Puigdemont nombra líder independentista a su amigo empresario. EFE/Quique García
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Los distintos varapalos judiciales internacionales han mermado considerablemente las capacidades de Carles Puigdemont para mantener el control de su partido

Barcelona, 10 de agosto de 2019 (16:26 CET)

El expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, va perdiendo el control lentamente desde Waterloo​ (Bélgica). Los recientes varapalos judiciales, del Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo primero, de la Corte de Luxemburgo después, han acabado con el aura de imbatibilidad labrada en los procesos en Bélgica y Alemania, y mermado la fe del secesionismo en que los jueces europeos acaben dándoles la razón en su litigio con España.

La prensa internacional ha reducido ostensiblemente su interés por sus movimientos. En el Parlamento Europeo, donde hasta hace unas semanas el independentismo contaba con cuatro eurodiputados, se han quedado en cuadro, con Diana Ribó (ERC), Toni Comín (JxCat) y Oriol Junqueras (ERC) por sus cuentas pendientes con la justicia.

Según una información de El País, los aliados flamencos de la derecha antinmigración de la N-VA han salido del Gobierno belga, con lo que el respaldo sobre el terreno ha perdido fuelle.

Figuras internacionales importantes en la defensa de las tesis independentistas como Jan Peumans, que protagonizó un sonoro enfrentamiento con el Gobierno español, ya no está al mando del Parlamento flamenco. Ni es ministro de Defensa belga Sander Loones, que llegó a realizar colectas para el procés.

El desmoronamiento incluye una fuerte ralentización de las adhesiones al Consell per la República, la estructura desde la que Puigdemont dirige el entramado independentista en el exterior y una de sus grandes fuentes de financiación gracias a los alrededor de 700.000 euros recaudados en cuotas.

El retorno de Mas

A la pérdida de fuelle de Carles Puigdemont cabe sumar la remontada política de Artur Mas. El expresidente de la Generalitat hace semanas que titubea entorno a su posible retorno político pese a la soga económica que pesa en su cuello y en los demás condenados por la consulta sobiranista del 9-N. 

Pendientes de la sentencia del procés, el Parlament de Cataluña deberá convocar elecciones tarde o temprano. De hecho el propio Mas declaró estar disponible para ser candidato en las próximas elecciones catalanas asegurando que nunca ha salido de su boca un "no rotundo". 

Podría haber, sin embargo, un primer impedimento y es que Mas está inhabilitado para ejercer un cargo público hasta el próximo 23 de febrero de 2020, ya que el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC) fijó esta condena por su responsabilidad en la consulta del 9-N.

Las incógnitas están sembradas y la tensión en el entorno independentista no cesa. En las últimas semanas, la CUP anunció que "asumía" la inviabilidad de la República y los autodenominados Comités de Defensa de la República (CDR) han dado la espalda a los partidos independentistas protagonizando varios incidentes en las sedes de PdeCat, JxCat y ERC como protesta por renunciar a la independencia. 

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