La nueva estafa viral del SMS: se hacen pasar por Correos y Seur para vaciar las cuentas bancarias

Los ciberdelincuentes envían mensajes falsos sobre supuestos problemas con entregas para que las víctimas introduzcan sus datos bancarios en páginas fraudulentas

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Foto: Freepik

Las ciberestafas siguen evolucionando y adaptándose a los hábitos digitales de los ciudadanos. En los últimos meses se ha detectado una oleada de fraudes a través de mensajes SMS y correos electrónicos que suplantan a empresas de mensajería para engañar a los usuarios y acceder a sus datos bancarios. El objetivo de los delincuentes es aprovechar el auge de las compras por internet para generar confianza y conseguir que las víctimas actúen con rapidez.

Este tipo de engaño se ha convertido en uno de los métodos más utilizados por los ciberdelincuentes para obtener información financiera. Los mensajes suelen advertir de un supuesto problema con la entrega de un paquete y solicitan realizar un pequeño pago o actualizar los datos de envío mediante un enlace incluido en el propio SMS.

Aunque el importe solicitado suele ser muy reducido, el verdadero objetivo del fraude no es ese pago puntual. Lo que buscan los estafadores es conseguir los datos de la tarjeta bancaria y el código de verificación enviado por el banco, una información que posteriormente puede utilizarse para realizar cargos de mayor cantidad o vincular la tarjeta a sistemas de pago digital.

El fraude aprovecha el auge de las compras por internet

El crecimiento del comercio electrónico ha creado un escenario perfecto para este tipo de estafas, son cada vez más personas las que reciben paquetes en sus domicilios, lo que hace que un mensaje relacionado con una entrega pendiente resulte bastante creíble para muchos usuarios.

Los ciberdelincuentes envían mensajes en los que aseguran que existe algún problema con el envío y que es necesario realizar una acción urgente para desbloquear la entrega. En muchos casos, el texto incluye un enlace que dirige a una página web que imita el aspecto de las plataformas oficiales de empresas de paquetería. Una vez que la víctima accede al enlace, se encuentra con un formulario que solicita datos personales, dirección y, finalmente, información bancaria para completar un supuesto pago relacionado con la entrega del paquete.

El problema es que muchas personas están esperando una compra online en ese momento o necesitan recibir con urgencia ese envío. Esa coincidencia hace que el usuario baje la guardia y siga las instrucciones del mensaje, convencido de que se trata de un aviso legítimo de la empresa de transporte. Además, los delincuentes utilizan técnicas cada vez más sofisticadas para que los mensajes parezcan auténticos. Las páginas web fraudulentas imitan con gran precisión los logotipos, colores y diseño de las plataformas oficiales, lo que dificulta que los usuarios detecten el engaño.

Cómo distinguir un mensaje real de una estafa

A pesar de la sofisticación de estas prácticas, existen algunos indicios que pueden ayudar a identificar un intento de fraude. Uno de los aspectos más importantes es revisar el remitente del mensaje. En muchos casos, los SMS fraudulentos provienen de números desconocidos o direcciones de correo electrónico extrañas que no coinciden con los canales oficiales de las empresas.

También es importante observar el enlace incluido en el mensaje. En los fraudes de este tipo es habitual que la dirección web sea una versión alterada de la página real, utilizando dominios poco habituales o servicios de acortamiento de enlaces. Otro detalle que suele delatar estas estafas es el lenguaje utilizado. Muchos de estos mensajes contienen errores gramaticales o frases que parecen traducidas automáticamente, algo poco habitual en las comunicaciones oficiales de las empresas.

La presión temporal es otro de los recursos más utilizados por los estafadores. Los mensajes suelen advertir de que el paquete será devuelto o cancelado si el usuario no actúa en un plazo muy corto. Esa urgencia busca que la víctima tome una decisión rápida sin analizar la situación con detenimiento. Ante cualquier duda, los expertos recomiendan no acceder nunca al enlace recibido. Lo más seguro es entrar directamente en la página oficial de la empresa de mensajería o utilizar el número de seguimiento del envío para comprobar el estado del paquete.

Un hombre utiliza su teléfono móvil. Caixabank. Foto: Pixabay.
Los estafadores suplantan la identidad del banco. Foto: Pixabay.

Las excusas más habituales que utilizan los estafadores

Los ciberdelincuentes utilizan distintos pretextos para convencer a los usuarios de que realicen el pago. Uno de los más habituales es el mensaje que indica que el repartidor no ha podido encontrar la dirección de entrega y que es necesario actualizar los datos para recibir el paquete.

Otra variante frecuente es la que afirma que el paquete tiene un peso superior al declarado y que es necesario abonar una tasa adicional para que pueda ser entregado. También existen mensajes que hablan de falta de franqueo o de un supuesto error en el etiquetado del paquete, acompañados en ocasiones por imágenes de códigos de barras o documentos falsos para reforzar la apariencia de autenticidad.

En otros casos, el mensaje asegura que el envío se encuentra retenido en aduanas y que el destinatario debe pagar una pequeña cantidad para liberar el paquete. Todas estas variantes tienen un objetivo común, que es generar una situación de urgencia para que el usuario actúe rápidamente y proporcione sus datos bancarios sin comprobar la veracidad del mensaje.

Qué hacer si has sido víctima de esta estafa

Si una persona ha introducido sus datos bancarios en una página fraudulenta o detecta cargos sospechosos en su cuenta, lo primero que debe hacer es contactar inmediatamente con su banco para bloquear la tarjeta y evitar nuevas operaciones. También es recomendable presentar una denuncia ante las autoridades y recopilar todas las pruebas posibles, como capturas de pantalla del mensaje o de la página web utilizada en el fraude.

En algunos casos, las entidades bancarias se niegan inicialmente a devolver el dinero alegando que el usuario autorizó la operación mediante el código de verificación enviado por SMS. Sin embargo, la normativa establece que los bancos deben contar con sistemas de seguridad capaces de detectar operaciones sospechosas. Por ello, muchas víctimas optan por iniciar reclamaciones para intentar recuperar el dinero perdido. Los expertos recuerdan que la responsabilidad en estos casos no siempre recae únicamente en el cliente, especialmente si el banco no detectó movimientos anómalos en la cuenta.

Ante el aumento de este tipo de engaños, los especialistas recomiendan extremar la precaución y desconfiar de cualquier mensaje que solicite pagos o datos personales relacionados con la entrega de paquetes. En un contexto en el que las compras online siguen creciendo, la prevención y una comprobación exhaustiva se han convertido en las mejores herramientas para evitar caer en estas estafas.

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Alba Carbajal

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