Gemma Ubasart, Raimundo Viejo, Pablo Iglesias e Íñigo Errejón en otros tiempos

Errejón maneja dos nombres en BCN: un anti-Colau y un anti-Iglesias

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El líder de Más País intensifica sus contactos para cerrar una lista en Barcelona el 10-N. Ganan opciones un exconcejal de Colau y un exnúmero 3 de Iglesias

Marcos Pardeiro

Economía Digital

Gemma Ubasart, Raimundo Viejo, Pablo Iglesias e Íñigo Errejón en otros tiempos

Barcelona, 04 de octubre de 2019 (04:55 CET)

La guerra fratricida que mantienen Pablo Iglesias e Íñigo Errejón avanza sin miramientos. Quienes fueron amigos hoy no cruzan palabra. Sólo intercambian golpes y, a ser posible, en el hígado.

Errejón y su partido, Más País, han actuado sin contemplaciones a la hora de socavar el espacio de Podemos y lo han hecho a lo largo y ancho de España. Pero hay un territorio clave donde Errejón está teniendo enormes dificultades para construir una candidatura de cara a las elecciones generales: Cataluña.

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, y su partido, Catalunya en Comú, han cerrado filas con Iglesias y con Podemos para frenar a Errejón en Barcelona. Pero el líder de Más País, después de muchos esfuerzos, está a punto de dar a conocer su lista y con ella a fragmentar como nunca a la izquierda en Cataluña.

Aunque Errejón se resiste a oficializar sus fichajes, dos nombres suenan con fuerza en los mentideros políticos: el exconcejal de Barcelona Raimundo Viejo, famoso por sus criticas a Colau tras la expulsión del PSC del gobierno municipal en noviembre de 2017, y el exfiscal Carlos Jiménez Villarejo, que fue número tres de Podemos en las europeas de 2014 y que abandonó el partido en marzo de 2016 tras negarse Iglesias a apoyar el primer intento de investidura de Pedro Sánchez. Un anti-Colau que no tenía reparos en decir que la alcaldesa se tomaba a sí misma muy en serio y un anti-Iglesias.

Errejón y los diputados en Barcelona

Errejón confía en arañar 2 escaños en la provincia de Barcelona el próximo 10-N. La competencia, sin embargo, es feroz porque la izquierda presenta una división sin precedentes. Hasta cinco partidos pedirán el voto del electorado progresista: ERC, PSC, Podemos (En Comú Podem), CUP y Más País.

En las generales del pasado mes de abril, las formaciones de izquierda se repartieron 23 de los 32 escaños que se escogen en Barcelona. Lo hicieron de la siguiente manera: PSC 9, ERC 8 y En Comú Podem 6.

La irrupción de Más País y la inédita decisión de la CUP de concurrir a las generales varía las circunstancias, ya que las diferencias parecen condenadas a estrecharse para alivio del PSOE.

Los dirigentes del PSC no disimulan su incomodidad con el endurecido discurso de Sánchez (155 y ley de Seguridad Nacional), puesto que ofrece pocos réditos en Cataluña. Lo hacen, no obstante, sin tratar de contrariar al presidente y optando por extraños malabarismos como volcarse con la campaña de Miquel Iceta a unas elecciones catalanas sin fecha.

Errejón y los beneficiarios

Sea como fuere, el presunto desgaste que puedan experimentar los socialistas en Cataluña no tendrá un único beneficiario, sino varios y, en consecuencia, quedará amortiguado. En eso confían los estrategas del PSOE: en que su sobrevenida firmeza en el discurso de Sánchez sirva para robar votos a Ciudadanos sin pagar una factura en Cataluña.

La batalla no es sencilla para nadie. Vox necesitó 112.000 votos para lograr un escaño en Barcelona. Los 155.000 que consiguió el PP también se tradujeron en un solo diputado. Así que todo hace pensar que Errejón va a necesitar más de 200.000 en Barcelona para hacer buenos sus pronósticos de dos escaños en esta provincia.

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