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Cada vez hay más cadenas que promocionan falsos descuentos o que piden ayuda para niños enfermos. Con estos pasos se puede saber si es verdad o mentira

Juan Pedro Chuet-Missé

Whastapp se ha convertido en la nueva carretera por donde circulan los bulos de Internet.

Barcelona, 14 de junio de 2017 (17:35 CET)

Internet es un refugio para la difusión de noticias falsas y bulos. El control más estricto que están aplicando Google y Facebook en sus resultados y contenidos han puesto un cerco a las mentiras virtuales. Pero estas se expanden, como un virus, por un nuevo canal: Whatsapp.

Dado el carácter confidencial de cualquier conversación, sea individual o grupal, la aplicación no puede filtrar los contenidos falsos o peligros y eliminarlos. Por lo que aquí entra en juego el sentido común de cada usuario. El truco de los bulos es que tienen una cuota de credibilidad, que es el anzuelo en el que muerden los desprevenidos.

Por ejemplo, tras los atentados de Londres, en Gran Bretaña comenzaron a circular rumores sobre un inminente ataque en puntos de alta concentración, como estaciones de metro, ferrocarril o centros comerciales. El miedo y el sentido de solidaridad sirven como abono para que la gente crea la mentira y reenvíe la información a sus contactos.

Puerta abierta a la estafa

Si fuera sólo un mensaje falso, no pasaría de ahí. Pero el problema de muchos bulos es que conducen a páginas web que piden ingresar los datos personales, así como el número de móvil, y en este caso el usuario –sin que lo sepa- está autorizando que un servicio premium le facture a partir de seis euros en su cuenta.

Este truco ha sido utilizado por los piratas informáticos que lanzaron bulos sobre una supuesta promoción para tener Netflix gratis, u otra que difundía una falsa campaña para obtener 150 euros en vales de Mercadona. Por ello, para evitar caer en estas cadenas de noticias falsas, conviene tomar estos recaudos, sugeridos por la empresa de seguridad informática Panda Security:

Buscar en Internet

Si el usuario cree que está a punto de difundir una noticia que considera como real, debería tomarse unos minutos para verificarla por Internet. Se trata de poner las palabras claves en Google o Bing y ver qué resultados arroja, tanto en la sección general como en el apartado de noticias. Si no hay resultados, pues lo más probable es que sea una mentira.

Verificar el remitente

Ya sea un mensaje que pide una donación para un niño enfermo, o un alerta que cita a “un amigo de un compañero de trabajo”, cabe preguntar al remitente si realmente conoce a las personas citadas. Si simplemente ha hecho un copia y pega y no tiene forma de averiguar la procedencia, muy probablemente sea un mensaje falso.

Comprobar los enlaces

Las páginas webs montadas por los piratas informáticos imitan el estilo de las verdaderas. Pero no pueden replicar su idéntica. Por ello, si la dirección web tiene el nombre de la empresa entre guiones, o detrás del .com figuran identificadores de dominio como .cc, .biz o .net, seguramente es una web falsa.

Se sugiere no entrar en estas páginas, que pueden conducir a webs de contenido malicioso (conocidas como ransomware). Y si el enlace está camuflado con un vínculo web abreviado, que empieza con “bit”, es mejor no abrirlo.

Comprobar la identidad del autor

Muchos bulos hacen referencia a supuestos medicamentos que pueden curar enfermedades y se aprovechan de la desesperación de las personas. En ellos, se suele citar a algún experto médico como fuente. Pues basta con buscar el blog o la web personal de ese profesional, y chequear si es cierto que ha realizado alguna investigación en ese campo. Si no es así, pues estamos frente a otra mentira de Internet.

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