Un médico quiso internar al piloto de Germanwings antes del accidente

stop

El informe final del accidente de Germanwings confirma la culpabilidad del copiloto Andreas Lubitz, quien tenía antecedentes de depresión severa

Andreas Lubitz, el piloto responsable de la tragedia de Germanwings.

Barcelona, 13 de marzo de 2016 (14:05 CET)

Casi un año después que el vuelo A-320 de Germanwings impactara contra los Alpes franceses, se conoció el informe final de las pericias del accidente. Y la responsabilidad, como se sospechó al poco tiempo, tiene nombre y apellido: Andreas Lubitz, el copiloto que se encerró en la cabina y colisionó el avión deliberadamente contra la ladera de una montaña. Murieron 150 personas, entre ellas unos cincuenta españoles.

La pregunta del millón es cómo es posible que Lubitz pudiera haber llegado a este punto saltándose todos los controles. La oficina de investigación de accidentes aéreos de Francia dijo, en su informe final, que Lubitz había empezado a mostrar síntomas que podrían ser "consistentes con un episodio depresivo psicótico" en diciembre de 2014, y había consultado a varios médicos durante los siguientes meses, de los cuales ninguno alertó a las autoridades aeronáuticas o a su empleador.

Inclusive, un médico privado recomendó a Lubitz que se interne en una clínica para mantener un tratamiento psiquiátrico. Dos semanas después, el piloto estrellaría la nave de Germanwings.

Un acto premeditado

Los fiscales han encontrado pruebas de que el copiloto, que también tenía problemas de visión y podría haber temido perder su trabajo, había estudiado varios métodos de suicidio y ocultaba su enfermedad a su empleador, lo que ha generado un debate sobre la supervisión y el secreto médico.

Además, se reveló que Lubitz había estado volando con un certificado médico que contenía una advertencia a causa de un episodio depresivo grave entre agosto de 2008 y julio de 2009.  

Pero –según el reporte de la oficina de investigación- los pilotos que volaron con Lubitz no habían informado de ninguna preocupación sobre el estado mental del copiloto. Y todo siguió su curso.

Con este antecedente, la oficina de investigación francesa instó a las autoridades europeas a llevar a cabo más investigaciones sobre la inhabilitación de pilotos, sobre todo ante los casos de problemas psiquiátricos, y a endurecer los controles de seguimiento de pilotos a los que les hayan detectado estos problemas.

 

Suscribir a boletines

Al suscribirte confirmas nuestra política de privacidad