El presidente del Parlament de Cataluña, Roger Torrent. EFE

El choque entre JpC y ERC por Puigdemont paraliza el Parlament

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JpC y ERC no se ponen de acuerdo sobre la sustitución de los diputados suspendidos, porque los puigdemontistas quieren hacer una excepción con el expresident

18 de julio de 2018 (12:05 CET)

La decisión sobre la suspensión de Carles Puigdemont como diputado del Parlament ha acabado por dinamitar la unidad independentista en el Parlament y paralizar la cámara. El cortocircuito, que culmina meses de fricciones de Junts per Catalunya (JpC) y ERC en las que hasta ahora no había llegado la sangre al río, lo ha causado la forma de aplicar la suspensión dictada por el juez Pablo Llarena sobre el expresident y otros cinco diputados, y el resultado es que el pleno que arrancó ayer martes, y en que la previsión es que la primera votación se llevara a cabo este miércoles por la tarde, ha sido desconvocado.

El embrollo no es menor, ni fácil de digerir. ERC abogaba por ceñirse al planteamiento de los servicios jurídicos del Parlament y aplicar una sustitución temporal de los suspendidos. Un mecanismo que, por lo que respecta a las votaciones y a efectos prácticos, suponía mantener de momento el actual sistema de votos delegados, solo que en vez de “por delegación”, el voto de los procesados lo asumirían otros diputados “por sustitución”.

Eso es lo que proponía el acuerdo planteado por el presidente del Parlament, el republicano Roger Torrent, y basado en la puerta abierta por Llarena de sustituir temporalmente a los diputados, pese a que ese mecanismo no está previsto ni en el reglamento de la cámara catalana. La fórmula contaba incluso con el aval de Catalunya en Comú Podem y, mucho más importante, el del PSC, que, a diferencia de los comunes, sí tienen presencia y voto en la mesa, y cuyo ok puede traducirse por un plácet del gobierno de Pedro Sánchez.

JpC no compra

Pero la propuesta ha acabado cayendo porque JpC, socio de ERC en el gobierno de la Generalitat, no la compraba. Tras dos horas de reunión, la votación se ha saldado con un empate que no permite que la iniciativa prospere. De los siete miembros de la mesa, los dos de ERC y el del PSC han votado a favor, y otros tres han votado en contra: los dos representantes de Cs y uno de los dos de JpC, el vicepresidente primero, Josep Costa. El otro, Eusebi Campdepadrós, se ha abstenido.

Fuentes de JpC han tratado de justificar esta divergencia a la hora de votar con el argumento de que querían evidenciar los matices de su postura y forzar la suspensión del pleno, que al final ha decidido la junta de portavoces y que se podría haber acordado igual aunque en vez de empate, la propuesta de Torrent hubiera sido derrotada. 

JpC asumía el planteamiento de ERC solo a medias. La coalición propuso dos enmiendas a la propuesta de Torrent: una, que Esquerra había aceptado, es que el acuerdo fuera solo para el pleno de esta semana, el último antes del final del periodo de sesiones, es decir, antes de las vacaciones, y que, en septiembre volviera a abordarse el asunto, tras un dictamen de la Comisión del Estatuto del Diputado. Con lo que no ha transigido ERC es con la pretensión de JpC de que la fórmula fuera aplicable a todos menos a su líder, el expresidente Puigdemont.

Puigdemont como excepción

JpC alega que la situación de Puigdemont es distinta a la de Oriol Junqueras y los otros cuatro diputados suspendidos por Llarena. Por un lado, porque, a diferencia de ellos, no está en prisión. Y, por otro, porque la formación se aferra a la decisión de la justicia alemana de entregar al expresidente catalán por malversación pero no por rebelión. A partir de esa decisión, los puigdemontistas concluyen, que es mucho concluir, que la acusación de rebelión en España caerá y que, por tanto, la suspensión también, porque no está prevista en casos de malversación, que, siempre siguiendo la hipótesis de JpC, sería lo único por lo que acabaría siendo juzgado el expresident.

Esos planteamientos son los mismos que esgrimen sus abogados en su recurso contra la suspensión dictada por Llarena. Y JpC entiende que acatar la suspensión de Puigdemont les haría entrar en contradicción con la estrategia de defensa y también con su propio relato, que, desde la resolución del tribunal alemán, y estirando su hipótesis hasta sus extremos más optimistas, vuelve a amagar con la posibilidad de restituir al expresident. Puigdemont es, en palabras del portavoz parlamentario de JpC, Albert Batet, una "linea roja", y la formación no aceptará de ninguna manera su sustitución.

ERC se ha negado a establecer esa diferenciación como si hubiera "diputados de primera y de segunda"

Eso sí, para acabar de complicar la cosa, y evitar encontrarse en el terreno de la desobediencia pura y dura y de una votación ilegal, JpC proponía que, pese a no suspender al presidente, su voto no fuera usado en el pleno de esta semana, precisan fuentes de la formación. Es decir, congelarlo como ya hace un par de meses que se hace con el del exconseller y diputado de ERC Toni Comín. Los republicanos se han negado a establecer esa diferenciación como si hubiera "diputados de primera y de segunda", en palabras de un dirigente de ERC. 

El choque ha llegado a un punto de cocción tal que, tras la votación de la mesa, JpC ha esgrimido un supuesto acuerdo suscrito el martes a última hora de la tarde con ERC en el seno del gobierno de la Generalitat y que, según fuentes de los puigdemontistas, Torrent ha roto a última hora. Fuentes de ERC, sin embargo, niegan la mayor. "Además, el Govern no es el ámbito donde se llega a acuerdos parlamentarios", alegan. No se ponen de acuerdo ni en si tenían un acuerdo.

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