Arnault quiere evitar pagar más a las arcas públicas francesas

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El presidente de LVMH pide la nacionalidad belga cuando Hollande empieza a trabajar en una nueva tasa a las grandes fortunas

Bernart Arnault, presidente del conglomerado de las firmas de lujo LVMH

08 de septiembre de 2012 (19:25 CET)

El presidente del conglomerado de marcas de lujo LVMH, Bernard Arnault, ha pedido la nacionalidad belga. En un comunicado, la compañía que engloba marcas como Louis Vuitton, Moët & Chandon o Dom Pérignon ha reconocido que el directivo ha iniciado los trámites para obtener la doble nacionalidad, tal y cómo avanzó la prensa belga. En la misma nota, asegura que el grupo se queda en Francia y recuerda que el empresario tiene un domicilio en Bruselas.

Parece ser que la decisión de Arnault está relacionada con su fortuna personal, que se estima que es de unos 32.000 millones de euros. Y es que la noticia ha salido a la luz pública cuando en Francia se empieza a debatir si se tiene que incrementar la presión fiscal sobre las rentas superiores al millón de euros, una de las promesas electorales de François Hollande. Andes de llegar a la presidencia, afirmó que la elevaría hasta el 75%.

Proyecto de ley


Parece ser que el socialista ya se ha puesto manos a la obra para conseguir la empresa. Los principales diarios del país galo afirmaron el viernes que se creará una tasa especial en el proyecto de ley de los Presupuestos del Estado. Eso sí, con un blindaje que evite la salida masiva de los principales capitales del país.

La medida sólo afectaría a un millar de personas, calculan periódicos como Le Figaro o Les Echos. Informan de que sólo contará el capital que se obtenga de actividades comerciales, no por los beneficios accionariales u otras transacciones (vender una empresa, patrimonio, etc.). Es decir, que quedarían excluidos del nuevo impuesto artistas o deportistas, por ejemplo, al considerarse que sus intereses son aleatorios, como apunta Le Figaro.

Pero Arnault, como el resto de grandes empresarios de Francia, sí tendría que aportar más a las arcas públicas. Un extremo que intentaría evitar con la doble nacionalidad.
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