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Trump amenaza con vetar a la FDA para acelerar la vacuna de Pfizer

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Donald Trump asegura que la Casa Blanca tiene potestad para anular cualquier endurecimiento de las reglas de la FDA para autorizar una vacuna de emergencia

Madrid, 24 de septiembre de 2020 (12:49 CET)

La Administración de Medicamentos y Alimentos de los Estados Unidos (FDA) es la encargada de poner las normas en la carrera de la vacuna contra el coronavirus y su última decisión ha enfadado a Donald Trump y a su ego. El regulador estadounidense prepara una guía más estricta para la autorización de emergencia de uno de los remedios anti Covid-19. Esto haría que Pfizer, la apuesta del presidente, perdiera su ventaja frente al resto de farmacéuticas, algo que el magnate no va a permitir.

Trump señaló que tenía potestad para anular cualquier endurecimiento de las reglas por parte de la FDA. "Eso tiene que ser aprobado por la Casa Blanca", aseveró. "Podemos o no aprobarlo", añadió. El objetivo principal del protocolo del regulador estadounidense es garantizar que el contexto político -el próximo 3 de noviembre se celebran las elecciones presidenciales- no se inmiscuirá en las investigaciones científicas y, de este modo, ganarse la confianza pública, que en estos momentos está por los suelos.

[El endurecimiento de las normas de la FDA] tiene que ser aprobado por la Casa Blanca. Podemos o no aprobarlo"

Una investigación llevada a cabo por el Pew Research Center muestra que el porcentaje de personas que se pondrían la inyección ha pasado de estar en un 72% en mayo a poco más de un 50% hoy en día, según informó The Whasington Post. La sociedad es cada vez más escéptica, sobre todo después de que la agencia reguladora exagerara el beneficio de un tratamiento con plasma para hacer frente al virus. Por ello, la FDA ha prometido ser mucho más rigurosa.

Las encuestas anticipan un resultado muy igualado entre Donald Trump y el candidato demócrata Joe Biden. La popularidad del magnate ha caído como consecuencia de su gestión de la pandemia de coronavirus. El presidente ha convertido la vacuna en el centro de su campaña y durante las últimas semanas no ha parado de prometer la inyección para finales de octubre. Algo que tanto investigadores como las propias farmacéuticas han negado que pudiera ocurrir.

Peligra el atajo de Pfizer para acelerar los ensayos 

Pfizer es la única que recientemente mostró su optimismo. Y es que la farmacéutica estadounidense ha tomado un atajo para acelerar sus ensayos clínicos: mientras que las investigaciones que llevan a cabo Moderna y Astrazeneca requieren que la mayoría de los pacientes tengan dos o más síntomas para para juzgar la eficacia de la vacuna, el ensayo su profundiza en pacientes con casos levemente sintomáticos, como fiebre o dolor de garganta.

La nueva guía de la FDA ha estropeado sus planes ya que, entre otras cuestiones, obliga a los fabricantes de vacunas a disponer de al menos cinco casos graves de Covid-19 en el grupo de placebo para cada ensayo.

La vacuna que desarrollan la Universidad de Oxford y Astrazeneca es la preferida de la Organización Mundial de la Salud (OMS) -al menos hasta el momento- por el desarrollo de sus ensayos clínicos. Estas entidades comenzaron más tarde que Moderna y Pfizer la fase III de las pruebas, y desde entonces han sufrido varios reveses.

Por su parte, Moderna sacó a la luz esta semana un documento secreto en el que indicaba que era probable que de cara al próximo año se pudiera determinar si su antídoto funciona, una predicción muy alejada del optimismo que se ha expandido las últimas semanas en torno a que diciembre podía ser el mes en el que los primeros resultados de la investigación estuvieran listos. No antes.


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