Mas buscará tras el 27S ser el Tsipras catalán

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ESTRATEGIA NACIONALISTA

El presidente catalán Artur Mas es el número cuatro de Junts pel Sí por Barcelona

Barcelona, 24 de agosto de 2015 (22:00 CET)

Al centro. Siempre al centro. Sólo desde el centro se puede negociar con las diferentes partes y aparecer, de nuevo, como el líder de una fuerza política renovada.

Artur Mas ha dado suficientes muestras del arte de la supervivencia política. Y algunos de sus asesores, de Convergència y de fuera del partido, le recomiendan una salida que se antoja una gran paradoja: ser el Tsipras catalán, admitiendo que el mapa político catalán y español cambiarán por completo en los próximos meses.

Según distintas fuentes nacionalistas, algunos centrados ahora en el sector privado, pero conectados con el President, el objetivo es lograr una gran victoria el 27 de septiembre con la candidatura Junts pel Si, junto a Esquerra Republicana y ex dirigentes socialistas. Si logra la mayoría absoluta la fuerza de Mas será mayor, para esperar, con una posible declaración de independencia, lo que ocurra tras las elecciones generales en el mes de diciembre.

Negociación con Madrid

¿Con qué objetivo? Aunque se haya trazado una hoja de ruta, que prevé un proceso de 18 meses para elaborar una constitución, con un posterior referéndum, Mas buscará una negociación con el nuevo Ejecutivo español, sea, de nuevo, del PP –aunque sin mayoría absoluta-- o del PSOE en coalición con Podemos o Ciudadanos.

Es decir, tratará de emular –con todas las salvedades que caracterizan a España y a Grecia-- al primer ministro griego, Alexis Tsipras, que, al frente de Syriza, ha negociado con la Comisión Europea un tercer rescate de la economía griega. Tras ese combate político en toda regla, que no ha servido para imponer sus tesis, pero que ha comportado que Grecia se mantenga en la zona euro, Tsipras ha convocado elecciones para el 20 de septiembre.

Un nuevo adelanto electoral

¿Por qué? Tsipras, según diversos analistas internacionales, pretende ocupar el centro de la política griega, dejando a los más radicales de su propio partido en un rincón, Varoufakis incluido. "Sé que no logramos todo lo que prometimos al pueblo griego, pero hemos salvado al país, diciendo a Europa que la austeridad debe terminar", aseguró, tras aunciar un nuevo adelanto electoral.

Las mismas fuentes apuntan a que Mas valora una posición política similar, siendo plenamente consciente de que su candidatura se podría romper. Como Tsipras, que perdió un tercio de sus diputados, que votó en contra del rescate, Mas convocaría elecciones con el posible acuerdo con el Gobierno central sobre la mesa.

La refundación del espacio de CDC

El PP, aunque no quiere situarlo en su programa electoral, admite que deberá afrontar una reforma de la Constitución. El PSOE y Podemos también la defienden, y Ciudadanos reclama reformas en profundidad de todas las leyes orgánicas que sean necesarias. Entre las reformas que se abordarán está la financiación autonómica y el encaje de Cataluña.

Mas quiere conocer, primero, el resultado y las propuestas que surjan de las elecciones generales. Si se rompe su candidatura, el todavía líder de CDC podrá reorientar su partido y ocupar, de nuevo, el centro político, con una fuerza política renovada, que contaría con ex miembros de Unió.

Artur Mas podría, en todo caso, refundar el espacio político de un centro-derecha, ahora sí, independentista, pero abierto a negociar una fórmula satisfactoria con el Gobierno español, que es lo que quiere la mayoría de catalanes, según las encuestas publicadas en los últimos meses, que denotan que la prioridad sería un pacto sastisfactorio, antes que seguir el camino independentista hacia ninguna parte.

Mas seguirá, entonces, la estrategia de Alexis Tsipras, y Cataluña se acercará al modelo griego, salvando todas las distancias.   

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