La policía descarta un vínculo del yihadismo en el tiroteo de Múnich

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El atacante padecía de depresión y había sufrido acoso escolar. Los investigadores relacionan el atentado con un ataque de locura

Los vecinos de Múnich homenajean a las víctimas del ataque. / EFE

Barcelona, 23 de julio de 2016 (13:38 CET)

De a poco se va aclarando qué pasó en la confusa tarde del viernes en el centro comercial Olympia, en Múnich. La policía de la ciudad confirmó que el ataque fue perpetrado por una sola persona, un joven de 18 años llamado Alí David Somboly, nacido en Alemania y con pasaporte iraní, que se suicidó antes de ser capturado a un kilómetro del lugar del atentado.

Según el jefe de Policía de Múnich Hubertus Andrä, el agresor no tenía antecedentes ni se le conocían relaciones con grupos radicales. Su ataque tendría más indicios de locura psicótica, quizás más relacionado con la masacre de Noruega de hace cinco años, cuando un tirador atacó a un campamento juvenil sólo por su odio a la sociedad.

En el allanamiento al domicilio del atacante, la policía no halló nada que lo relacione con el yihadismo. Las primeras descripciones indican que el agresor padecía de depresión y había sufrido de acoso escolar en su colegio. Además, a los investigadores le llamó la atención que en su domicilio encontraron un libro "titulado Amok, por qué matan los estudiantes".

En el torrente informativo de las primeras horas, se indicaba que el tiroteo había sido producido por tres personas. En el video que circulaba por las redes y los informativos, se ve a Somboly parado en la puerta de un Mc Donald's, como quien espera a una persona, y que desenfunda su pistola de 9 milímetros para emprender a tiros con los transeúntes.

El balance es de nueve muertos, seis de ellos menores de edad; mientras que hay 21 personas heridas, tres en estado crítico. Muchos de los hospitalizados son niños, que concurrían con sus familias al centro comercial Olympia la tarde del viernes, cerca de la Villa Olímpica de Munich. Este es un barrio marcado por la tragedia, cuando en 1972, en plenos Juegos Olímpicos, también vivió una sangrienta jornada cuando un comando terrorista palestino secuestró a varios deportistas de Israel.

El Ministerio del Interior alemán ha decretado un día de duelo, y la canciller Ángela Merkel está reunida con sus ministros y el cuerpo de Inteligencia para analizar el atentado.

El despliegue para contener el atentado significó la paralización de la vida en Múnich: las autoridades pidieron a los residentes que no salgan de sus casas, el metro y otros medios de transporte público dejaron de funcionar, y alrededor de 2.300 efectivos salieron a las calles. El clima de psicosis y temor era total.

 

 

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