Trabajadoras de la sección de panadería de Mercadona.

Mercadona se atraganta con la nueva ley del pan

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Mercadona sigue sin aplicar la norma de calidad para el pan, en vigor desde el 1 de julio, con su pan integral agarrándose a la letra pequeña

Barcelona, 17 de septiembre de 2019 (18:22 CET)

Mercadona y sus proveedores miran hacia otro lado con la nueva normativa del pan. El Gobierno introdujo a principios de verano un cambio importante en la comercialización de este producto básico y sus variantes, como el pan integral. El 1 de julio entró en vigor la nueva norma pero el primer supermercado de España, casi tres meses después, sigue sin aplicarla agarrándose a la letra pequeña. Muchos clientes de Mercadona le han llamado la atención por ello.

La norma de calidad para el pan, aprobada en abril y vigente desde principios de julio, establece, entre otras cosas, con qué criterios un pan o derivado —tipo tostadas, picos, pan de molde, etc.— puede ser considerado integral o no. Concretamente, establece que solo podrá llevar la denominación “integral” el que esté hecho con el 100% de harina de este tipo, mientras que el resto deberán incluir la inscripción “con harina X% integral”.

¿Qué importancia tiene eso? Para empezar, porque la información queda mucho más clara para el consumidor y debe suponer una mejora en la calidad. Pero también hay una consecuencia económico-fiscal. El pan integral pasa a considerarse pan común, por lo que el IVA que paga pasa del tipo reducido (10%) al superreducido (4%). Ello comporta más ahorro o para el consumidor o para la cadena de producción, distribución y comercialización.

Los problemas de Mercadona con el pan integral

Solo hay que visitar un supermercado Mercadona para darse cuenta de que, a mediados de septiembre, siguen sin tener muchos de los productos integrales bien etiquetados. Por ejemplo, los picos. Preguntada por un cliente en las redes sociales, la cadena de supermercados de Juan Roig respondía que los cambiarían próximamente y “dentro del plazo que permite la nueva ley”.

No especificaba ni cuando estaría disponible el producto bien etiquetado, cuando tendrían producto 100% integral ni cuál es el plazo que marca la norma. Leyendo el texto del real decreto, tampoco lo precisa, si bien dice que el pan no sujeto a la actual normativa podrá seguir vendiéndose “hasta que se agoten las existencias”.

Otro usuario de Twitter interrogaba a Mercadona acerca del mismo asunto, pero en este caso, por las barras de pan horneadas en los propios supermercados durante el día.

Parece que en este caso no debería aplicar el fin de existencias pues se hornea varias veces al día. Pero Mercadona se agarra a que la normativa especifica que el fin de existencias puede ser de producto —en el caso, por ejemplo, de los picos o unas tostadas cuya caducidad no es a corto plazo— pero también del envase. Si hablamos de las barras de pan, de las bolsitas en las que lo envuelven, por cierto de plástico. Es decir que mientras tengan bolsitas, pueden seguir haciendo el pan integral antiguo.

Mercadona, eso sí, da las explicaciones oportunas y asegura estar trabajando junto con sus proveedores para adaptarse a la ley cuanto antes.

El lío de los porcentajes de harina integral

Ahí no terminan los problemas que la nueva norma de calidad para el pan está causando al supermercado líder en España. Mercadona también vende ya productos que sí se han adaptado. Al fin y al cabo, su stock de pan y derivados, tanto de interproveedores como de otras marcas, es amplísimo. Pero su etiquetaje está confundiendo a algunos clientes.

Varias personas se han puesto en contacto con la compañía de Juan Roig porque no entienden el etiquetado de, por ejemplo, un pan para hamburguesa. El lío está en que aparece bien visible “Burger 70% integral” pero en pequeño, entre los componentes, el primero que aparece es “harina de trigo integral 41%”.

No hace falta ser muy malpensado para creer que es publicidad engañosa. Mercadona necesitó cinco tuits para explicar el por qué a este cliente. Como no los publica como un hilo, no pueden recogerse conjuntamente. Pero otros usuario de Twitter le respondió antes, y con mayor concisión.

Como comentábamos al inicio del artículo, en panes que no son 100% integrales, la ley obliga a poner por un lado qué porcentaje de la harina es integral. Pero entre los componentes, el porcentaje corresponde a cuánta harina integral hay respecto al total de componentes.

Este proveedor, que entre fabricarlo 100% harina integral o cambiar el envase, ha optado por lo segundo, sí cumple la norma. Pero la diferencia de tamaño y visibilidad entre un dato y otro ha levantado la desconfianza de muchos clientes. Está claro que Mercadona y el resto de supermercados, así como los fabricantes de pan, tendrán que seguir trabajando para no atragantarse con la nueva normativa.

La norma española del pan

El gobierno impulsó la nueva normativa del pan para poner orden en un sector regulado por un decreto de 1967, que se actualizó hace 35 años, en 1984, con las directrices europeas. Las variedades de pan que se vendían en esas épocas eran muy distintas a las actuales y los tipos de pan y derivados se han multiplicado atendiendo a las necesidades de los clientes de mayor variedad y preocupación por la salud y la forma física.

La norma de calidad para el pan no solo establece qué es el pan común y cómo debe ser el pan integral, también establece límites en cuanto a cantidad de sal y aditivos y marca algunas pautas de producción para que el pan sea considerado artesanal. Además, explica cómo debe ser un pan de masa madre, de moda en España desde hace algunos años.

Además del pan común, la normativa también define lo que denomina panes especiales. En esta categoría entran el pan de molde, el pan rallado, el pan tostado, el pan biscote, el pan de Viena, el pan multicereales y otros tipos menos habituales. También establece cómo debe ser un pan precocido, una masa congelada y las masas semielaboradas.

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