El inmovilismo de Rajoy inclina a Ciudadanos hacia el PSOE

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NUEVO EQUILIBRIO DE FUERZAS

Albert Rivera y la alcaldable de Barcelona, Carina Mejías

Barcelona, 21 de mayo de 2015 (23:19 CET)

Felipe González podría calificarse en estos momentos como el más conservador de los socialistas. Pero, incluso él, que ha criticado con dureza a la dirección de Podemos, por desacreditar a los protagonistas de la Transición, se atreve a dar el paso.

En la plaza de toros de Cáceres, --a los dirigentes políticos les encanta esos foros-- González buscó la complicidad de los nuevos partidos, y, en concreto, de Ciudadanos. "Ya no es prioritario blindar a los partidos. Empoderemos hoy a la ciudadanía. Cambiemos la ley electoral. Abramos las listas", aseguró, conocedor de que Albert Rivera ha situado esa condición para llegar a acuerdos con el PP.

Ciudadanos, clave en casi todas las autonomías

Y esa es la clave. A sólo dos días de las elecciones municipales, Ciudadanos sabe que en la noche del domingo tendrá un enorme problema. "Bendito problema", dicen en la dirección del partido, pero lo será. El mapa de España se teñirá de azul, de los colores del PP, pero será algo ficticio. Porque lo que contará será la negociación posterior.

Y el PP podría quedarse sin poder gobernar en muchas comunidades y alcaldías si no cuenta con el apoyo de Ciudadanos, que se colará con una amplia representación en casi todas las autonomías y municipios.

Rajoy, anclado a la economía

¿Cuál es el problema? Que Mariano Rajoy sigue sin reaccionar, anclado únicamente al mantra de que la evolución económica es una realidad, y a que el paro ya no es un problema en España, porque se están generando miles de puestos de trabajo en los últimos meses. Ciudadanos, como aseguran fuentes del partido, es consciente de ello.

El PP no habla de regeneración, no propone listas abiertas ni primarias, sólo está centrado en la gestión de la economía, y en la "sensatez" frente a las "ocurrencias" del resto de partidos. ¿La corrupción? Cosas de individuos concretos, que no afectan, supuestamente, al partido.

La experiencia de David Cameron con Nick Clegg

Albert Rivera sigue valorando esa realidad, a pocas horas de que los ciudadanos puedan depositar su voto en las urnas. Sabe, también, como indican fuentes del partido, que los acuerdos con el PP podrían suponer una trampa, porque en una legislatura Ciudadanos podría quedar engullido por el partido de Mariano Rajoy.

La experiencia del Reino Unido es muy seguida por la dirección de Ciudadanos en Barcelona. Los liberales demócratas de Nick Clegg han quedado orillados por la potencia de David Cameron. Y, aunque Rajoy no es Cameron, Ciudadanos entiende que deberá saber esperar, y valorar acuerdos con el PSOE.

El lamento de Cifuentes y la prudencia de Fabra

Hay dirigentes del PP que lo han comenzado a ver. El presidente de la Comunitat Valenciana, Alberto Fabra, no quiso criticar en ningún momento a Ciudadanos, en el mitin de este jueves del PP, con Rajoy de gran protagonista, que llenó la plaza de toros en Valencia, como lo hizo el pasado fin de semana el líder del PSOE, Pedro Sánchez.

También hay quien lamenta ahora no haber hecho las cosas con más previsión, ante la amenaza que se avecina. Cristina Cifuentes, la candidata del PP en la Comunidad de Madrid, reprochó al partido, es decir, a Rajoy, que no la nombrara antes, con la sensación de que llega tarde y de que le faltará tiempo para poder ganar de forma holgada.

El PP, por tanto, es consciente de que puede perder un enorme poder, todo el que acumulaba desde las elecciones autonómicas y municipales de 2011. Y percibe, también, que Ciudadanos se lo pondrá muy difícil, y que los acuerdos podrían ir en otra dirección, hacia pactos con el PSOE, dado que los dirigentes del partido naranja han dejado claro que se sienten "progresistas", con Albert Rivera a la cabeza.

¿El momento de Pedro Sánchez?

Pero como estas elecciones serán determinantes, de cara a las generales de finales de año, el problema de Ciudadanos tiene otra vertiente, como apunta una fuente socialista. "Si el partido de Rivera crece a costa de votantes abstencionistas del PP, críticos con Rajoy, pero en el fondo del PP, ¿cómo justificará Ciudadanos un acercamiento con el PSOE?", asegura un dirigente socialista, que admite que es una posibilidad real, pese a las dificultades.

En ese escenario que se abre, cobra un mayor papel Pedro Sánchez, que, muy lentamente, ha ido ganando posiciones. Este jueves lo demostró, en la plaza de toros de Cáceres, con Felipe González de telonero. El más conservador de los socialistas en estos momentos, se unió a Sánchez, que está dispuesto a abrir el partido –oficinas antidesahucios y de segunda oportunidad en todos los municipios donde llegue a gobernar— para llegar a acuerdos con los partidos emergentes, Podemos y Ciudadanos.

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