Mas busca ya el mejor momento para convocar elecciones anticipadas

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DEBATE SOBERANISTA

Mas, junto a Junqueras, en el Parlament./EFE/Marta Pérez

17 de enero de 2014 (22:26 CET)

En el llamado proceso soberanista hay víctimas colaterales, que se sacrifican en beneficio del objetivo. Una de ellas es el PSC, que no quiere renunciar a ser, para muchos catalanes, un referente con un socio, el PSOE, que es la única alternativa de gobierno al PP en el conjunto de España. La otra víctima es CiU, una federación que va perdiendo apoyos en beneficio de Esquerra Republicana. La paradoja es que los pasos que va tomando el President Artur Mas se descuentan con una gran celeridad.

El jueves se votó en el Parlament una propuesta para llevar al Congreso el derecho a decidir, que concitó el apoyo de 87 diputados de los 135 de la cámara catalana, a tres de los dos tercios necesarios, por ejemplo, para reformar el Estatut. Pero esa petición, para que el Gobierno transfiera la competencia a la Generalitat para poder celebrar el referéndum el 9 de noviembre de este año ya está amortizada. El PP y el PSOE la rechazarán. Y CiU lo sabe, y Esquerra Republicana y todos los diputados catalanes también.

La advertencia de Rajoy

Por ello, el President Artur Mas busca ya el mejor momento para convocar elecciones anticipadas. Esa ha sido siempre la salida que tenía prevista el líder de CiU, con la idea de que tengan un carácter plebiscitario. Es decir, dejando claro que si se logra una gran mayoría soberanista en la cámara catalana, la presión sobre el Gobierno español será enorme y se abrirá una necesaria fase de negociación.

¿Cuándo convocar elecciones, entonces?

Mas comprobó este viernes, de nuevo, que el Gobierno del PP no se moverá ni un sólo milímetro. El presidente Mariano Rajoy se refirió a una cuestión obvia, que defiende también el PSC. “Así no se puede negociar nada, el President Mas no deja de tomar decisiones unilaterales”, afirmó este viernes. Es decir, Mas pacta una pregunta y una fecha sobre la consulta, con ERC, ICV y la CUP y luego pide al Gobierno que respete ese acuerdo y haga posible el referéndum.

El guión de CiU durante un año

El PSC no deja de defender que si se quería emular el ejemplo del Reino Unido con Escocia el proceso debería ser el inverso: acordar primero, y buscar después cómo y cuándo se podría realizar la consulta. Y esa posición explica su voto en contra de la propuesta del Parlament del pasado jueves, que le costó una ruptura de su grupo parlamentario.

La única salida que queda, por tanto, es convocar elecciones anticipadas al Parlament de Catalunya. El PP y el PSOE no ven otras opciones, aunque los socialistas insisten en reformar la Constitución, y ver qué cuestiones se deberían retocar para mejorar el encaje de Catalunya en España en un lapso relativamente corto.

Con esa decisión ya asumida, aunque quede casi todo un año en el que CiU irá cumpliendo su guión –ley de consultas catalana, censo electoral, informes sobre la independencia-- Mas podría esperar hasta después de las municipales de 2015, en el mes de mayo, para convocar elecciones.

Esquerra espera, quiere tener muchos alcaldes

¿Es posible esa espera? Para saber en qué posición está cada uno las elecciones europeas de mayo de 2014 ofrecerán pistas interesantes. Pero dirigentes de CiU consideran que seguir esperando es lo más deseable, y que Esquerra Republicana también estaría en disposición de ser más paciente. Los republicanos necesitan aumentar su presencia en el territorio, y ganar alcaldías y concejales para aumentar su base electoral de cara a las elecciones autonómicas.

Y CiU necesita “ganar tiempo para que el Govern sea más proactivo y dé muestras de que, al margen del proceso soberanista, es capaz de gestionar la difícil situación económica”.

El Govern no funciona

Porque ese es uno de los problemas de CiU. Artur Mas sabe que Convergència necesita un mayor liderazgo como partido, pero dirigentes convergentes consideran que lo más importante “es que el Govern se anticipe, sea visto por la opinión pública como capaz de tomar iniciativas políticas”.

Y aquí se entiende que la comunicación, desde el Govern, deberia ser más eficaz. El dardo se dirige al conseller de Presidència, Francesc Homs, obcecado sólo en el proceso soberanista. La otra crítica también se centra en el conseller de Economía, Andreu Mas-Colell, un economista muy alabado, pero que no destaca por su liderazgo en la comunicación. También se reprocha que el propio partido no tenga a nadie con un perfil económico claro, y que todo el peso recaiga sobre Mas.

Tiene tiempo Mas para rehacer esos grandes desajustes. El problema es si CiU podrá resistir la presión de los colectivos independentistas que se sientan frustrados cuando se compruebe, en noviembre, que no habrá consulta soberanista.

A la espera de que el PP pierda la mayoría absoluta

Situados en que Mas llegará a 2015, los mismos dirigentes convergentes entienden que las elecciones deberían llegar después de las municipales y antes de las elecciones generales que se deberían celebrar en noviembre.

Y, con los resultados en la mano, los partidos soberanistas esperarían las elecciones generales. Sólo con otra coyuntura política en Madrid, sólo con un Gobierno español sin mayoría absoluta, el nuevo Govern que surgiera de las urnas podría negociar un nuevo encaje de Catalunya que fuera ratificado, posteriormente, por los catalanes en referéndum. Y si es con el PSOE, mejor, pese a los desprecios que los independentistas formulan hacia la actual dirección del PSC.

¿Complicado, ilusorio? Sí, pero los dirigentes consultados no ven otra salida.

Por el camino, sin embargo, seguirá la tensión, la teatralización, las trampas parlamentarias habituales en la política catalana para desgastar a las fuerzas políticas que no apuestan por la independencia de Catalunya.

Y la víctima propiciatoria, ya rota, es el PSC.
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