Un hombre camina sobre los escombros de una ciudad al norte de Japón, tras el terrible terremoto de 2011. Foto: EFE/KM
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El complejo arte de predecir terremotos se aferra a su última esperanza: las redes neuronales y la inteligencia artificial

Alessandro Solís

Economía Digital

Un hombre camina sobre los escombros de una ciudad al norte de Japón, tras el terrible terremoto de 2011. Foto: EFE/KM

Barcelona, 26 de octubre de 2018 (19:59 CET)

Están las ciencias impredecibles e inexactas, y después, en una división aparte, está la sismología. La rama de la física que estudia los terremotos nació y se desarrolló en suspenso, y estas son las fechas en las que nadie sabe decir, a ciencia exacta, cuándo y dónde será el próximo sismo de gran magnitud. Es un gremio ocupado por –valga la redundancia– los científicos más escépticos.

Tras siglos de estar consumidos en el misterio de los terremotos, ahora tenemos mapas de peligro sísmico, pero no han resuelto mucho. Los terremotos de Japón en 2011, Haití en 2010 y China en 2008 –algunos de los más destructivos de la historia– sucedieron en zonas que estos mapas calificaron como seguras, y otros han ocurrido sobre placas tectónicas que ni siquiera eran recogidas por este sistema.

El sismólogo promedio no es, por ende, lo que se dice optimista. Así que, si algunos de ellos se reúnen y conversan entre ellos sobre una potencial solución a una profesión grosera que casi siempre trae solo angustia, es porque de pronto hay razones para tener esperanza. Y es que la inteligencia artificial quizá sea la última esperanza de los geólogos especializados en terremotos.

"Por primera vez en mi carrera tengo la esperanza de que progresaremos en este problema", dijo a The New York Times el investigador del laboratorio Los Alamos, Paul Johnson.

Redes neuronales para predecir terremotos

Un creciente número de científicos cree que, con la ayuda de la inteligencia artificial, serán capaces de analizar grandes cantidades de datos sísmicos con los que podrán entender la dinámica de los terremotos, anticipar sus comportamientos y ofrecer advertencias anticipadas a la ciudadanía, informó el diario neoyorquino.

El citado Johnson es uno de esos investigadores que puso a descansar el pesimismo para darle una oportunidad a las nuevas tecnologías. Para ello hacen uso del sistema de redes neuronales, la tecnología que facilita el aprendizaje automático.

La red neuronal es el un complejo sistema matemático que respalda desde el software de los coches autónomos hasta asistentes virtuales como los de Google y Amazon, pasando por los avances médicos para descubrir enfermedades o predecir la muerte de un paciente.

Este avance tiene utilidad para los sismólogos, que afirman que los datos sísmicos no son tan diferentes de los audios con los que Google y Amazon enseñan a hablar y escuchar a sus asistentes virtuales. La inteligencia artificial puede buscar patrones de terremotos de la misma forma que busca la mejor respuesta que darle a un cliente.

"En lugar de una secuencia de palabras, tenemos una secuencia de mediciones de movimientos en el suelo. Estamos buscando los mismos patrones en estos datos", explicó el investigador del Laboratorio Sismológico del Instituto de Tecnología de California, Zachary Ross.

Los análisis de datos de terremotos duran ahora minutos, cuando antes podían tomar días. El profesor de ciencias de Harvard, Brendan Meade, asegura que sus experimentos sobre sismos son hoy 500 veces más rápidos gracias a la inteligencia artificial. Meade ya publicó un informe sobre cómo las redes neuronales pueden predecir réplicas sísmicas.

Naturalmente, también están los científicos que creen que todo esto es un espejismo y que no confían que esta tecnología pueda resolver la incertidumbre con respecto a los terremotos, pues se enfocan en los patrones cuando los patrones sísmicos han sido históricamente indescifrables. Otro caso de esperar para creer.

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