Un escolar acompaña a una mujer a la compra en Vitoria tras la clausura de la actividad docente. EFE/David Aguilar/Archivo

China o Corea: los gobiernos discrepan sobre el confinamiento

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Es la medida más estricta para frenar la propagación del virus, pero países como Corea del Sur han aplanado la curva de la pandemia sin recurrir a ella

Cristian Reche

Economía Digital

Un escolar acompaña a una mujer a la compra en Vitoria tras la clausura de la actividad docente. EFE/David Aguilar/Archivo

Madrid, 23 de marzo de 2020 (14:00 CET)

El confinamiento en España, junto a las restricciones de movilidad, es la medida estrella para poder frenar la propagación del coronavirus, que ya ha contagiado a más de 33.000 personas oficialmente. Pero el coste de oportunidad de esta medida, que paraliza el consumo y frena en seco la economía, pone en duda hasta cuándo se podrá aguantar si no se llega a un pico de contagios y si no hay medidas alternativas que den mayor libertad a los ciudadanos.

La experiencia del coronavirus deja dos países que han sido capaces de mitigar el brote: China y Corea del Sur. El primero ha sido la zona cero de la pandemia y ha tenido que ser muy estricto en sus restricciones (lockdown), mientras que el segundo no ha confinado a nadie en casa y ha apostado por la cultura cultura de higiene y distanciamiento social de sus ciudadanos. 

En España, de momento, las cifras del coste económico se van conociendo. Grandes empresas se han acogido a expedientes temporales de regulación de empleo (ERTE) para amortiguar el golpe por la parálisis total de su actividad. Firmas del sector de la moda, como H&M, Desigual e Inditex, o de la automoción (Nissan y Ford), aparecen en esta lista. 

También hay proyecciones sobre qué puede pasar. Esta crisis podría suponer una pérdida de unos 300.000 empleos en 2020, según una primera estimación realizada por la patronal Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (Cepyme) en colaboración con Ceprede, y dejaría en el PIB un mordisco del 0,9%.

España se mira en Italia

Si España tiene un espejo en el que mirarse es el de Italia. Desde la declaración del estado de alarma del penúltimo sábado, los ciudadanos solo pueden salir a la calle en ocho supuestos (ir a hacer la compra o pasear al perro, entre ellos) y se enfrentan a sanciones económicas si incumplen estas medidas. 

Sobre el papel, el Gobierno solo puede imponer este lapso de tiempo durante 15 días, pero ya ha pedido ir al Congreso de los Diputados para pedir una prórroga. Es lo que dejó entrever el ministro de Transporte, José Luis Ábalos, que dijo en una Radio Nacional de España (RNE) que 15 días de cuarentena le parecían insuficientes, y lo que confirmó el presidete Sánchez ayer, domingo.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en rueda de prensa desde Moncloa para informar del avance del coronavirus en España, el 21 de marzo de 2020 | EFE/Moncloa

¿Y qué pasa en Italia? Sus ciudadanos lleván confinados unos pocos días más que España y desde el gobierno ya se han referido a lo complicado que es exportar las prácticas restrictivas de un país como China a uno europeo. Pero a su pesar, se ha reconocido que las medidas restrictivas, como el cierre de colegios, se extenderán. "La vida no podrá volver a ser inmediatamente como antes", dijo el primer ministro, Giuseppe Conte

Para el jefe del Ejecutivo se ha tenido que actuar con "proporcionalidad", sin la cual los italianos no habrían podido resistir, porque están "acostumbrados a un gran individualismo y las libertades civiles profundamente arraigadas". "No estamos en China y no vivimos en un estado centralizado", remató.

Con todo, para China no es suficiente. Así se lo hizo saber, Sun Shuopeng, el jefe de la delegación de la Cruz Roja china que llegó al país europeo para asesorar a las autoridades en la lucha contra el coronavirus. El experto en salud se sorprendió en su visita a Milán de ver a tantas personas sin cumplir con el confinamiento (caminando por las calles y los parques, usando transporte público, comiendo fuera de casa y de celebración en los hoteles) y avisó de que ese no era el camino.

El modelo de Corea del Sur: tecnología y test

China apostó por un confinamiento severo, pero Corea optó por otro camino. El país confió en la cultura de sus ciudadanos, concienciados del problema y habituados a poner en práctica condiciones higiénicas extremas y de distanciamiento social (evitar abrazarse, besarse o acercarse a personas que están fuera del círculo más cercano).

Imagen de archivo de un laboratorio que investiga sobre el coronavirus / EFE

También se apoyó en los test, tal como recomendó la Organización Mundial de la Salud (OMS). Es el país que más ha examinado a sus ciudadanos: casi 190.000 muestras hasta el 8 de marzo, lo que equivale a una tasa de casi 3.700 pruebas por cada millón de habitantes. La cifra, comparada en las mismas fechas respecto a nuestro país, suponía un número de test 10 veces más a España.

Pero los test no hubiesen tenido la mismas efectividad sin el apoyo de la tecnología, que permitió controlar y segmentar a la población, en función de su riesgo de enfermedad y contagio. El país utilizó el sistema de alertas nacionales en teléfonos móviles para avisar a los habitantes de distritos o localidades para detectar posibles brotes. Esa información persigue varios objetivos: que la gente evite pasear por estos lugares, que las autoridades vayan a desinfectarlo y que aquellos que los hayan visitado estén atentos por si detectan síntomas.

El confinamiento en España, a debate 

Oriol Mitjà, médico Investigador en enfermedades infecciosas y Salud Global, tiene claros cuáles deben ser los próximos pasos. En su último artículo, publicado el viernes en El Periódico de Catalunya, Mitjà habla alto y claro para afirmar que es indispensable decretar un confinamiento total para frenar la propagación del coronavirus. "Necesitamos hacerlo ya", sentenció.

No obstante, otros expertos consultados por El País afirmaron que la implantación de medidas tan duras no tendrían un efecto significativo en la curva. Algo similar piensa Pedro Sánchez, que ayer descartó endurecer las medidas de confinamiento y recordó que España ha estado a la vanguardia en Europa en este tipo de medidas.

Distinto al posicionamiento de Mitjà es el de la doctora Natalia Prego Cancelo, médico de familia. En un audio de Whastapp que circula estos días por los teléfonos móviles de los españoles se escucha a Prego criticar las medidas del estado de alarma porque que cree que merma nuestra capacidad inmunológica frente al coronavirus.

La doctora no ha dudado en hablar de "manipulación emocional y psicológica" de la población en esta crisis sanitaria. Considera que la situación que ha generado el coronavirus "no es significativamente más grave" a la que el país ha vivido con otras infecciones estacionales, como la gripe común o el virus del sarampión. 

Pero a Prego le han llovido muchas críticas. Una de ellas es que el coronavirus, en contra de lo que opina, puede tener una transmisibilidad superior a la de la gripe, según una comparativa realizada por The New York Times.

Otra de las críticas está en la letalidad entre una enfermedad y otra. Si Prego defiende que la del coronavirus no es muy superior a la de la gripe, Adhanom Ghebreyesus, máximo responsable de la OMS,  afirmó que este nuevo virus "causa una enfermedad más grave que la gripe estacional. Mientras que muchas personas en todo el mundo han desarrollado inmunidad a las cepas de la gripe estacional, COVID-19 es un nuevo virus ante el que nadie tiene inmunidad. Eso significa que más personas son susceptibles a la infección, y algunas sufrirán una enfermedad grave".


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