Aragonès y Vilalta, este lunes durante la rueda de prensa que dieron en la sede de ERC. EFE/Quique García

ERC presume de su orden interno frente al caos de Junts per Catalunya

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Los de Junqueras se reivindican como un partido "ordenado" y listo para asumir la hegemonía del soberanismo

Iván Vila

Economía Digital

Aragonès y Vilalta, este lunes durante la rueda de prensa que dieron en la sede de ERC. EFE/Quique García

Barcelona, 17 de septiembre de 2019 (00:46 CET)

ERC ha renunciado a forzar un adelanto electoral como respuesta a la sentencia de la causa del procés, al menos como plan A, vista la rotunda negativa dada por Junts per Catalunya (JxCat), lo que incluye el no del president Quim Torra, que es en última instancia a quien correspondería la decisión. Pero en Esquerra tienen entre ceja y ceja que las próximas elecciones catalanas, caigan cuando caigan, sean las que culminen su sorpasso a los posconvergentes como partido hegemónico entre el independentismo.

Este lunes, el partido sacó pecho de la alta participación en las votaciones que el pasado fin de semana sirvieron para ratificar el liderazgo de Oriol Junqueras y Marta Rovira y para consolidar a Pere Aragonès como verdadero hombre fuerte de la formación. De la alta participación y del alto grado de consenso: la candidatura única de Junqueras y Rovira a la cúpula del partido obtuvo el domingo el 90% de los votos, con una participación del 57%, 24 puntos por encima de la del anterior proceso de renovación congresual del partido, celebrado hace cuatro años.

“Estamos muy contentos de la respuesta de la militancia. El partido sale absolutamente reforzado”, celebró este lunes la portavoz del partido, Marta Vilalta, también ungida el domingo como secretaria general adjunta, otro cargo de nueva creación, como el de Aragonès, con quien integra el díptico encargado de la dirección ejecutiva de la formación.

El propio vicepresidente y conseller de Economía de la Generalitat subrayó tras la reunión de la ejecutiva del partido sus intenciones. Aragonès vendió la celebración del consell nacional de este fin de semana como la prueba de que Esquerra es un partido “ordenado”, algo que puso en valor por contraste con la situación de otras formaciones instaladas en “estropicios internos”, dijo en una apenas velada referencia a sus socios de JxCat. “En ERC queremos ser, y estamos convencidos de que ya somos, la herramienta más importante al servicio del país”, dijo. Y, por si no quedaba claro, insistió: “Aparte del liderazgo electoral queremos el liderazgo político del país”.

De hecho, horas antes, en una entrevista en Rac1, el mismo Aragonès planteó que, en caso de que fructifique ese eventual  gobierno de concentración con participación de la CUP y los comunes por el que aboga ERC, “se tendría que poner sobre la mesa” quién debería liderarlo. Aunque más tarde, en rueda de prensa, aclaró que en ningún caso eso implicaría cuestionar la continuidad de Torra en la presidencia de la Generalitat.

La "música" de los presupuestos

En Esquerra pasan por encima del hecho de que tanto los comunes como la CUP hayan cerrado la puerta públicamente a incorporarse al govern, e insisten en que siguen hablando con ambas formaciones. Además, ahora matizan que la idea del gobierno conjunto es solo la fórmula de “colaboración máxima” que podría darse entre un posible frente “antirrepresivo”, partidario del referéndum y que apostara por políticas sociales, pero que hay toda una escala de grises sobre la que trabajar. A partir, por ejemplo, de grandes acuerdos programáticos.

En esa gradación, el primer nivel, el objetivo mínimo, tendría que ser obtener los apoyos suficientes para tirar adelante los presupuestos, un fin para el que ahora mismo el gobierno catalán parece estar de nuevo en manos de los comunes, como a principios de año con las cuentas de este 2019, que finalmente se quedaron en el cajón. Sin embargo, los republicanos prefieren ser optimistas. “La música ahora suena mejor que hace un año”, aseguran fuentes del partido.

Si esas cuentas se aprobaran, el éxito podría apuntárselo ese Aragonès reforzado ahora en su partido como sucesor a largo plazo de Junqueras. Y si no, entienden en ERC que se agotarían las opciones de seguir gobernando, con lo que el adelanto electoral por el que hace meses que abogan acabaría cayendo como fruta madura. Es algo parecido a ese animal mitológico conocido en política como win-win: un escenario en el que hay alguien que, pase lo que pase, saldrá ganando. O que, cuanto menos, podrá vender que lo hace.

ERC diseña su nueva hoja de ruta como una "propuesta de país"

La cita del pasado fin de semana abre en Esquerra un proceso que tiene que culminar con la aprobación este otoño de lo que los republicanos, más que como el nuevo plan de acción de su partido, plantean como nueva hoja de ruta para el conjunto del independentismo. Será “la propuesta que ofrecemos al país para avanzar hacia la independencia y la justicia social”, dijo Aragonès.

El partido celebrará un consell nacional constituyente para acabar de formalizar la renovación de su cúpula y prevé someter a votación esa nueva ponencia política a finales de noviembre, pero las fechas escogidas acabarán dependiendo de si Pedro Sánchez consigue ser investido antes de que el 23 de septiembre expire el plazo o bien toca repetición electoral el 10 de noviembre.

Retrasos e incomodidades en el Pdecat y JxCat

Mientras ERC toma posiciones para el sorpasso, el proceso de reordenación de ese espacio posconvergente con el que Aragonès se comparaba a base de presumir de cohesión interna sigue dilatándose. Así, mientras ERC reafirmaba este fin de semana el liderazgo de Junqueras y Rovira, el Pdecat apenas arrancaba el proceso participativo entre sus bases para decidir cual tiene que ser su encaje con Junts per Catalunya (JxCat).

Ese proceso, vehiculado a través de la celebración de asambleas comarcales, se anunció en un principio que arrancaría a principios de septiembre y acabaría el próximo viernes, día 20. Pero finalmente, no empezó hasta el sábado, con las reuniones de la asambleas del Bages, la del Vallès Oriental, la del Vallès Occidental-Terrassa y la del Pla d’Urgell, y ahora la previsión es que no acabe hasta final de mes.

El calendario inicial permitía acabar el proceso participativo justo el día antes de la reunión prevista el sábado 21 por el sector del Pdecat alineado con posiciones más moderadas en clave soberanista y más distanciado de Puigdemont y su estrategia, un encuentro en el que podría concretarse una escisión.

Con esa reordenación del espacio posconvergente aún pendiente, en JxCat encajan la ofensiva de Esquerra como pueden. A diferencia del anticipo electoral, los puigdemontistas no han descartado públicamente la opción del gobierno de concentración, pero su incomodidad ante el protagonismo buscado por ERC estalló este lunes, su concejal en Barcelona Elsa Artadi criticó la insistencia de ERC en la misma, según informó EFE.

Para Artadi, persona de confianza de Puigdemont, Esquerra está generando una “subasta” que “no ayuda a buscar el consenso” de cara a una respuesta a la sentencia, y además, está alimentando la expectativa de una opción, la de la ampliación del ejecutivo catalán, para la que tanto los comunes como la CUP, recordó, “ya se han autodescartado”.

Hay un punto, eso sí, que no está en discusión. Eso de que "la mejor respuesta será la consensuada", lema que repitieron tanto Artadi como Aragonès. Claro que, por ahora, el consenso parece no pasar de esa frase.

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