Mas desesperado: nadie le llama

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DEBATE SOBERANISTA

Artur Mas, en el acto de campaña de CiU./EFE/Marta Perez

10 de julio de 2014 (17:41 CET)

La actitud del President de la Generalitat, Artur Mas, es la misma que en las mismas semanas. Percibe el líder de CiU que el Gobierno no tiene intención de variar su rumbo, y que la Diada del 11 de septiembre se acerca. Y desea ya un encuentro con el Presidente Mariano Rajoy, para buscar una salida que no llega. Asegura que ha pedido esa entrevista, pero que nadie le llama para concertar el día. Moncloa, en cambio, responde que no tiene noticias del President. No hay puentes, por tanto, para recorrer el camino del acuerdo.

En la sesión de control en el Parlament, Mas ha insistido en que pidió la entrevista con Rajoy, el día de la coronación de Felipe VI, y que comienza a intuir ya que nadie quiere saber nada en Madrid. “Si le digo a Rajoy que estoy dispuesto a reunirme con él, que tan sólo hace falta que me convoque y obtengo el silencio por respuesta, quizá puedo pensar que no desea verme”, ha afirmado.

¿Quién necesita la entrevista?

El problema es que Mas necesita más esa entrevista que Rajoy. El Gobierno español, con el paso de los meses, considera ya que Mas debe agotar su guión, y convocar la consulta soberanista tras la Diada del 11 de septiembre. Y que, con el recurso posterior ante el Tribunal Constitucional, el President de la Generalitat deberá asumir que no puede hacer otra cosa que seguir adelante y tratar de convocar elecciones anticipadas cuando pueda, a lo largo de 2015 o agotar la legislatura hasta 2016.


Por ello, Mas no sabe cómo reclamar, de nuevo, un encuentro con el jefe del Ejecutivo español.

Moncloa, dispuesta

La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, ha rechazado este jueves que exista esa petición de entrevista. Ha afirmado que, en Moncloa, no hay constancia de ello, pero que, en cualquier caso, el Ejecutivo atenderá al President “el día que la pida”.

Entonces, ¿qué está ocurriendo? El Govern de Artur Mas ha jugado en exceso en los últimos meses a los sobreentendidos, a situaciones que se dan por hechas. Lo mismo ha ocurrido con la posible entrada de Esquerra Republicana en el Govern. Mas asegura que el Govern tiene la puerta abierta desde el primer día, y que esa posibilidad se ofreció desde que se inició la legislatura.

Ir más lejos de lo pensado

Esquerra, en cambio, insiste en que no se ha producido una oferta formal, sobre en qué departamentos se considera que podría ser oportuno nombrar a un conseller de Esquerra, o en qué áreas se entiende que sería necesaria una mayor cohesión interna.

Fue Josep Antoni Duran Lleida el que, en el Congreso, aseguró este miércoles que Mas había realizado esa petición al Gobierno. Pero tampoco lo dio por hecho. Sugirió que Mas había pedido esa entrevista. Por ahora, y a escasas semanas del inicio de las vacaciones estivales, sólo existe una realidad: Mas necesita una salida, antes de completar ya su guión soberanista, que, a su pesar, nunca quiso seguir a pies juntillas.
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