El presidente del PP, Pablo Casado, durante una rueda de prensa telemática el 30 de marzo de 2020, con motivo de la crisis del coronavirus | EFE/PP/Tarek

Voces del PP: "Sánchez nos ha tomado el pelo. Basta de apoyo gratis"

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Dirigentes del PP son partidarios de endurecer la línea de oposición con el Gobierno y de subrayar que Sánchez está "desbordado"

Marcos Pardeiro

Economía Digital

El presidente del PP, Pablo Casado, durante una rueda de prensa telemática el 30 de marzo de 2020, con motivo de la crisis del coronavirus | EFE/PP/Tarek

31 de marzo de 2020 (04:55 CET)

Buena parte de los dirigentes que rodean a Pablo Casado creen que ha llegado la hora de poner fin al apoyo "gratis total" a Pedro Sánchez. Son conscientes de que el drama del coronavirus en España (ya camino de los 8.000 muertos) dificulta una oposición contundente, pero no están dispuestos a que el presidente del Gobierno, a quien ven "desbordado" por la situación", siga sin notar el aliento del PP.

"Sánchez nos ha tomado el pelo. Tiene que acabarse de una vez el apoyo gratis total", exigen voces del PP, que consideran que Casado debe endurecer la línea con el Gobierno después de dos semanas ofreciendo lealtad institucional y prestando los votos de su grupo para respaldar, por ejemplo, el decreto del estado de alarma sin ni siquiera haber leído el borrador. 

Casado sabe que los ánimos en el PP se están calentando y este lunes dio la primera muestra de un cambio de actitud al anunciar que no dará apoyo en el Congreso a los dos últimos decretos del Gobierno —el que ha significado el parón total de la economía y el que prohíbe los despidos durante la pandemia— a menos que Sánchez los negocie con su partido.

"No podemos confundir la lealtad institucional con la renuncia a la oposición. No podemos desaparecer", dicen en el PP, preocupados porque Sánchez está gestionando la crisis del coronavirus con errores de bulto sin apenas amonestaciones.

La estrategia de Sánchez

Hay dos circunstancias que escuecen particularmente en el PP. La primera es que cuando se cambian de papel y se colocan en la piel del Gobierno llegan a la conclusión de que el PSOE sería implacable con la situación de la sanidad y con la terrible cifra de fallecidos si el PP estuviera en Moncloa. "A nosotros ya nos habrían frito", dicen, convencidos. Al mismo tiempo conceden que "la cifra de muertos es tan abrumadora que impide dar algunos mensajes con dureza".

En todo caso, hay situaciones que desesperan a dirigentes del PP porque no están relacionadas con la tragedia y tampoco hallan respuesta. Citan, por ejemplo, que Sánchez esté diciendo a la Unión Europea que "debe aprender las lecciones del pasado y no volver a fallar a la ciudadanía”. "Su estrategia siempre es culpar al resto. No puede ser. No lo podemos permitir", lamentan.

Hay otra circunstancia también desespera al PP, pero la viven con mayor impotencia. "Si estuviéramos nosotros en Moncloa, tendríamos las cámaras de televisión tomando imágenes cada día en las morgues. Cada día nos pondrían en la tele el testimonio de un familiar que no ha podido despedir a un ser querido. Pero nada, no hay nada de eso", reflexión sobre el doble rasero de las cadenas.

Del gobierno en minoría al gobierno con Iglesias

El transcurso de la semana va a ser decisiva para medir el distanciamiento entre Sánchez y Casado. Ha habido momentos de confusión que han impedido fijar la línea al PP, particularmente el día en que el presidente del Gobierno asumió el mando único de la crisis junto a cuatro ministros del PSOE (Fernando Grande-Marlaska, Margarita Robles, José Luis Ábalos y Salvador Illa).

"Algunos pensamos en ese momento que el PSOE estaba dispuesto a deshacerse de Podemos y a gobernar en minoría. Hubiera sido una situación delicada para nosotros porque hubiera obligado a todos los grupos a arrimar el hombro y Sánchez podría salir incluso reforzado", rememoran en el PP.

Y siguen: "Pero, finalmente, no fue así y Pablo Iglesias recuperó su sitio. Ésa ha sido la opción de Sánchez y debemos actuar en consecuencia cuando Iglesias dice cosas como que toda la riqueza del país está subordinada al interés general».

Declaraciones como ésta facilitan en un principio las tareas de oposición al PP, incómodo con la sorda tragedia que se vive en los hospitales de media España, pero en su salsa con la situación económica, puesto que los populares consideran que son bastante más fiables que el PSOE para afrontar la salida de la recesión. Aquí es donde Casado puede encontrar el camino que busca después de dos semanas con dudas para fijar su mensaje. 

El episodio de La Plaza de esta semana analiza el papel del Gobierno durante la pandemia


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