El expresidente catalán, Carles Puigdemont.

La alternativa a Puigdemont: su fecha de investidura y sus riesgos

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Ataque de nervios entre los soberanistas porque el calendario de Puigdemont es muy ajustado y por el factor Llarena. "Todo es muy arriesgado", admiten

Barcelona, 09 de mayo de 2018 (04:55 CET)

Carles Puigdemont está provocando un verdadero ataque de nervios en las filas del Pdecat y de ERC. Los partidos independentistas tratan de contener el aliento y confiar en que la investidura de un presidente efectivo pueda materializarse dentro de pocos días. Pero, a estas alturas, reconocen que la operación política puede descarrilar. "Todo se está haciendo de forma muy arriesgada", admiten voces soberanistas implicadas en la negociación.

Los equipos de Junts per Catalunya y ERC se volvieron a ver las caras este martes para concretar el calendario de la investidura, pero temen que algo pueda descarrilar. Puigdemont no piensa ceder el paso sin que el Tribunal Constitucional (TC) tumbe la ley que permite la investidura a distancia. ¿Por qué? Porque forma parte de su relato sobre "la represión institucional del Estado" que sufre el soberanismo. 

Puigdemont accederá a anunciar a su sucesor una vez el TC tumbe la posibilidad de la investidura a distancia

Este miércoles, Mariano Rajoy reúne de forma extraordinaria a su consejo de ministros para aprobar el recurso contra la mencionada ley. A partir de ahí, se espera una actuación inminente del TC. Bastará con la admisión a trámite del recurso para suspender la posibilidad de una investidura a distancia.

Según lo acordado entre Junts per Catalunya y ERC, será entonces cuando Puigdemont designe a su relevo en el Palau de la Generalitat. El líder huido controla la situación en el campo soberanista, pero no puede dominar las decisiones del juez Pablo Llarena, quien sufre desde hace semanas una verdadera ofensiva de los dirigentes independentistas encarcelados por llevar a cabo, dicen, un "juicio político".

La situación de los cinco electos encarcelados

Llarena tiene que pronunciarse de forma inminente sobre los recursos de los diputados que permanecen en prisión provisional y bien podría decretar su suspensión para el ejercicio de cargo público en el marco de su procesamiento por delito de rebelión. Esta medida desmontaría la mayoría soberanista y los electos encarcelados que conservan su escaño (Oriol Junqueras, Jordi Sànchez, Jordi Turull, Josep Rull y Raül Romeva) tendrían que renunciar a su acta de diputado para permitir que la lista corriera y, así, conservar la correlación de fuerzas en el Parlament.

Los partidos independentistas son perfectamente conscientes de este peligro y, por eso, intentan acelerar los plazos. Sobre la mesa hay, en estos momentos, dos posibles combinaciones de fechas para proceder a la sesión de investidura. La primera sería los días 12 y 14 y la segunda sería los días 14 y 16. Es decir, sólo un puñado de días antes de la convocatoria automática de elecciones (día 22).

Son necesarios dos días porque Junts per Catalunya y ERC suman mayoría relativa y, por tanto, la elección del presidente de la Generalitat no puede realizarse en una primera ronda que requiere mayoría absoluta. Es decir, que la investidura se llevaría a cabo o bien el día 14 o bien el 16.

Antoni Morral se autodescarta como presidenciable y Elsa Artadi vuelve a ser favorita

Pero investir, ¿a quién? Este medio informó de que Puigdemont se había inclinado la pasada semana por Antoni Morral, un diputado desconocido para el gran público que cumplía a la perfección con el papel de un presidente de cartón piedra que satisfaría al líder soberanista. "Se lo plantearon pero se quedó abrumado", dicen fuentes conocedoras del sondeo.

Elsa Artadi sigue apareciendo en las previsiones que realiza Junts per Catalunya, pero la joven dirigente de total confianza de Puigdemont sigue tratando de despistar la atención. Según asegura Artadi, "el nombre no está decidido". La situación divierte a Puigdemont, quien, al fin y al cabo, también se convirtió en presidente de la Generalitat de la noche a la mañana. Desayunaba tranquilamente en Girona cuando recibió la llamada de Artur Mas. Algo parecido, dice Artadi, que va a suceder.

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