El Gobierno planta al Govern y a los trabajadores de Nissan Barcelona

Los sindicatos amenazan con nuevas movilizaciones antes de las elecciones catalanas si el procedimiento de reindustrialización de Zona Franca no avanza

Tras convertirse en el culebrón del verano, el cierre de la fábrica de Nissan en Zona Franca (Barcelona) salió de la agenda política cuando se llegó a un pacto entre empresa y trabajadores. La mesa de reindustrialización que constituyeron Gobierno, Generalitat y sindicatos se erigió como la plataforma escogida para analizar el futuro de la instalación, pero con la llegada de 2021 el Ministerio de Industria retrasa los avances de la institución.

El ministerio que dirige Reyes Maroto canceló la reunión prevista para este jueves “por motivos de agenda” del secretario de Industria, Raül Blanco, por sorpresa del govern y de los trabajadores. Tampoco podía sustituirle la ministra. Según la agenda del Gobierno, por la mañana debe reunirse por videoconferencia con Shaikha Mai bint Mohammed Al Khalifa, presidenta de la Autoridad Cultural de Baréin, y por la tarde con representantes de Indra.

A cambio, el Gobierno emplazó al resto de actores a un nuevo encuentro que se celebrará el próximo 25 de enero.

La negativa del Ejecutivo es especialmente relevante para el avance de la mesa. Todas las voces consultadas coinciden en que es el Ministerio de Industria el actor que lleva las riendas de la búsqueda de nuevos inversores para la instalación barcelonesa. De ahí que el aplazamiento haya sentado tan mal entre la plantilla.

Además, este jueves se debía presentar a la consultora encargada de coordinar la plataforma de diálogo. El nombre queda pendiente para la sesión convocada a finales de mes.

Tras conocer la desconvocatoria, fuentes sindicales se mostraron alertadas por la atonía de la administración. Por ello, avisan que, de no producirse avances, se plantean convocar nuevas protestas antes de las elecciones catalanas del 14 de febrero.

LG Chem, Schenider y Silence son algunos de los nombres que se vinculan con la fábrica de Zona Franca

En el último encuentro, el Gobierno hizo un pequeño repaso de las tres alternativas que se barajan para la fábrica de Nissan: un centro de baterías, un hub de motos de cero emisiones y una plaza para ensamblar coches eléctricos. Sin más concreción, el Ejecutivo y la Generalitat emitieron un comunicado conjunto en el que aseguraban que ambas instituciones “continúan identificando potenciales alternativas que encajen con las características de las plantas”.

De entre los nombres que saltaron a la esfera pública destacan LG Chem y Schneider Electric, fabricantes de baterías, o el productor de motos eléctricas Silence.

El Gobierno aprende la lección

Quizás escarmentados por su silencio durante la primera etapa de la crisis de Nissan, desde el Gobierno sí salieron rápidamente a dar la cara ante la opinión pública con al primer nubarrón que se cierne sobre las fábricas de Renault en Valladolid y Palencia. Con las negociaciones por el convenio colectivo rotas y el fabricante francés inmerso en una severa reestructuración mundial, la ministra de Industria pretende aprovechar la falta de acuerdo del brexit para fortalecer las dos instalaciones con modelos del centro de Nissan en Sunderland.

Reyes Maroto aseguró en una entrevista concedida al Diario de Castilla y León: “Las dos fábricas tienen capacidad para absorber la producción de Nissan en Sunderland”. Una aseveración que, al menos hoy en día, no es cierta: los británicos sacan a la carretera 350.000 vehículos anuales, demasiados para el espacio disponible en España.

La ministra abrió la puerta a que la alianza Nissan-Renault sacase producción del Reino Unido ante la cercanía del brexit. Así lo manifestaron directivos de la automovilística japonesa en los últimos meses por el temor de llegar a una salida sin acuerdo entre el archipiélago y la Unión Europea.

“Se plantean cerrar Sunderland, lo cual para España puede convertirse en una oportunidad si efectivamente conseguimos que Nissan traiga parte de las capacidades al país”, explicó. “Hay capacidad no solo para absorber lo que tiene Sunderland, sino futuros proyectos de inversión que vengan de la mano de Renault o de otro fabricante”, zanjó.