Artur Mas retendrá los privilegios públicos pese a la inhabilitación / EFE

El condenado Mas retendrá los privilegios a pesar de la inhabilitación

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Mas conservará todas las prerrogativas vinculadas al cargo porque sólo se las puede quitar el parlamento catalán con una mayoría de dos tercios

Josep Maria Casas

Economía Digital

Artur Mas retendrá los privilegios públicos pese a la inhabilitación / EFE

Barcelona, 16 de marzo de 2017 (05:00 CET)

Artur Mas conservará intactas todas sus prerrogativas como expresidente de la Generalitat pese a ser condenado a dos años de inhabilitación. Estas prerrogativas incluyen el tratamiento de “muy honorable”, disponer de una oficina con los gastos pagados, tres colaboradores a su servicio, chofer y coche oficial, agentes de seguridad y, por supuesto, un sueldo.

Mas continuará recibiendo una paga de cerca de 116.000 euros brutos anuales. Tal como establece el estatuto del expresidente de la Generalitat, le corresponde una retribución del 80% de lo que cobra el ahora presidente Carles Puigdemont y, cuando se jubile -cumplió 61 años en enero pasado-, se le reducirá al 60%.

Los dos años de inhabilitación que le ha impuesto el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) le impedirán que sea candidato en las próximas elecciones, pero podrá seguir disfrutando del cargo de expresidente de la Generalitat. Su abogado en el juicio del 9N, Javier Melero, recuerda que sólo el parlamento de Cataluña puede destituirlo. Melero precisa que la inhabilitación no afecta al cargo de expresidente porque es “honorífico”.

Mas podrá seguir disfrutando del cargo de expresidente de la Generalitat

En este mismo sentido, Andrés Betancourt, catedrático de derecho administrativo de la Universidad Pompeu Fabra, indica que la condición de “expresidente” de Artur Mas “no queda impedida” por la sentencia del TSJC. Podrá continuar beneficiándose de las prerrogativas del cargo. Betancourt diferencia su responsabilidad jurídica, que no impide a Mas seguir con el estatus de expresidente, de la responsabilidad política, por la cual el parlamento catalán le podría quitar sus prerrogativas, tal como hizo con Jordi Pujol.

Junts pel Sí impediría que se le despoje de sus privilegios

Para que el parlamento de Cataluña deje a Artur Mas sin su oficina del expresidente sería necesario que un grupo político lo propusiera y que se aprobara con una mayoría de dos tercios. El estatuto del expresidente, acordado durante el último mandato de Jordi Pujol, así lo establece. En estos momentos, es imposible que la cámara le despoje de sus prerrogativas porque Junts pel sí impediría esta mayoría cualificada.

La sentencia del TSJC que condena a Artur Mas, Irene Rigau y Joana Ortega a penas de inhabilitación no se ejecutará hasta que sea firme, o sea, hasta que la ratifique el Tribunal Supremo. Los tres condenados han anunciado que recurrirán. No obstante, pese a que la sentencia no es firme, ni Mas ni sus dos exconsejeras, podrán presentarse a unas elecciones. Para ello, no se les aplica el código penal, sino la ley electoral.

Pese a que la sentencia no es firme, ni Mas ni sus dos exconsejeras, podrán presentarse a unas elecciones

En el año 2003, el gobierno de José María Aznar reformó la ley orgánica de régimen electoral general (Loreg) para que fueran inelegibles los condenados por sentencia judicial, aunque no fuera firme. Esta reforma se realizó para luchar contra las organizaciones políticas vascas vinculadas al entorno de ETA. El abogado Javier Melero lamenta que la norma que se hizo contra Arnaldo Otegui ahora se utilice contra Artur Mas.

Mas continuará trabajando para el ‘procés’

Desde la oficina del expresidente, situada en el Palau Robert del paseo de Gracia, Mas ha contribuido a difundir el ‘procés’ independentista por todo el mundo. Nada le impide que lo continúe haciendo. En el Pdecat, se ha puesto en entredicho su papel como presidente del partido, pero no ha sido por la inhabilitación en el caso del 9N sino porque Fèlix Millet, Jordi Montull y su hija Gemma han confesado que Convergència se financió ilegalmente a través del Palau de la Música.

Si Mas pierde la condición de “muy honorable” tal como le ocurrió a Pujol, no será por el 9N sino por los casos de corrupción. De momento, Mas deberá comparecer el próximo 29 de marzo en el parlamento catalán para dar explicaciones sobre el caso Palau.

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