto” que se base en tres condiciones. La primera es “el reconocimiento, por parte del Estado, del derecho a la autodeterminación, que el pueblo catalán ejerció el 1 de octubre de 2017”. Vamos, que acepte el llamado derecho a decidir pero no para pactar un referéndum, sino para asumir el resultado del 1-O, favorable al .

La segunda condición es que no haya represión y “se respeten los derechos civiles y políticos tal como reconoce el derecho internacional”. No especifica a qué se refiere, pero se entiende que exige la liberación de los políticos juzgados precisamente por organizar la consulta. La tercera condición es una mediación independiente en las negociaciones.

El comunicado insiste en pedir que ni las administraciones ni los partidos españoles bloqueen los pasos de Cataluña para materializar su separación del Estado.

Carles Puigdemont y compañía usan también el comunicado para pedir al Govern de Torra que dé pasos para hacer efectiva la independencia y la República catalana. El ejecutivo catalán ha recibido críticas en los últimos meses, provenientes de sectores como la CUP, la ANC o los CDR, por no avanzar hacia la secesión.

Mensaje de Puigdemont para Europa

El Consell de la República también aprovecha para hacer lo que denomina internacionalizar el conflicto: “Reclamamos a las instituciones europeas e internacionales, y muy particularmente a la Unión Europea, que de acuerdo con las obligaciones derivadas de sus tratados, velen por garantizar los derechos humanos y la democracia al Estado español”.

Con sede en la casa de Puigdemont, el Consell de la República está presidido por el propio exalcalde de Girona, mientras que el vicepresidente es Toni Comín, el que fuera conseller de Salut huido con Puigdemont a Bélgica. El consejo de gobierno de la institución cuenta también con Clara Ponsatí y Lluís Puig, exconsellers huidos, Elisenda Paluzie, presidenta de la ANC, y políticos como Toni Morral, íntimo de Puigdemont, Antoni Castellà y Marta Sibina, exdiputado de Podemos en el Congreso.

El objetivo del consejo es “mantener vivo el mandato del 1-O”, trabajar hacia la república, internacionalizar el procés y llevar a cabo “acciones estratégicas de ofensiva jurídica para defender los derechos del pueblo catalán”.

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