Apple limita el acceso de las apps a los datos. Jeshoots/CC0 (dominio público)
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Las tecnológicas desvelan nuevas herramientas para que los consumidores midan y limiten el tiempo que dedican a los 'smartphones'

Barcelona, 09 de agosto de 2018 (13:17 CET)

Después de más de una década de perfeccionar la fórmula para que miles de millones de personas dediquen gran parte de su tiempo a sus 'smartphones', Apple  y Google  lideran la transformación hacia la "calidad versus la cantidad". Y las razones son las mismas de siempre: el cambio será bueno para las finanzas.

Google hizo pública la novena versión de Android esta semana. Es la primera actualización del sistema operativo que revela explícitamente el ímpetu de la tecnológica para mejorar su credibilidad como cómplice de la escalada en los problemas de salud mental causados por el uso prolongado del móvil.

Por su parte Apple trabaja en 'Screen Time', una nueva app diseñada específicamente para combatir la adicción a los dispositivos. El producto estará disponible para los usuarios del sistema operativo iOS a finales de año, mostrando que la prioridad actual de Silicon Valley es ofrecer la seguridad que los consumidores demandan.

Apple y Google repiten el ciclo industrial

Apple y Google no están haciendo nada realmente nuevo en términos de ciclo del desarrollo. La tendencia ha sido similar durante décadas: un invento revolucionario transforma el mercado, crea nuevas necesidades y nuevos problemas y estos a su vez son resueltos por la industria que creó el servicio en primer lugar.

Quartz recuerda un ejemplo tradicional: los cinturones de seguridad en los coches. Los fabricantes de automóviles empezaron a desarrollar cinturones cerca de 1950, no porque una ley les obligara (la legislación llegó hasta 20 años después) sino porque los usuarios demandaban más elementos de seguridad.

Los fabricantes de coches rápidamente se dieron cuenta de que los cinturones generaban mejores ventas, y eso llevó a que se convirtieran en elementos estándar de la industria. Hoy no se vende un coche sin cinturones de seguridad, y algo similar podría suceder con los 'smartphones' en el corto plazo.

Las primeras herramientas para cuidar la salud mental en línea fueron desarrolladas tan temprano como 2015 por desarrolladores desligados a Apple o Google, y desde entonces la preocupación por el daño que puede causar el uso desmesurado de los móviles no ha hecho más que aumentar.

El negocio del 'bienestar digital'

Con estos antecedentes no resulta sorpresivo que las tecnológicas estén adoptando este tipo de herramientas para agregarlas a sus paquetes básicos, hasta que se conviertan en elementos estándar de todos los dispositivos en el mercado.

Empezamos a observar esta tendencia cuando Facebook reaccionó a sus problemas de seguridad tras es el escándado de Cambridge Analytica. Fue la primera vez que la red social asumió su responsabilidad en la salud mental, no sin antes ofrecerse como la solución al problema que creó.

Ahora Facebook incluye en plataformas como su app o en su filial Instagram herramientas que ayudan al usuario a informarse de cuánto tiempo dedica a navegar los contenidos virtuales, similar a la que Apple incorporará en los iPhone del futuro o al "tablero de control" que Android ya ofrece a sus usuarios.

La escalada en las herramientas y aplicaciones para el 'bienestar digital' es una consecuencia directa de la competición entre las tecnológicas y el escrutinio social y la regulación política de las nuevas tecnologías de la información. A su vez, es el comportamiento esencial del comercio: dar a los clientes lo que quieren.

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