El Constitucional da luz verde al ‘superimpuesto’ francés a los salarios más altos

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Las empresas tendrán que responsabilizarse del incremento impositivo en las retribuciones que superen el millón de euros

Hollande, junto a sus ministros

29 de diciembre de 2013 (19:18 CET)

El Gobierno francés puede aplicar un superimpuesto a las empresas que paguen los salarios más altos del país. El Consejo Constitucional galo ha dado luz verde este domingo a la propuesta legislativa impulsada por François Hollande.

El socialista intenta aplicar esta tasa desde hace un año. El tribunal consideró que la primera versión del plan violaba el principio de igualdad entre contribuyentes que contempla la Carta Magna. Los ministros de Economía y de Presupuesto, Pierre Moscovici y Bernard Cazeneuve, respectivamente, han trabajado durante los últimos 12 meses en los “ajustes técnicos” necesarios para que la medida llegara a buen puerto, según un comunicado del Ejecutivo que recogen los medios franceses.

Responsabilidad de las empresas

Ahora, serán las empresas quienes asumirán el incremento del peaje. Llegará al 75% en los salarios superiores al millón de euros en 2013 y 2014. Una retribución que principalmente reciben altos cargos de ciertas compañías, básicamente entidades financieras, y los futbolistas de elite. En el primer diseño, eran los contribuyentes quienes tenían que asumir el incremento fiscal.

El superimpuesto era una de las promesas electorales de Hollande. Es una medida temporal, como ha recordado el gobierno galo, que permitirá cumplir con el presupuesto anticrisis del país. Las cuentas de 2014 persiguen un ahorro de 15.000 millones de euros y cerrar el ejercicio con un déficit público del 3,6% del PIB.

Negativa a la tasa a las fortunas

La resolución del Consejo Constitucional ha sido una alegría a medias para el Ejecutivo socialista. El tribunal ha tumbado el incremento de la presión fiscal a las grandes fortunas del país. Una subida polémica que ha sido criticada por la oposición y ha propiciado que algunos ricos con mucho caché renuncien a la nacionalidad francesa.

La opción más mediática (y criticada dentro del país) fue la del actor Gerard Depardieu, la estrella más internacional de Francia que ahora es ciudadano ruso. El propietario del conglomerado del lujo LVMH, Bernard Arnault, también intentó dar esquinazo a la al solicitar la nacionalidad Belga. Finalmente, no pudo conseguir su objetivo por las trabas burocráticas durante el proceso. Tiró la toalla.

El Consejo Constitucional señala que no se puede incrementar el impuesto a las grandes fortunas porque el patrimonio no siempre es equiparable a los ingresos de una persona. Con esta premisa, ha enterrado definitivamente la propuesta legislativa de Hollande.
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