La portavoz de ERC, Marta Vilalta, en una rueda de prensa. EFE

ERC se pone de perfil con los CDR

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Esquerra evita condenar los actos de los CDR y se refugia en el consenso para vehicular "cívicamente" las protestas contra el consejo de ministros del 21-D

Barcelona, 10 de diciembre de 2018 (17:14 CET)

La sucesión de desórdenes en Cataluña está cogiendo a ERC con el pie cambiado. El arreón de los Comités de Defensa de la República (CDR), plasmado este fin de semana con el bloqueo y el posterior levantamiento de barreras en la AP-7, sólo mereció leves críticas por parte del republicano Roger Torrent, presidente del Parlament, que lamentó la presencia de encapuchados. Hasta ahí los reproches.

La portavoz de Esquerra, Marta Vilalta, se aferró a argumentos recurrentes de su partido para evitar una condena del boicot perpetrado por los CDR y del que trama de cara al 21-D. Lo que reclama la formación que preside Oriol Junqueras es, nuevamente, unidad de acción, ese mantra al que el independentismo no para de apelar en tantos aspectos tácticos y estratégicos, y que cada vez le resulta más inalcanzable. 

Vilalta lo repitió una y otra vez: ERC avala "todas las manifestaciones" que sean "democráticas, cívicas y pacíficas". Eso sí, reclama que sean lo más consensuadas posible. A la hora de organizarlas, conviene "canalizarlas" y "trazar estrategias conjuntas y objetivos comunes", dijo. 

Ni las contramanifestaciones del jueves en Girona y Terrassa ni las acciones en la autopista este fin de semana han respondido a esos parámetros, así que, por pasiva, se puede leer en esa reclamación una crítica a sus organizadores.

Pero Vilalta no pasó de ahí. Se trata de ponerse de perfil en público para no airear unas diferencias que existen y son notorias en asuntos como la acción de los CDR, las iniciativas de la Assemblea Nacional Catalana (ANC) y las palabras del propio presidente de la GeneralitatQuim Torra.

ERC trata de "canalizar" las protestas del 21-D

Al fin y al cabo, la prioridad ahora para los republicanos no es ocuparse de incendios pasados, sino tratar de controlar, en la medida de sus posibilidades, el próximo, el que el independentismo más inflamado planea para recibir al Gobierno el 21-D. 

La dirigente de ERC avaló la lectura que la semana pasada hizo la portavoz del gobierno Torra, Elsa Artadi: que la visita de Pedro Sánchez y el conjunto de su gobierno a Barcelona sin aceptar una cumbre con todo el ejecutivo catalán tiene visos de provocación.

Pero ERC no quiere protestas que compliquen la celebración del consejo de ministros, ni que se descontrolen y deriven en episodios violentos. Para los de Oriol Junqueras, se trata de visibilizar el malestar de buena parte de la población catalana con la visita del Gobierno, pero también, explican fuentes de la formación republicana, de evitar situaciones que resultarían "contraproducentes" para el independentismo.

De ahí que Esquerra maniobre para tratar de vehicular la protesta, por ejemplo en forma de gran manifestación, y evitar que se disgregue en multitud de acciones descoordinadas con las que se multiplicaría el riesgo de que alguna acabara como el rosario de la aurora.

Según Vilalta, los republicanos ya han iniciado "contactos" en ese sentido, de los que no precisó ni su naturaleza ni en qué punto se encuentran. Margen no hay mucho: los CDR ya han empezado la movilización en las redes sociales, y el 21-D es el viernes de la semana que viene.

 

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