Puigdemont y Artadi, durante la reunión en Berlín del sábado pasado. Foto: EFE/OM

Puigdemont se decanta por un presidente sin carnet del Pdecat

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Puigdemont convoca este viernes en Berlín a la cúpula del Pdecat para comunicarles el plan D, para el que los favoritos no pertenecen al partido

Barcelona, 10 de mayo de 2018 (15:24 CET)

Carles Puigdemont ha convocado mañana viernes en Berlín a la cúpula del Pdecat para comunicarle su decisión sobre el plan D para la investidura. La coordinadora general del partido, Marta Pascal; su presidenta, Neus Munté, y la presidenta de su consejo nacional, Mercè Conesa, se desplazarán a la capital alemana, donde Puigdemont les transmitirá su decisión, que después se le comunicará al resto de Junts per catalunya (JpC) y que está previsto que el mismo expresident haga pública entre el viernes y el sábado.

La decisión, que se espera que finalmente comporte una investidura efectiva, ha propiciado todo tipo de quinielas, pero una cosa tienen en común la gran mayoría de los nombres que han ido poniéndose sobre la mesa en las últimas semanas: ninguno de ellos tiene carnet del Pdecat. A falta de nuevas sorpresas, el próximo presidente de la Generalitat podría ser, por primera vez, un independiente.

Los últimos nombres en sonar como favoritos, el de Quim Torra y el del vicepresidente primero del Parlament, Josep Costa, no pertenecen al partido. Ni tampoco Elsa Artadi, una de las personas de más confianza del expresident en el seno de JpC; Antoni Morral, antiguo militante de ICV; ni la ex directora de la Institució de las Lletras Catalanes Laura Borràs, otros candidatos en los que Puigdemont ha pensado en algún momento.

Un presidente atado en corto

La cuestión no es menor teniendo en cuenta los planes de Puigdemont, que pasan por designar un presidente al que poder atar en corto desde Berlín y que nombre a un gobierno de perfil bajo, siempre a expensas de que él pueda volver a presentarse en unas eventuales elecciones anticipadas. Un presidente bajo la disciplina del Pdecat podría convertirse en un problema en caso de choque entre los intereses de Puigdemont y los del partido, donde el sometimiento a los designios del expresident se asume con más resignación que entusiasmo.

A lo largo de estos sinuosos meses de impasse a la espera de una investidura efectiva, el Pdecat llegó a exigir que el candidato a la investidura fuera militante suyo. Los neoconvergentes plantearon la cuestión de cara al plan C, el que venía después del primer intento con el ex presidente de la ANC, Jordi Sànchez (que tampoco pertenece al partido). Y el plan C fue Jordi Turull, este sí, militante convergente desde hace más de tres décadas.

No consta que el Pdecat haya vuelto a exigir el requisito de la militancia con el que en algún momento amagó con vetar a Artadi.

Pero después, la gran mayoría de nombres que, según se ha filtrado, han ido planteándose Puigdemont y su entorno coinciden en la característica de no pertenecer al Pdecat. Las únicas excepciones son el propio Puigdemont, que en cualquier caso opera como un verso libre y hace ya mucho que está fuera del control de la formación, y el alcalde de Besalú, Lluis Guinó, amigo personal del expresident.

Y no consta que el partido postconvergente, temeroso de que Puigdemont acabe decantándose por romper la baraja y forzar unas nuevas elecciones, haya vuelto a exigir el requisito de la militancia con el que en algún momento amagó con vetar a Artadi. La ex directora de Juegos y Tributos de la Generalitat había roto el carnet poco antes de convertirse en la jefa de la campaña de JpC para las elecciones del 21-D, y que, tras el intento con Turull se convirtió en favorita como plan D hasta que ella misma se encargó de borrarse de la lista la semana pasada.

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