Marjaliza, el empresario que movía los hilos de la trama corrupta de Madrid

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Elaboraba notas de prensa explicando sus viajes personales a China o Abu Dabi y quería mostrar su faceta solidaria como presidente de una fundación que da alimentos a los pobres

28 de octubre de 2014 (02:00 CET)

Antes de su detención el lunes pasado, acusado de cobrar comisiones irregulares y de obtener adjudicaciones fraudulentas, el empresario David Marjaliza hablaba de él mismo como si todo el mundo tuviera que conocerle. En su propio curriculum, donde quería mostrarse al mundo como un experto en finanzas, contabilidad y construcción inmobiliaria, Marjaliza describía sus viajes de negocios como acontecimientos de trascendencia nacional. “David Marjaliza visita China para conocer de primera mano el proceso productivo industrial en materia de última tecnología aplicada a la salud (2011)”, explica en su hoja de vida publicada en la web Biografías de Interés.

Aunque, pese a sus intenciones, Marjaliza era hasta su detención un desconocido para los ciudadanos, su nombre había saltado a la palestra pública cuando fue vinculado como el pagador del seguimiento a Ignacio González, un informe encargado en 2006 a la agencia de detectives Método 3 por el que supuestamente pagó 220.000 euros. Conocido como Mortimer, en alusión al físico nuclear del cómic de los años cincuenta, Marjaliza siempre negó que haya sido el responsable del seguimiento a Ignacio González.

El cátering de Zapatero

Constructor de referencia en Valdemoro, municipio madrileño con apenas 62.000 habitantes, Marjaliza también tiene una estrecha vinculación con el PP: fue presidente de Nuevas Generaciones del municipio y es amigo personal de Francisco Granados, el ex número dos de Esperanza Aguirre que también fue detenido en la misma macro operación policial que acumula 37 detenidos en Madrid, León, Valencia y Murcia.

El caso de corrupción saltó cuando la fiscalía de Laussanne, Suiza, informó a España que investigaba a Marjaliza y a su amigo íntimo, el ex secretario del PP en Madrid, Francisco Granados, por delito de blanqueo de capitales agravado.

La investigaciones policiales ubican al empresario en el centro de la red que buscaba el enriquecimiento personal de los políticos con el cobro de comisiones por la adjudicación irregular de contratos. Marjaliza recibió contratos públicos en Parla y Valdemoro y hasta organizó un cátering electoral para la campaña de José Luis Rodríguez Zapatero en 2003.

Su faceta "solidaria"

En su web personal, el constructor publicaba notas de prensa de un solo párrafo para informar a la opinión pública sobre sus movimientos. “David Marjaliza, conocido empresario de Madrid, se ha reunido con profesionales del mundo del cine y de la televisión para analizar, conjuntamente, una posible participación de éste en la producción de una película y posterior serie de televisión”, explica una nota de prensa sin fecha y sin especificar los empresarios con los que se reunió. Para Marjaliza, la concertación de una reunión era un asunto de interés público. En su curriculum también destaca que en 2009 visitó Abu Dabi y se reunió con empresarios para “sondear proyectos de inversión”.

El empresario se muestra como propietario de, al menos, una docena de empresas, la gran mayoría dedicada a los negocios inmobiliarios. Firmó importantes contratos como la llegada de McDonald’s y Mercadona al pequeño municipio madrileño. El local donde se instaló el supermercado es de su propiedad, tal como él mismo explica. También es propietario de dos centros médicos y de una empresa que explota máquinas de juego y azar.

Pero Marjaliza no sólo quería ser conocido por su faceta como empresario, sino que también quería exaltar su lado más humano y solidario. Por eso, el empresario ahora detenido destacaba que había sido nombrado en 2012 presidente de la Fundación Valdemoro Solidario, una entidad que creó un comedor social para los más desfavorecidos. En el fondo, quería mostrarse como un Robin Hood y ser conocido. Lo último ya lo ha logrado.
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