Cataluña amenaza con extender las restricciones ante la amenaza de la cepa británica

El secretario de Salut Pública, Josep Maria Argimon, advierte sobre la necesidad de alargar las medidas sanitarias más allá del 7 de febrero

El secretario de Salud Pública de Cataluña, Josep Maria Argimon, advierte de la falta de vacunas para completar la segunda inyección

El secretario de Salud Pública de Cataluña, Josep Maria Argimon, advierte de la falta de vacunas para completar la segunda inyección

El coronavirus ha dado esta semana un ligero respiro a Cataluña que ha mejorado todos sus indicadores epidemiológicos, pero que sigue viendo cómo se incrementa la presión asistencial en sus hospitales. El impacto de la tercera oleada y el riesgo que representa la expansión de la nueva cepa británica amenazan con desencadenar una nueva prórroga de las restricciones sanitarias.

El secretario de Salut Pública de Cataluña, Josep Maria Argimon, ha abierto la puerta a prolongar las actuales medidas de contención de la Covid-19 más allá del 7 de febrero con el objetivo de contener el contagio de los casos de la variante de Reino Unido, que se transmite más rápido que el modelo original de coronavirus. “Tendremos que alargar las restricciones ante la incógnita de la variante británica”, ha advertido en una entrevista con La Vanguardia.

La mutación B-117 es entre un 50 y un 74% más transmisible que la cepa original del coronavirus que se secuenció en China a principios de 2020. Está presente ya en más de 60 países de todo el mundo, incluido España que ya ha contabilizado más de un centenar de casos positivos. Sin embargo, su auténtico impacto en el país sigue siendo una incógnita por las dificultades para realizar pruebas de secuenciación genómica que la identifiquen.

Argimon ha mostrado su temor porque se convierta en la cepa dominante en Cataluña, una duda que no se resolverá hasta dentro de varias semanas. “Si se instala subirán los casos, los enfermos y las muertes. El entorno está en ebullición”, ha lamentado.

Cataluña está a las puertas de un nuevo confinamiento

La cepa británica no es la única amenaza. El aumento de los casos en el resto de comunidades autónomas limítrofes y el incremento de la ocupación en las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) también preocupan a las autoridades sanitarias. Argimon ha admitido que Cataluña está cada vez más cerca de un confinamiento, aunque no ha aclarado de qué tipo sería.

Hay que reducir mucho la actividad, mantener medidas de restricción durante mucho tiempo para conseguirlo. Se trata de que dentro del municipio haya pocas cosas que hacer”, ha expresado.

El actual mapa de restricciones ya cuenta con medidas como el confinamiento perimetral de los municipios, el cierre de las actividades no esenciales los fines de semana o el establecimiento de franjas horarias para el consumo en bares y restaurantes. “Hoy en día, con el leve descenso que tenemos, se trata de prolongar las actuales medidas”, ha expuesto Argimon.

La mayor preocupación se encuentra en el número de pacientes críticos que albergan los hospitales catalanes. El último informe epidemiológico ha reflejado que hay 675 enfermos con un cuadro grave de coronavirus en la UCI. Son 15 más que el sábado. Ya se ha superado ampliamente el récord de la segunda ola, registrado el 10 de noviembre.

Un profesional sanitario en el centro especializado en pacientes con clara sintomatologia covid del barrio de Gracia de Barcelona. EFE/Enric Fontcuberta
Un profesional sanitario en el centro especializado en pacientes con clara sintomatologia covid del barrio de Gracia de Barcelona. EFE/Enric Fontcuberta

“El virus está cómodamente instalado”, ha subrayado el secretario de Salut Pública.

Argimon hace autocrítica sobre la movilidad del puente de diciembre

El secretario de Salut Pública he hecho autocrítica sobre el impacto de la tercera oleada de contagios que se ha extendido de forma dramática por Cataluña y por el resto del país. Uno de los principales errores lo ha encontrado en facilitar la movilidad durante el puente del 6 de diciembre, apenas unas semanas antes de las celebraciones navideñas.

Barcelona estaba atascada de coches y gente. Y se dejó ir a la segunda residencia a quien la tuviera. No fue la mejor de las decisiones. Ahí se acabó el descenso logrado y comenzó a subir”, ha argumentado.

La negación de la pandemia antes de la primera oleada o la falta de rastreadores durante el plan de desescalada del verano son otro de los puntos críticos en los que Argimon considera que las autoridades sanitarias han flaqueado.

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