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Duran i Lleida se retiró de la política pero no ha olvidado las buenas maneras que le hicieron estar bien con casi todos

Madrid, 05 de abril de 2017 (05:00 CET)

Duran i Lleida y Josep Antoni no son la misma persona. Para los amigos, allegados y conocidos, Josep Antoni, el catalán amable, el político que ha hecho de la diplomacia y la compostura una forma de vida, siempre es bienvenido al Madrid de los empresarios, de socialistas y populares, de quienes cogobernaron España con el apoyo de su partido. Pero para Jordi Pujol siempre ha sido Duran i Lleida; Duran a secas o tal vez Durán. Así, con acento castellano. Él mismo lo confesó ante las risas del público con un chiste parco que en Madrid se entendió muy bien.

Este martes, Duran i Lleida presentó su último libro Un pan como unas tortas: ¿valió la pena acabar con todo?, editado por Economía Digital a través de su sello especializado ED Libros. Se trata de un nuevo género literario, como aseguró el editor del libro, Félix Riera. El de la secesión. El independentismo también puede ser una corriente narrativa. O muchas.

Antes de la llegada de los invitados, Josep Antoni, amigo de varios embajadores, apreciado por las cúpulas, se aprendió incluso el lugar de cada uno de los ellos. Cuando llegaban, buscaba su posición en las filas en un evento lleno de vips; en un recinto, la sala de conferencias de Abertis, en el paseo de la Castellana de Madrid, lleno a rebosar.

No había una primera fila tan amplia. Así que varios exministros como Jordi Sevilla y Miguel Sebastián se tuvieron que sentar tras el expresidente Felipe González. Para aliñar el protocolo, algunos exministros (vinieron hasta cuatro) se cambiaban los papeles para coincidir con los amigos y evitar a otros compañeros de partido. En época de primarias toda precaución es poca.

Felipe González amenizó la presentación de Duran i Lleida con su espontaneidad

Antes y después de la presentación, la atención del evento gravitó entorno al expresidente González, que asistió con su mujer. Sentado junto a la ex vicepresidenta Elena Salgado y el consejero delegado de Economía DigitalJuan García, no perdió oportunidad para amenizar con comentarios jocosos la presentación. Licencias de presidente. Al editor Mauricio Casals no se le escapó ni una. 

Duran i Lleida confirmó en su presentación que había advertido a los de su partido que, al arrojarse sobre las vías independentistas, fracasarían y serían desplazados del mapa político catalán. En el fondo, era consciente de que sus compañeros, intentasen lo que intentasen, solo sabían hacer tortas. No podían con pan, ni de pagès ni de ningún tipo.

Cada anécdota de Duran i Lleida tenía gran significación en un público que sabía lo que escucharía. A un Duran diciendo “se los dije”, “lo advertí”, “nos destruimos a nosotros mismos para catapultar a Esquerra”. Pero esas palabras jamás saldrían de la boca de un hombre como Josep Antoni y menos de Duran i Lleida, el hombre que siempre quiso dialogar, que siempre quiso aprender a ser otro, a ponerse en los zapatos de los demás, reflexionó ante la audiencia.

Cada anécdota de Duran i Lleida tenía gran significación en un público que sabía lo que escucharía

Lo escucharon con atención Juan Rosell, presidente de la CEOE, José Bogas, consejero delegado de Endesa, Pablo Casado, vicesecretario de comunicación del Partido Popular y Roberto Bermúdez de Castro, secretario de Estado de administraciones territoriales. También varios embajadores. Parte de la cúpula política y empresarial del país tomó nota de que "lo que está pasando en Cataluña es un error histórico, una aventura que podrá acabar de cualquier manera pero no con la independencia".  

Lo advirtió Josep Antoni de forma sosegada antes de la carrera independentista, en ese camino de extremos y populimos. Y lo ratifica, con su libro, Duran i Lleda hoy.

Duran i Lleida y Felipe González
Felipe González, Elena Salgado y Juan García durante las intervenciones de los ponentes. ED
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