El gorrión común, cuya población bajó un 15% en 20 años.

Los gorriones se extinguen a pasos acelerados

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Los gorriones desaparecen de los pueblos y las ciudades: su población ha caído en 25 millones de ejemplares en 20 años

Barcelona, 24 de marzo de 2017 (12:00 CET)

Los gorriones están desapareciendo. Quizá no se llegue a su extinción total, como los dinosaurios, pero al ritmo que sus poblaciones están disminuyendo en los campos y las ciudades su presencia pasará a ser anecdótica. Según la ONG ecologista SEO (Sociedad Española de Ornitología) / Bird Life entre 2015 y 2016, la población de esta pequeña ave se ha reducido un 7%, y se espera que para este año siga la misma tendencia descendente. En los últimos 20 años, al menos 25 millones de gorriones han desaparecido de España.

El país no es una excepción: la disminución está sucediendo en toda Europa: desde 1980 hasta 2013 la población ha caído un 63%. En ciudades como Londres, es más fácil toparse con un zorro o una ardilla en un parque que con un gorrión.

El gorrión común es la especie más comprometida

En España hay cinco especies de esta ave: el gorrión común (Paser domesticus) y el molinero (Passer montanus) son los más populares, el chillón (Petronia petronia) –más abundante en ambientes forestales-, el moruno (Passer hispaniolensis), que se encuentra sobre todo en Andalucía y Extremadura y el alpino (Montifringilla nivalis), que vive en las altas cumbres por encima de los 1.500 metros.

Extinción:  en Londres es más fácil toparse con un zorro o una ardilla en un parque que con un gorrión

De todas ellas, las más comprometidas son el común, el molinero y el alpino. Este último sufre las consecuencias del cambio climático y el aumento de las temperaturas en su hábitat, pero en el caso de los dos primeros, las causas tienen relación directa con la actividad del hombre. El común es el más golpeado: su población ha tenido un declive global del 15% desde 1998.

El gorrión común y el molinero anidan en edificios y árboles viejos. Pero los nuevos tipos de construcción, con mayor uso del cemento y el acero, hacen imposible que puedan armar sus nidos. En cuanto a los árboles, las ramas viejas que se retiran para evitar incidentes o caídas también reduce los sitios donde pueden depositar sus huevos.

La limpieza urbana también condena al gorrión

Pero no son las únicas causas: la mayor limpieza en las ciudades perjudica su búsqueda cotidiana de comida, que la realiza entre los desperdicios urbanos. Además, el gorrión se enfrenta a la competencia de otras especies cuya población crece al punto de ser consideradas plagas urbanas, como la paloma común y la cotorra argentina.

El gorrión acompaña al hombre allí donde vaya. Y si se abandona un pueblo, las aves también desaparecen. Es lo que sucede en la España deshabitada. Sin humanos que contribuyan a su alimentación condenan a la especie a la migración o muerte. El uso de pesticidas e insecticidas en los cultivos también golpean su población, precisan en la SEO, ya que estas aves también se alimentan de semillas.

Así como hasta hace pocas décadas los mineros bajaban con un gorrión enjaulado para detectar posibles fugas de gas, la desaparición de esta especie en los campos y ciudades evidencia el deterioro del ecosistema, y más todavía de un ave que se adapta como pocas a los entornos urbanos.

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