Los asesores jurídicos de Pujol le prohíben declarar antes que su hijo

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ESTRATEGIA JUDICIAL

Cristóbal Martell, Jordi Pujol y Pujol Jr

02 de septiembre de 2014 (22:03 CET)

Robert Musil se refería a todas las facetas del ser humano. El autor de El Hombre sin atributos, defendía que todos los individuos tienen muchos sombreros. Y el de Jordi Pujol, en estos momentos, es unívoco. “Está en modo padre”, aseguran fuentes jurídicas. Aparcado está, y durante bastante tiempo –tal vez definitivo-- el Pujol fundador de Convergència, el Pujol moralista, el Pujol estadista, el Pujol analista internacional o el Pujol aficionado al Barça.

Pujol, que ha querido, sin embargo, vestirse de Pujol soberanista, sólo quiere ahora proteger a su familia, por encima de su partido. Pero lo camufla como un intento de 'salvar' el proceso soberanista. Y, por ello, ha rechazado comparecer esta semana en el Parlament, como le han pedido todos los grupos por unanimidad, y ha pedido hacerlo a partir del 22 de septiembre.

Pero no es para no influir en un momento “muy cargado políticamente”, con la Diada del 11 de septiembre, y con el horizonte del 9 de noviembre, con la idea de arropar al President Artur Mas. Lo hace porque el equipo jurídico, que lidera el abogado Cristóbal Martell, le ha prohibido, de forma taxativa, que declare en la cámara catalana antes del día 15 de septiembre, el día en el que declarará su hijo mayor, Jordi Pujol Ferrusola, ante el juez Ruz.

Dar la cara, cuando sus abogados se lo permitan

Cualquier declaración, cualquier comentario que los diputados pudieran forzar en el Parlament podría ser perjudicial para los intereses de Pujol Ferrusola, que, junto a su ex mujer, Mercè Gironès, deben prestar delcaración ante el juez. Los abogados de Pujol no se sienten seguros y creen que el ex President podría, llevado por el fragor político, hacer declaraciones nocivas para la causa judicial.

Jordi Pujol lleva días consultando con personas de distintos ámbitos, algunas de ellas muy próximas durante toda su etapa de President de la Generalitat. Valora todo lo que le dicen, y tiene claro que está dispuesto a comparecer en el Parlament. En su carta, enviada a la presidenta del Parlament, Núria de Gispert, recuerda que no está "obligado" a hacerlo, pero lo primero que le dice es que asistirá, que quiere explicarse.

Lo hará porque quiere dar la cara. "No se está escondiendo", aseguran fuentes jurídicas. Pero no puede dejar de hacer caso a sus abogados. La prioridad, en estos momentos, la única prioridad, es salvar los muebles de la familia, en lo que pueda. Y el primer caso es el de su hijo, Jordi Pujol Ferrusola.

Ruptura con Convergència

Ese “modo padre” condicionará, a partir de ahora, toda la actuación de Jordi Pujol, lo que rompe, definitivamente, el terreno de juego común con la dirección de Convergència Democràtica, después de que diversos dirigentes, desde Francesc Homs, a Mercè Conesa o Josep Rull, pidieran su comparencia

Y lo rompe, en gran medida, porque la oposición quiere dar un golpe en la mesa. Esquerra Republicana quiere hacer del caso Pujol un punto y aparte. Su presidente, Oriol Junqueras, considera que el movimiento soberanista no tiene por qué bajar de intensidad por el asunto Pujol y desea que se convierta en el final de la transición, y de una manera de ejercer la política.

Comisión de investigación, lo peor para Mas

Por ello, Esquerra aseguró que si Pujol no daba explicaciones de inmediato reclamaría una comisión de investigación. Y la diputada de ERC, Gemma Calvet, afirmó que el grupo parlamentario solicitará la comisión. A última hora de la tarde de este martes, los distintos grupos fueron tomando conciencia del problema, y, tanto el PP como el PSC, se mostraron dispuestos a apoyar la iniciativa. Previamente, ERC acercaba posiciones con ICV y la CUP.

La comisión de investigación podría provocar la peor situación para Mas, a la espera de que los distintos grupos acaben acordando las acotaciones de esa comisión, que se centrará sobre el fraude fiscal.

Este miércoles se formalizarán las distintas solicitudes de los grupos. Para que tenga éxito, la deben pedir al menos dos grupos, y debe ser aprobada por mayoría en el pleno del Parlament. Y todos, menos CiU, la apoyan ahora.
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