ERC busca otro pacto con JxCat para cuatro meses más de poder interino

Pere Aragonès asume que la "coordinación" con sus socios de Govern es mejorable, y JxCat cuestiona la falta de "voluntad" de ERC

La portavoz y consejera de Presidencia del Govern, Meritxell Budó (JxCat), y el vicepresidente en funciones de presidente, Pere Aragonès (ERC), al anunciar el retraso electoral, el 15 de enero de 2021 en Barcelona | EFE/Generalitat/RM

La portavoz y consejera de Presidencia del Govern, Meritxell Budó (JxCat), y el vicepresidente en funciones de presidente, Pere Aragonès (ERC), al anunciar el retraso electoral, el 15 de enero de 2021 en Barcelona | EFE/Generalitat/RM

Esquerra Republicana y Junts per Catalunya son ese tipo de socios que, pese a llevar ya cuatro años juntos al frente de la Generalitat, necesitaron llegar a un acuerdo de mínimos el pasado otoño para saber cómo capitanear el Govern después de la inhabilitación de Quim Torra y hasta que se celebraran las elecciones catalanas. Y ahora, que los comicios han sido aplazados, los republicanos creen que ese pacto necesita, cuando menos, una actualización.

En el primer día laborable desde que el Ejecutivo catalán firmó el decreto de retraso electoral, ERC y JxCat han retomado su particular guerra, deslizando por aquí y por allá lo difícil que se les hace convivir a pesar de que ninguno quiso convocar los comicios cuando podían. El vicepresidente en funciones de presidente del Govern, Pere Aragonès, sugirió este lunes que la “coordinación” con sus socios es mejorable, y éstos inmediatamente cuestionaron la falta de “voluntad” de Esquerra.

El citado acuerdo que las formaciones independentistas suscribieron a finales de septiembre era de lo más variopinto. Por ejemplo, ERC se comprometió a no enviar a Aragonès a trabajar en el despacho de Torra, que se mantiene vacío. Y JxCat forzó a los de Oriol Junqueras a cambiar las normas del Parlament para que en las sesiones de control respondieran por partes iguales Aragonès y la portavoz y consejera de Presidencia, Meritxell Budó, del ala postconvergente.

El simple hecho de que a Aragonès se le cite como “vicepresidente en funciones de presidente” tiene raíces en ese acuerdo, pues ERC no quería que el electorado le viera como usurpadora del despacho de Torra y JxCat quería recalcar que era la fuerza mayoritaria de la coalición, en un momento en el que todas las encuestas remaban a favor de los republicanos. Pero el acuerdo es insuficiente, a juicio de ERC, que tras dos meses y medio de su entrada en vigor cree que debe actualizarse.

ERC expone la descoordinación del Govern

Aragonès defiende que la maltrecha relación con JxCat requiere ajustes ahora que, según el plan del Govern que la justicia está pendiente de valorar, las elecciones se aplazarán al 30 de mayo. “Es evidente que, a partir de la experiencia vivida, se deben hacer los ajustes que sean necesarios”, reclamó el candidato de ERC. “Tenemos que dar un paso adelante y mejorar los mecanismos de coordinación porque es evidente que teníamos un planteamiento electoral para unos meses”.

El vicepresidente catalán ha sugerido hacer ajustes en el funcionamiento del Govern desde el “consenso” y en aras de que el Ejecutivo autonómico pueda ejercer sus tareas y sus responsabilidades de aquí a los comicios, según explicó en una entrevista con Europa Press. “A ojos de la ciudadanía solo hay un Govern”, aseguró, señalando que “se debe fortalecer el trabajo compartido” y que “se comparta la corresponsabilidad de todas las fuerzas políticas en la gestión de la pandemia”.

Aragonès sostiene que “hay mejoras importantes en algunos ámbitos”, lo que se traduce en que el propio vicepresidente entiende que el Govern que decidió aplazar las elecciones bajo el pretexto de la pandemia (cuya gestión es su responsabilidad) no funciona todo lo bien que podría. “En estos cuatro meses el Govern debe fortalecerse”, ha insistido, rebajando el acuerdo alcanzado en septiembre a un acuerdo para apenas “unos meses”.

JxCat pide a Aragonès que “concrete” su propuesta

La reacción de los de Carles Puigdemont a la propuesta de Aragonès ha alimentado la escenificación de divorcio total que se desprende de la actuación del Govern en los últimos meses. “La vida no va de tener un comité de coordinación o 25”, ha zanjado la vicepresidenta de JxCat, Elsa Artadi, en una rueda de prensa en la que ha pedido al vicepresident que “concrete” su proposición, pues en su partido no entienden adónde quiere llegar con ella.

“La realidad es que si hay voluntad política, empatía y ganar de hacer las cosas mejor, podemos mejorar en diferentes aspectos”, ha añadido Artadi, que ha incluido en su lista de asuntos por mejorar “los elementos prácticos como la organización de unas elecciones”. El dispositivo electoral es una responsabilidad de ERC, que está al frente de la consejería de Asuntos Exteriores, Relaciones Institucionales y Transparencia que dirige Alfred Bosch.

“JxCat no puede valorar una propuesta que no existe. Cuando se concrete podremos valorar si hay algún elemento que vale la pena retocar o no”, ha explicado Artadi, que ha reconocido que pueden extraerse pocos beneficios de la guerra civil a lo interno del Govern que es ya característica de los socios independentistas. “En la voluntad estamos, pero querríamos saber si quiere hacer otro comité o dónde está”, ha insistido, dando entender que el acuerdo sobre el acuerdo tampoco será fácil.

ERC tensa la relación con el PSOE

Mientras intenta reparar su complicidad con JxCat, ERC también ha tensado la relación con el PSOE, de cuyo Gobierno es socio parlamentario. La portavoz republicana, Marta Vilalta, ha acusado este lunes a los socialistas de estar detrás de la lluvia de recursos que se han presentado ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña contra el aplazamiento electoral. El PSC fue el único partido con representación en el Parlament que votó en contra de que se celebren en mayo.

“Quieren volver a hacer un nuevo 155, en este caso aprovechando la pandemia, para influir en la política catalana”, ha asegurado Vilalta, en alusión a La Moncloa, que a su juicio está detrás de algunos recursos. Al PSC le ha acusado de “electoralismo” por rechazar el retraso electoral en plena pandemia, por presionar “a su entorno” para denunciar el aplazamiento y su actitud de “cinismo, frivolidad e irresponsabilidad” durante el debate sobre la fecha de los comicios.

Recordando que el ministro de Sanidad y candidato del PSC, Salvador Illa, defendió el aplazamiento electoral de 2020 en País Vasco y Galicia, Vilalta criticó que “la última preocupación” del partido y del dirigente “son los ciudadanos de Cataluña”, porque “solo les importan y les preocupan sus propios intereses electorales, no salvar vidas”. Y ha animado a quienes se oponen al retraso electoral a “explicar muy bien por qué quieren exponer a la ciudadanía al virus”.

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