Fomento huye del tremendismo ante el 27S, pero pide "gobernar"

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EL ESCENARIO CATALÁN: CARRERA HACIA EL 27S

Manel Manchón

El presidente de la Generalitat, Artur Mas, y el de la patronal Foment del Treball, Joaquim Gay de Montellà
El presidente de la Generalitat, Artur Mas, y el de la patronal Foment del Treball, Joaquim Gay de Montellà

Barcelona, 25 de agosto de 2015 (22:00 CET)

Los empresarios catalanes no han mantenido una única voz en los últimos años. Su posición sobre el proceso independentista ha oscilado entre una cierta comprensión, y un rechazo claro, con el entusiasmo de los pequeños y medianos empresarios, más concentrados en el mercado local catalán. Foment se ha caracterizado por un claro distanciamiento, pero el tono ha sido voluntariamente comedido.

Su presidente, Joaquim Gay de Montellà lo expuso con seguridad este martes, al señalar que el 27S no marcará un antes y un después, advirtiendo, en todo caso, que "los gobernantes lo que deben hacer es gobernar y ofrecer sus propuestas económicas y sociales". "Se trata de unas elecciones autonómicas", reiteró.

Apuesta por el diálogo

La posición de Gay de Montellà denota que el propio proceso, y lo que pueda ocurrir tras las elecciones del 27 de septiembre no deberá suponer un cambio drástico. Incluso en el caso de que la lista soberanista obtenga la mayoría absoluta, "el proceso durará años", según Gay de Montellà, porque será necesaria una larga negociación. Y, aunque para el presidente de Fomento, "Europa camina hacia una unión", ese "sentimiento" del independentismo se deberá atender con diálogo.

Todo queda lejos del tremendismo, de los anuncios de catástrofes. Al margen de la posición personal de Gay de Montellà, el capitán de Fomento, es consciente de las distintas opiniones que existen en el seno de la patronal, y, aunque no se ha producido un apoyo al proceso soberanista, tampoco hay un rechazo rotundo. "Nosotros seguimos apostando por mejorar la situación fiscal, ese es el terreno que debemos mantener", aseguró en una entrevista en Rac1.

Esa actitud implica, también, que Foment no cree en una victoria aplastante de la lista soberanista, que pudiera condicionar toda la política española. "En caso más favorable a esas tesis se abriría un proceso que puede durar años", consideró.

Sin gobierno

El motivo principal de preocupación, para Gay de Montellà, es que el gobierno que pueda surgir de las urnas "no gobierne". En ese caso, los mercados "sí podrían penalizar esa situación política". Por ello, la patronal reclama algunos mínimos en el programa electoral a todos los partidos, una exigencia que no parecen atender. Respecto a Junts pel Si, la lista en la que figura Artur Mas, como número cuatro, se apuesta por un pequeño guión para un gobierno provisional, con medidas de carácter socio-económico, que resulta del todo insuficiente para los empresarios.

La pulla de Gay de Montellà, que, aunque distante con el Govern de Artur Mas ha querido mantener todos los puentes de diálogo, es que los gobernantes "deberían tener más formación". A su juicio, "está llegando gente a la política que luego son gobernantes que no tienen formación".

Eso sí, no habrá tremendismo por parte de los empresarios. De momento.    

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