Moncloa teme la expulsión del embajador español de Marruecos

El Gobierno se aferra a la "diplomacia discreta" para no hablar sobre Marruecos, mientras PSOE y Podemos vetan que Sánchez comparezca en el Congreso para explicar la crisis.

La salida de España del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, a Argelia vuelve a abrir un frente con Marruecos, pese a que el Gobierno de Pedro Sánchez haya informado sobre este desplazamiento. Los dos países atraviesan un paréntesis de tensa calma manteniendo en cada país sus respectivas posiciones sobre la crisis que les enfrenta.

Rabat ya amenazó esta semana con romper las relaciones diplomáticas con España y el temor de Moncloa es que el gobierno marroquí invite al embajador español a salir del país. “Si se plantean una ruptura diplomática es el siguiente paso que darían. Nosotros vamos a seguir manteniendo las mismas relaciones, pero reclamamos respeto y confianza”, señalan fuentes del Ejecutivo a ED.

Marruecos piensa sus próximos pasos respecto a la crisis diplomática abierta con España, mientras en el Gobierno de Pedro Sánchez cogen aire. La embajadora de Marruecos, Karima Benyaich, advirtió que si Ghali salía de España “con opacidad” se agravaría el conflicto y desde Moncloa confirman que avisaron al gobierno de Marruecos.

La vicepresidenta primera del Gobierno, Carmen Calvo, reiteró este miércoles que las relaciones con Marruecos “tienen que ser buenas”, pero deben estar basadas en “la confianza y el respeto”, y subrayó que “en nada ha cambiado” la posición de España en relación al Sáhara.

La vicepresidenta primera del Gobierno, Carmen Calvo, en Moncloa. Foto: EFE

En la misma línea, el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, expresó su deseo de que se mantenga la “intensa” cooperación con Marruecos, un país “con el que las relaciones siempre se han basado en la buena vecindad y en la cooperación, y evidentemente en el respeto mutuo”.

“En la vida tenemos que tener siempre no solo la vista corta sino también la vista larga y yo creo que está claro que nuestros intereses, como no puede ser de otro modo desde el punto de vista estratégico, confluyen claramente”, recalcó.

“Una parodia de Justicia”

El gobierno marroquí no se ha pronunciado todavía sobre los acontecimientos de estas últimas horas salvo por la agencia oficial MAP que anoche dedicó un largo artículo a lo que llamó “una parodia de Justicia” (la española).

El artículo llega a definir lo sucedido ayer en la comparecencia a Gali como “una audición expeditiva para cargos dignos del proceso de Nuremberg, sin ninguna atención a las víctimas por parte de la Fiscalía ni del juez de la Audiencia Nacional”.

A las 01.30 horas de este miércoles, Gali abandonaba España tras 54 días ingresado en un hospital de Logroño con identidad falsa para tratarse de coronavirus, una estancia que España justificó por motivos “estrictamente humanitarios”, pero que presuntamente ha desatado el enfado de Marruecos, que permitió la salida en tromba de unas 10.000 personas que entraron de forma irregular en Ceuta.

Si bien Marruecos aceptó la devolución de unos 8.000 en las siguientes horas, atrás quedan más de 1.000 menores no acompañados que el país vecino no aceptará de regreso hasta que se resuelvan los “complejos procedimientos administrativos y judiciales” necesarios.

Por eso, en España “de momento lo que estamos es cuidándolos y protegiéndolos”, explicó este miércoles la vicepresidenta, quien dijo que la devolución se hará “de manera escrupulosa”.

Diplomacia discreta

Sin embargo, el Ministerio de Exteriores marroquí ha publicado en tan solo dos días tres comunicados en los que desliga la crisis de la acogida de Ghali y asegura que se debe a la indefinición de España en el conflicto con el Sáhara.

La ministra de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, Arancha González Laya. Foto: EFE

Pese a las explicaciones españolas y la intensa “diplomacia discreta” que según la ministra de Exteriores, Arancha González Laya, ha estado practicando España y la “alta diplomacia” puesta en marcha, Marruecos advirtió de que “se reserva el derecho de dar, en su momento, respuestas adecuadas a las acusaciones infundadas del gobierno español”.

