La 'youtuber' australiana Asha Tregear hizo un tutorial para aplicar los filtros de Snapchat a la vida real. Foto: Youtube
stop

Los cirujanos plásticos confirman que los selfis y los filtros de las redes sociales disparan el trastorno dismórfico corporal

Economía Digital

La 'youtuber' australiana Asha Tregear hizo un tutorial para aplicar los filtros de Snapchat a la vida real. Foto: Youtube

Barcelona, 09 de agosto de 2018 (16:10 CET)

La frontera entre la ficción y la realidad se distorsiona más. La percepción de la belleza cruza una etapa transformativa con los nuevos estándares izados desde las redes sociales, y sus efectos son ineludibles en el campo de la cirugía estética, en el que cada vez más especialistas admiten que sus pacientes quieren verse como se ven en los filtros de Instagram o Snapchat.

A las consultas a las que antes llegaban pacientes con fotos de actores o modelos –en aras de aproximarse a sus estándares de belleza– ahora llegan gran cantidad personas a mostrar fotografías propias pero con los filtros que utilizaron para cambiar su aspecto en las redes sociales.

Las redes han popularizado el uso de los filtros para alterar o mejorar la apariencia en las fotos. Es comportamiento normal en la actualidad que los usuarios de las redes sociales compartan selfis con una cara de perro o una corona de flores, tirando de los filtros comunes en Instagram, Snapchat y otras plataformas.

La Revista de la Asociación Médica Estadounidense (JAMA, en inglés) anota que este fenómeno ha dado paso a nuevos problemas de autoestima propiciados por los nuevos estándares de la belleza en la era digital. Y los cirujanos plásticos se suscriben: más de la mitad afirman que los filtros de las redes han creado nuevas prioridades estéticas en la población.

Las operaciones del filtro de Instagram y Snapchat

"Los filtros y las ediciones se han convertido en la norma, alterando la percepción de la belleza a nivel mundial", dice la investigación de JAMA. "Antes la tecnología de la edición de fotos estaba ampliamente disponible solo para modelos y actores, y el público general no tenía acceso a métodos para alterar su propia apariencia", agrega.

"Hoy con apps como Snapchat y Facetune ese mismo nivel de perfección es accesible para todo el mundo, y la omnipresencia de estas imágenes filtradas puede afectar la autoestima, hacer que nos sintamos inadecuados por no mirarnos de cierta manera, e incluso desencadenar y conducir a un trastorno dismórfico corporal", explica el texto.

El trastorno dismórfico corporal es la preocupación excesiva por la propia imagen corporal y sus consecuencias, como la ansiedad y la percepción irracional sobre el cuerpo. No es solo inseguridad o falta de confianza; es un esfuerzo sobrehumano para esconder las imperfecciones que puede llevar al límite de la cirugía estética.

Los investigadores citan otro estudio reciente que determinó que, para las mujeres adolescentes, la edición de los selfis está asociada con la insatisfacción corporal. El estudio también sugiere que quienes tienen trastorno dismórfico corporal suelen buscar en las redes sociales la forma de validar su belleza.

El 55% de los cirujanos estéticos reconoce que sus pacientes quieren mejorar su apariencia para tomarse selfis

"El deseo de cirugía estética es un componente importante del trastorno dismórfico corporal", explica el informe de JAMA. "Se sabe que el ángulo y la distancia cercana a la que se toman los selfis pueden distorsionar las dimensiones faciales y llevar a la insatisfacción, y los pacientes pueden buscar cirugía con la esperanza de verse mejor en los selfis".

La Academia Estadounidense de Cirugía Plástica Facial y Reconstructiva reconoce que este fenómeno es real. El 55% de los cirujanos plásticos consultados en la escuesta final de 2017 –elaborada por la academia– informó de que sus pacientes solicitaron cirugías para mejorar su apariencia en los selfis, frente al 42% de 2015.

El proceso quirúrgico tampoco es privado: muchos de estos usuarios comparten el antes, el durante y el después de sus operaciones estéticas en las mismas redes sociales que les causaron insatisfacción.

Las cirugías para mejorar los párpados y los transplantes de cabello han ganado popularidad últimamente. Y la rinoplastia de nariz ya no es la cirugía estética más apetecida, sino los procedimientos para la simetría nasal y facial. ¿Por qué? Porque la asimetría es uno de los elementos que los filtros más rápido solucionan.

Suscribir a boletines

Al suscribirte confirmas nuestra política de privacidad