Rubén Costa, el científico que desarrolla los bio-led.

Las bombillas del futuro serán de proteínas luminosas

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Un científico español desarrolla bombillas que funcionan con proteínas luminiscentes, tal como la de las criaturas submarinas

Barcelona, 26 de agosto de 2017 (13:38 CET)

La tecnología led ha supuesto una revolución en la iluminación por la alta resistencia de sus focos y el bajo coste energético. Pero los investigadores buscan ir un paso más adelante en la reducción del consumo, y buscan la ‘bombilla ideal’, que pueda ser reciclada fácilmente y que apenas tenga repercusión en la factura.

La solución puede estar en las bombillas fabricadas con proteínas. Se trata de crear el ‘bio-led’, que funciona a partir de proteínas luminiscentes, describe el científico Rubén Costa a Efe.

Las proteínas de los bio-led son las mismas que usan los peces y medusas

Este investigador del Instituto IMDEA Materiales de Madrid trabaja en el desarrollo de prototipos que fusionan las lámparas led azul o ultravioletas con materiales basados en proteínas luminiscentes, como las que usan medusas y peces para comunicarse en la oscura profundidad de los océanos.

El desafío de reemplazar el agua

Costa y su equipo han logrado que estas bacterias, como la Escherichia coli, puedan crecer en laboratorios. En el caso de este microorganismo “es el mejor químico que existe porque producir proteínas luminiscentes las 24 horas del día con una reproducibilidad inmejorable y a un coste realmente bajo”.

Pero la construcción de estos prototipos planteaba una dificultad adicional: para crecer y conservar su funcionalidad las proteínas tienen que tener una estructura que necesita agua, que es el peor medio para hacer tecnología de iluminación. Sin embargo Costa ha logrado dar con una solución: han sustituido el agua por una goma de dos polímeros capaz de mantener la estructura y por tanto la funcionalidad de las proteínas luminosas.

Los bio-led serían un 15% más baratos y podrían reciclarse con más efectividad

Este material elástico es el que se sustituyen algunos componentes de las lámparas led actuales, y así se pudo crear el primer bio-led de luz blanca, explica este científico.

Grandes ventajas energéticas y ecológicas

Además de iluminar tan bien como una bombilla convencional, los bio-led serían entre un 10% a un 15% más baratos, y con una gran ventaja ecológica: sus materiales se pueden reciclar en la naturaleza con más rapidez, porque algunos componentes como el itrio o el cerio –presentes en los led- se pueden fabricar en laboratorios.

Pero un importante valor añadido es la regulación del tono de luz. El led comercial proyecta una luz blanca más azulada ideal para, por ejemplo, trabajar y mantenerse despierto. Es el tipo de luz del exterior entre las 11 y 15 horas, pero no es un tipo de iluminación adecuado para todo el día. "Lo ideal sería tener un pequeño sol en casa y eso con las proteínas podemos regularlo".

Además de la fabricación de bombillas hogareñas, este tipo de luces se podría ampliar a los focos para automóviles, alumbrado callejero o para las pantallas de los ordenadores.

Costa, que comenzó este proyecto en la Universidad Erlangen-Nüremberg (Alemania) y ahora lo continúa en el IMDEA Materiales, ha sido destacado recientemente por la revista del Massachusetts Institute of Technology (MIT) como uno de los diez mejores innovadores españoles menores de 35 años.

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