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Jordi Pujol llenó Cataluña de placas de inauguración con su nombre, que ahora son motivo de controversia política sobre su mantenimiento o eliminación

Josep Maria Casas

Economía Digital

Jordi Pujol, acompañado de su esposa, Marta Ferrusola, salen de su domicilio durante el registro en 2015 por parte de agentes de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional. EFE/Quique García

Barcelona, 14 de mayo de 2017 (08:55 CET)

Después de confesar que su familia escondió una fortuna en el extranjero, Jordi Pujol renunció en 2014 a sus privilegios políticos, incluido el tratamiento de muy honorable, pero retiene multitud de títulos, diplomas y condecoraciones por todo el mundo. Muy pocas instituciones le han retirado estos honores.

Cuando estalló el escándalo, el expresidente eliminó la página jordipujol.cat en la que figuraba una relación de las distinciones recibidas. Sin embargo, todavía es posible acceder a este listado, en el que aparece una cuarentena de distinciones, las más destacadas durante los veintitrés años de gobierno. De todas ellas, tan sólo ha devuelvo la medalla de oro de la Generalitat, concedida por el socialista José Montilla, y la de la ciudad de Barcelona, otorgada en tiempos del alcalde Pasqual Maragall.

Pujol ha recibido la gran cruz de las casas reales de la Gran Bretaña y Bélgica, así como distinciones de los gobiernos de Francia (legión de honor), Portugal (cruz de la república), Polonia (Cruz del comendador), Argentina (medalla de oro), Uruguay (medalla de la república), Bolivia (gran cruz), Guatemala (orden quetzal), México (gran cruz de plata), Tailandia (gran cruz de caballero), Marruecos (gran cordón de Wissam) e, incluso, de España (orden del mérito constitucional). Ningún gobierno le ha dejado sin estos honores.

Un coleccionista de doctorados honoris causa

También ha sido distinguido doctor honoris causa por una decena de universidades, entre las que se encuentran centros de París, Lyon, Toulouse, Bruselas, Budapest, Cardiff, Rosario (Argentina), Swon (Corea) y, por supuesto, Barcelona (Universitat Ramon Llull). La Universidad Católica de America, con sede en Washington DC, le impuso el birrete. Multitud de organizaciones le han concedido sus medallas de oro, desde la Unesco a UGT. A preguntas de este diario, el sindicato no precisó si han pedido su devolución o tienen intención de hacerlo.

Tan sólo algunos ayuntamientos han acordado retirarle las distinciones o las placas de inauguración en las que figura el nombre de Pujol, aunque todavía son menos los que lo han llevado finalmente a la práctica. El consistorio de Mataró (Barcelona) decidió en febrero del año pasado sacar las placas que lleven su nombre, pero no ha quitado ni una. Juan Carlos Ferrando, concejal de Ciudadanos, explica que después de que ERC consiguiera que se aprobara una moción para retirar del nomenclátor de calles las referencias a los Borbones, Ciudadanos logró que se acordara sacar las placas de Pujol. Un año después, ni se ha modificado el nomenclátor –con la salvedad de que la calle “Isabel II” ahora se llama “Isabel” a secas- ni se ha suprimido ninguna placa. Están en centros sanitarios, escolares y, la más visible, en el puerto deportivo.

Quitan la estatua del expresidente

El consistorio de Premià de Dalt, donde nació la madre del expresidente, rechazó en 2014 retirarle el titulo de hijo adoptivo y cambiar el nombre de la plaza Jordi Pujol, tal como propuso el grupo socialista, en la oposición. No obstante, un año después quitaron la estatua de Pujol de esta plaza, pero no por el escándalo político, sino porqué recibía constantes ataques. Cuando unos desconocidos la derribaron por enésima vez, el escultor se la llevó a su almacén. Paco Monleón, concejal del PSC, está convencido de que nunca más se volverá a colocar la estatua de bronce del expresidente. El equipo de gobierno convergente argumenta que no le retirarán los honores mientras no haya una sentencia judicial condenatoria.

Placas con el nombre de Jordi Pujol: los alcaldes convergentes no las retirarán si no es condenado

A través de Change.org, el ciudadano Sergi Huete inició una campaña para reclamar la retirada de las placas que lleven el nombre de Pujol de los espacios públicos. El sindicato de funcionarios CSIF pide lo mismo.

Cartaya ya no lo tiene por uno de sus hijos

Pujol también recibió honores de ayuntamientos andaluces. En un viaje oficial en 1996 a los invernaderos de fresas de la provincia de Huelva, él y su esposa, Marta Ferrusola, recibieron las llaves de la ciudad de Lepe y el titulo de hijos adoptivos de Cartaya. Este último consistorio le retiró el título en el pleno del 1 de febrero de 2014, pocos días después de la confesión de Pujol, según recuerda un portavoz municipal. En cambio, Lepe no le ha reclamado que devuelva las llaves.

La campaña contra las placas de Pujol se ha extendido a su esposa Marta a raíz del manuscrito en el que se presenta como la “madre superiora”. También hizo alguna que otra inauguración. El año pasado, la entidad marinera Bot Salvavides, de Calafell (Tarragona), le retiró el título de madrina de honor que ostentaba desde hacia veinticinco años.

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