El Gobierno gasta más de 1.200 millones para resucitar las ventas de coches

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Entre marzo y junio se concentra el 40% de las ventas. / EFE-ED-Archivo

en Barcelona, 03 de agosto de 2015 (18:40 CET)

Las ventas de coches van como un tiro. En julio se matricularon 102.922 automóviles, un 23,5% más que en el mismo mes del año pasado y la cifra más alta en un mes de julio desde 2008. Desde que empezó el año se han vendido en España 658.144 automóviles nuevos, un 22,3% más que en los mismos meses del año pasado. Se trata de la cifra más alta, para este periodo, desde 2010.

Las matriculaciones acumulan 23 meses de crecimiento ininterrumpido. Pero esto tiene un precio. Concretamente, de 1.240 millones de euros. Esto es lo que ha costado resucitar las ventas de coches desde 2012, cuando el Gobierno de Rajoy, después de criticar las ayudas al sector de Zapatero, puso en marcha la primera edición del plan PIVE.

8 PIVEs y 4 PIMAs

Desde 2012, ya van ocho ediciones del plan PIVE, la mayoría de ellas cubiertas con mucha rapidez. Cuando se agote el vigente PIVE 8, el Estado habrá pagado 1.115 millones para incentivar la compra de 1,19 millones de coches nuevos. Si le sumamos las cuatro ediciones del plan PIMA Aire, para la venta de furgonetas y vehículos comerciales, así como de motocicletas, ciclomotores y bicicletas eléctricas, el gasto sube hasta los 1.240 millones de euros, y ascienden hasta los 1,3 millones los vehículos primados.

El plan PIVE ha tenido altibajos pero, en general, su dotación presupuestaria ha ido al alza. Empezó con 75 millones de euros, para duplicarse en su prórroga. Las tercera y cuarta entrega se dotaron con 70 millones cada una, para luego incrementarse hasta los 175 millones. Se da el caso de que el PIVE 8, el que se pone en marcha este año con las ventas ya claramente al alza, es el que se lleva la dotación más importante: 225 millones de euros.

España, paraíso del descuento

El Gobierno ha hecho un gasto importante para resucitar el sector, pero el esfuerzo de las marcas ha sido todavía mayor. Los planes de estímulo del Gobierno ofrecían un descuento de 2.000 euros por coche (1.500 para el último, el PIVE 8), siempre y cuando a cambio se retirase de la circulación un coche de más de diez años. Pero el Estado sólo ponía la mitad, lo que suma estos 1.115 millones. La marca ponía la otra mitad del descuento; así, su esfuerzo ha sido, al menos, equivalente.

Sin embargo, los ajustes de precios han ido más allá. Según la empresa de investigación de mercado TNS, el descuento medio que obtiene un comprador de un coche nuevo en España fue de 4.544 euros en el primer semestre. Y subiendo: esta cifra es un 6,6% más que la registrada en 2014. Quitando los 1.000 euros de plan PIVE que pone el Gobierno, el descuento de las marcas superaría los 3.500 euros.

España es el paraíso de los descuentos en los concesionarios, según el mismo estudio. El ahorro medio supera en un 63% el descuento medio en Europa. Las marcas que ofrecen mejores descuentos son Opel, con casi 5.700 euros, y Renault, Lancia y Seat con cerca de 5.500 euros.

La mejora de la economía, también clave

El mercado ha respondido a estos descuentos con dos años de subidas de las matriculaciones, pero este 2015 está siendo extraordinariamente bueno. La causa, según el sector, es que se han juntado las ayudas para la compra de coches con la mejora de la economía española, que está creciendo un 3,1% este año, y la mejora del acceso al crédito.

Estos factores macroeconómicos se notan especialmente en el crecimiento de la demanda de las empresas, que ha crecido un 39% en julio, con 28.770 automóviles vendidos. Las patronales del sector interpretan este repunte como la muestra de que se está recuperando el consumo interno y la confianza en la mejora de la economía.

"El clima económico, el asentamiento de la confianza de los consumidores o el hecho de que se haya mejorado el acceso al crédito siguen contribuyendo al impulso de las matriculaciones", ha explicado Jaume Roura, presidente de la patronal de concesionarios Faconauto. Las patronales, naturalmente, aplauden efusivamente el plan PIVE y sus efectos sobre las ventas y ya se adelantan a pedir que se mantenga, al menos, hasta 2016.

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