El corte de tráfico organizado por los Comités de Defensa de la República (CDR) en la AP-7 a su paso por L'Ampolla (Tarragona) provocó kilómetros de retenciones y momentos de tensión entre conductores e independentistas

Crisis de orden público en Cataluña

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Los CDR cortan durante 15 horas la AP-7 en el sur de Tarragona y se retiran sin que la Generalitat ni el Gobierno tomen medidas de orden

Marcos Pardeiro

Economía Digital

El corte de tráfico organizado por los Comités de Defensa de la República (CDR) en la AP-7 a su paso por L'Ampolla (Tarragona) provocó kilómetros de retenciones y momentos de tensión entre conductores e independentistas

Barcelona, 08 de diciembre de 2018 (20:47 CET)

Cataluña no necesita "chalecos amarillos" porque ya los tiene, aunque su motivación es muy distinta. Los CDR desplegaron este sábado contundentes desbarajustes en puntos estratégicos de Cataluña causando una auténtica crisis de orden público. Otro asunto es si Cataluña necesita un presidente como Emmanuele Macron, que ayer, sábado, ordenó 1.400 detenciones en Francia para neutralizar la revuelta de los "chalecos amarillos".

La determinación de Macron contrasta con la pasividad de Quim Torra y Pedro Sánchez. Ninguna administración, ni Generalitat ni Gobierno, quiso atajar las acciones de los CDR. Conforme transcurrió la jornada, los llamados Comités de Defensa de la República fueron extendiendo sus desórdenes ante la actitud pusilánime de los poderes públicos. Fueron los propios CDR quienes pusieron fin a sus acciones sin que las administraciones tomaran medidas.

La principal acción de los CDR se desarrolló en la AP-7, a la altura de L'Ampolla (sur de Tarragona), donde los activistas independentistas cortaron ambos sentidos de la autopista desde las 7.30 horas hasta las 22.30 horas.

La intención declarada de los CDR era mantener este corte de forma "indefinida", pero finalmente optaron por disolverse a última hora de la noche.

El complejo con los CDR

La Generalitat no quiso dar a los mossos la instrucción de actuar para evitar nuevos enfrentamientos con los CDR. Los incidentes vividos en Girona y Terrassa el pasado jueves, día de la Constitución, han acomplejado definitivamente a la Generalitat para enfrentarse a estos colectivos.

Lejos de querer pasar a la ofensiva para impedir la escalada de los CDR, el gobierno catalán planea una purga contra los mossos que, a su juicio, se excedieron en su trabajo en Girona y Terrassa.

Tampoco el Gobierno quiso reemplazar a la Generalitat y tomar medida alguna. Dimitió en la práctica buscando el premio de no quedar como el "poli malo" ante la Cataluña soberanista.

La réplica en Barcelona

Los desórdenes en la AP-7 tuvieron una réplica en el centro de Barcelona, donde los CDR cortaron durante unas horas de la noche el tráfico en un punto neurálgico de la capital catalana: la confluencia del paseo de Gràcia y la avenida Diagonal.

La manifestación en Barcelona se inició ante la Delegación del Gobierno en Cataluña en solidaridad con la huelga de hambre de los presos independentistas, aunque el objetivo anunciado era realizar una "acción sorpresa".

Esta "acción sorpresa" consistió en cortar la confluencia de paseo de Gràcia y avenida Diagonal con el pretendido objetivo de acampar. Los CDR emplearon sus canales para obtener agua, comida, sacos y tiendas con el propósito de alargar el corte en el centro de Barcelona, pero no lograron la movilización buscada y pusieron fin a su protesta al cabo de unas horas.

 

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