Así, en un acto en Sevilla, la ministra Portavoz, María Jesús Montero, explicó este miércoles que, por “motivos de protección de datos y de la intimidad” de los pacientes, ayer no comentó el alta médica de Ghali y se limitó a confiar en el trabajo de la “alta diplomacia para dar por concluida (la crisis) en los próximos días”.

Críticas de la oposición

La oposición no ha tardado en reaccionar. El secretario general del PP, Teodoro García Egea, reclamó este miércoles la dimisión de la ministra de Asuntos Exteriores por su “nefasta gestión” de la crisis diplomática y el “oscurantismo” en la salida del líder del Frente Polisario.

Considera el PP que la gestión del Gobierno en esta “crisis de primer orden” ha sido “nefasta”, tanto en la entrada de Ghali en el país para ser hospitalizado en Logroño por coronavirus y con nombre falso, como en su salida en mitad de la noche.

El secretario general del Partido Popular, Teodoro García Egea. EFE/Rodrigo Jiménez/Archivo
El secretario general del Partido Popular, Teodoro García Egea. Foto: EFE/Rodrigo Jiménez/Archivo

Además, el alcalde de Madrid y portavoz nacional de los ‘populares’, José Luis Martínez-Almeida, ha coincidido en pedir que se asuman responsabilidades en el Ejecutivo tras la “más grave crisis diplomática que se ha producido con Marruecos en muchos años”, y ha considerado que “aparte de alguna responsabilidad, alguna explicación tendrán que dar”.

También Ciudadanos ha criticado la gestión que está haciendo el Gobierno de este caso y así lo ha expresado en una pregunta parlamentaria registrada este miércoles en la que exige explicaciones sobre la decisión de acoger al líder polisario y pregunta por “qué tipo de garantías ha obtenido el Gobierno de que Gali colaborará con la Justicia en las causas que tiene abiertas”.

Ciudadanos ha subrayado que su posición es “estar con el Gobierno en la crisis internacional, pero pidiendo explicaciones por la imprevisión del Gobierno” y que “cada segundo que pasa sin tener estas explicaciones nos permite sospechar que estamos ante un nuevo episodio oscuro del Gobierno”, ha dicho este miércoles el portavoz adjunto, Edmundo Bal.

PSOE y Podemos vetan la comparecencia de Sánchez

Los dos principales partidos del Gobierno, PSOE y Unidas Podemos, mantienen el silencio, según ellos, “para dejar actuar a la alta diplomacia de los dos países”.

Sin embargo, la gota que ha colmado el vaso entre los partidos de la oposición ha sido que este martes, tanto PSOE como Podemos y las fuerzas que apoyaron la investidura, hayan vetado la comparecencia del presidente Pedro Sánchez en el Congreso de los Diputados para que explicase la crisis con Marruecos.

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, pronuncia un discurso durante la inauguración del IV Congreso Iberoamericano CEAPI (Consejo Empresarial Alianza por Iberoamérica), este lunes, en Madrid. EFE/Mariscal
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, pronuncia un discurso en Madrid. Foto: EFE/Mariscal

La Junta de Portavoces de la Cámara Baja rechazó este martes la petición de comparecencia de Sánchez reclamada por el PP con los votos, una semana más, del PSOE, Unidas Podemos y sus socios independentistas. Para la portavoz del PP, Cuca Gamarra, las últimas declaraciones de Marruecos apuntando al Sáhara como origen de la crisis con Ceuta son “hechos relevantes de una gravedad notable” por cuanto “desmienten” que el conflicto tenga origen en el tratamiento del líder del Frente Polisario Brahim Ghali.

“Es necesario que el presidente del Gobierno comparezca y lo haga en esta casa en la que es la sede de la soberanía nacional para dar explicaciones”. Gamarra reclama que los diputados conozcan “lo que está pasando y el alcance de la crisis con Marruecos”.

 “Es gravísimo que Sánchez considere que el Congreso es únicamente el sitio en el que convalidar decretos-leyes que luego son tumbados por el Tribunal Constitucional“, añadió, acusando al líder socialista de pisotear al poder legislativo.