El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy; la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría; el ministro de Fomento, Iñigo de la Serna (i), y el delegado del Gobierno en Cataluña, Enric Millo, durante la reciente visita a Barcelona. EFE

Los empresarios ven en las inversiones de Rajoy una cuña en el soberanismo

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El Gobierno busca una alianza con el mundo empresarial para que Puigdemont entienda que no puede acelerar la vía unilateral

Manel Manchón

Economía Digital

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy; la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría; el ministro de Fomento, Iñigo de la Serna (i), y el delegado del Gobierno en Cataluña, Enric Millo, durante la reciente visita a Barcelona. EFE

Barcelona, 28 de marzo de 2017 (20:56 CET)

Caras de satisfacción, pero todo muy moderado y medido. Los empresarios catalanes que asistieron este martes al acto del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, volcado en un plan de inversiones en infraestructuas, son conscientes de que no se ha movido nada, pero sí creen que se ha introducido una cuña en el soberanismo para que no tome una decisión unilateral. Es lo que busca el Ejecutivo de Rajoy, que quiere establecer una alianza con esos sectores para que el presidente Carles Puigdemont entienda que no podrá realizar un referéndum de autodeterminación, y que si quiere entrar en una vía de diálogo se podrán negociar otras cuestiones.

El presidente de Foment del Treball, Joaquim Gay de Montellà, que ha propuesto diferentes fórmulas para un mejor encaje político de Cataluña, --un pacto político bilateral que incluya el pacto fiscal-- se mostraba esperanzado, con la idea de que el plan del corredor mediterráneo, esta vez, se está tomando en serio, con un coordinador que fijará en todo momento el estado de la ejecución de las inversiones. En esa dirección se mostraba Miquel Valls, presidente de la Cambra de Comerç.

También exhibió esa esperanza alguien poco proclive a las tesis del Gobierno del PP como el presidente de Cecot, Antoni Abad, siempre, eso sí, con prevenciones y con el mensaje de que en otras ocasiones los ejecutivos centrales no han cumplido sus promesas. Otros, como el presidente de Freixenet y de la Cámara de Comercio de España, José Luis Bonet, defendían también que el plan de inversiones, 4.200 millones hasta 2020, puede restar argumentos a una parte del soberanismo. Porque esa es, precisamente, la intención del Ejecutivo de Rajoy, la de ofrecer algunos asideros a una parte del independentismo que abrazó la causa por un malestar generado por el desinterés del Estado en Cataluña.

La ejecución de la inversión del estado en infraestructuras en 2015 fue solo del 59%

Los números avalan a esa parte de la sociedad catalana que no entiende cómo el Estado ha dejado de lado a una de las principales locomotoras de España. En 2015, el año que ofrece los últimos datos contrastados, según Foment y la Cambra de Comerç, la ejecución de la inversión pública del Estado en Cataluña fue solo del 71%. Entre 2004 y 2012, la media anual fue del 82%, cuando en el resto de autonomías la media fue del 82%. Si se atiende solo a las infraestructuras, como ferrocarriles, puertos o carreteras, la cifra en 2015 fue del 59%, que es el más bajo de siempre.

Sin embargo, para una parte de ese empresariado, el que estuvo en el acto con Rajoy, esa circunstancia se debe a dos responsables, el gobierno central, pero también el gobierno catalán, porque ha dejado de lado el tradicional papel del catalanismo, que ha querido influir, con presión, en las cuestiones de Estado en Madrid. Ahora ya no lo hace. Simplemente se quiere ir.

Por eso el acto de Rajoy se considera un primer paso para recuperar la colaboración institucional, entre el Gobierno central y la Generalitat.

El Gobierno de Rajoy espera que Puigdemont entienda que no puede ir contra un muro

Medios independentistas, y en las redes sociales, destacaron que algunas de las grandes familias empresariales no acudieron al anuncio de Rajoy, como los Puig o los Carulla. Pero el Gobierno pudo contar con unos 700 empresarios, tras semanas de preparación. La satisfacción, según fuentes del Ejecutivo, fue notable, dentro de la estrategia de Rajoy de no ir más allá de lo necesario, confiando en que el soberanismo no cruzará la línea roja.

Con Puigdemont en Estados Unidos, fue la portavoz del Govern, Neus Munté, y el consejero de Territori, Josep Rull, quienes desacreditaron el anuncio inversor. Rull fue más allá al pedir a Rajoy que se disculpara por las inversiones incompletas, y se refirió al único objetivo en estos momentos: la convocatoria del referéndum. “Rajoy dice que no pueden ni quieren poner las urnas, por poder, pueden, y por querer, esperemos que algún día haya un cambio de planteamiento”, aseguró.

Con la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría en el foro, con argumentos ofrecidos a responsables de medios de comunicación, el Gobierno considera que abre un nuevo periodo. Sin muchas expectativas, pero de forma constante, a la espera de que se entienda en la Generalitat que cualquier otra estrategia es ir directamente contra un muro.

 

 

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