Pedro Sánchez, con la portavoz del PSOE en el Congreso Adriana Lastra (a la derecha) y la presidenta del PSOE Cristina Narbona, en el comité federal socialista del 17 de marzo. Foto: EFE/JJG

Pedro Sánchez ofrece silencio para resolver el problema catalán

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El PSOE orilla el conflicto en Cataluña y entierra propuestas electorales en clave catalana a la busca del votante hastiado del "monotema"

Iván Vila

Economía Digital

Pedro Sánchez, con la portavoz del PSOE en el Congreso Adriana Lastra (a la derecha) y la presidenta del PSOE Cristina Narbona, en el comité federal socialista del 17 de marzo. Foto: EFE/JJG

Barcelona, 29 de marzo de 2019 (04:55 CET)

Cataluña es una patata caliente que el PSOE y el gobierno de Pedro Sánchez llevan meses tratanto de enfriar. O de "desinflamar", en la terminología preferida por el propio ejecutivo socialista. Y, activada ya la cuenta atrás de las generales del 28 de abril, se trata de incidir en esa línea. el plan de campaña socialista implica poner tanta sordina como sea posible al envenenado frente catalán.

Se ha evidenciado con la difusión del programa electoral, que evita cualquier referencia. Y este jueves, José Luis Ábalos salió al paso de las críticas recibidas porque el programa no plantea  ninguna política específica para Cataluña. El secretario de Organización sintetizó el argumentario sobre el particular: todas las medidas, alegó, afectan a Cataluña en la misma medida que al resto de comunidades. 

Ábalos reaccionaba también así a lo que, en ese sentido, ha sido considerado por el propio PSOE una metida de pata del líder del PSC, Miquel Iceta, que dijo que si en Cataluña se alcanzara un 65% de independentistas, habría que buscar un mecanismo para encauzar esa demanda.

El planteamiento esgrimido por Ábalos, el de que las mejoras referidas a pensiones, ayudas, políticas de empleo y lo que se tercie también son medidas para Cataluña, ya se ha usado en varias ocasiones en las ruedas de prensa posteriores a esos consejos de ministros de las últimas semanas consagrados a aprobar medidas sociales vía decreto-ley y con los que los socialistas tratan de marcar la agenda más allá del proceso independentista. Así, el escenario ideal para Ferraz sería que, en la medida de los posible, el debate catalán quede encapsulado en la Sala de Plenos del Tribunal Supremo.

Viernes sociales y ninguneo al independentismo

No será posible, claro, pero sí es cierto que si de martes a jueves el juicio del procés copa buena parte de la actualidad política, los viernes, y eso se lo pueden apuntar como un tanto los estrategas socialistas, se han popularizado ya como los "viernes sociales" de Sánchez, bendecidos además ahora por la Junta Electoral Central, que la semana pasada rechazó la pretensión de PP y Cs de prohibir las ruedas de prensa tras la reunión semanal del ejecutivo.

El ninguneo del tema catalán es absoluto. Desde que Sánchez se decantó definitivamente por la convocatoria electoral y suspendió las conversaciones con los independentistas, los socialistas han optado por no hacerles ya ninguna concesión y dar por olvidado el flirteo con la propuesta de aquel controvertido relator. Pero la cosa va más allá. Ni rastro queda ahora en sus propuestas de campaña de aquella reforma constitucional en clave federal que no hace tanto esgrimía el PSOE como fórmula para desencallar el embozo catalán.

Pescar votantes hartos en el centro

La estrategia busca pescar en un caladero que entienden en las salas de máquinas del PSOE que PP y Cs han dejado expedito a base de escorarse a la derecha en su carrera por competir con Vox. Un caladero situado en el carril del centro político y ocupado por votantes de centro hastiados de la omnipresencia de eso que antes se daba el llamar el "monotema" en Cataluña y que ya hace tiempo que colonizó también el debate nacional. 

Pero, además, esa nueva actitud tiene otras dos ventajas. Por un lado, permite cortar una de la líneas de ataque con las que Pablo Casado y Albert Rivera percuten sobre las filas socialistas: aquella basada en la tesis de que Sánchez está vendiendo España a los independentistas. Por otro, impide que se reactive alguno de sus frecuentes incendios internos en clave territorial en el que sería el peor momento posible, a un paso de las generales y paso y medio de las municipales, autonómicas y europeas del 26 de mayo. De ahí que ayer PP y Cs saltaran a la yugular de los socialistas a vueltas con Iceta, y que el propio partido saliera en tromba para tapar lo que en sus propias filas fue considerado una vía de agua en la base de su estrategia. 

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