Pujol júnior instrumentalizó equipos de rugby para desviar comisiones

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La Fundació Albert Pascual está dirigida por Raimon Jorba, que figura como interlocutor del mayor de los Pujol en los correos incautados en su despacho

Jordi Pujol Ferrusola acude a declarar a la Audiencia Nacional, el pasado 11 de febrero / EFE

Barcelona, 07 de febrero de 2017 (19:00 CET)

Jordi Pujol Ferrusola, hijo del expresidente catalán, utilizó supuestamente una entidad sin ánimo de lucro dedicada al deporte para canalizar las comisiones recibidas por diversas empresas. Así consta en un informe de la Unidad de Delitos Económicos y Fiscales (UDEF), que se incluye en el sumario del caso Pujol, y que analiza el uso que Pujol Ferrusola hizo de la Fundació Albert Pascual.

De acuerdo a dicho documento, el primogénito del expresidente de la Generalitat tomaba "las decisiones tracendentes" de este organismo, al menos entre 2004 y 2009. La fundación se dedica a buscar fondos para financiar equipos de rugby de Barcelona y de las regiones catalanoparlantes.  

El informe de la UDEF desvela que el hijo mayor de los Pujol usó presuntamente la fundación para "canalizar pagos procedentes de empresas" que "posteriormente se desviarían a fines privativos". Esta entidad se creó en 2003 y la preside desde entonces Raimon Jorba. Jorba figura como interlocutor de de Pujol Ferrusola en los correos electrónicos incautados por la policía durante el registro en su despacho de Barcelona en la Calle Ganduxer.

Concretamente la fundación habría financiado tres equipos -entre ellos el FC Barcelona- y extendió este modus operandi durante cinco años.

Donaciones de Isolux

Entre las empresas que presuntamente donaron dinero a la fundación figura Isolux. El grupo de ingeniería habría pagado varios millones de euros en concepto de asesoría; un servicio del que no consta justificación, por lo que la Fiscalía cree que esos abonos responden a comisiones a cambio de contratos públicos de la Generalitat.

En concreto, la policía ha identificado un contrato de donación de más de 600.000 euros de Isolux a la fundación, de los cuales solo se ingresaron 432.000. El resto fue a parar a manos de Pujol Ferrusola, que registró un ingreso por esa misma cantidad en la cuenta de la empresa Brantridge, afincada en Londres a través de un testaferro.

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