¿Se ha convertido Zuckerberg en el nuevo Bill Gates?

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El lanzamiento de Instagram Stories, que integra la funcionalidad que ha llevado al éxito a Snapchat, ejemplifica el papel de Facebook en esta nueva era tecnológica: compra o imita todo lo que pueda hacerle sombra

P.J.

Mark Zuckerberg, director ejecutivo de Facebook, durante una ceremonia de premios a la innovación en Berlín, Alemania, en febrero pasado. EFE/Kay Nietfeld
Mark Zuckerberg, director ejecutivo de Facebook, durante una ceremonia de premios a la innovación en Berlín, Alemania, en febrero pasado. EFE/Kay Nietfeld

Barcelona, 03 de agosto de 2016 (22:00 CET)

Este martes Instagram, propiedad de Facebook, anunció el lanzamiento de un nuevo servicio demasiado parecido a Snapchat, la aplicación que permite el envío de archivos efímeros que pueden desaparecer al criterio del emisor. Instagram Stories, así se llama esta nueva funcionalidad, permite eliminar las fotografías a las 24 horas de su publicación.

El parecido entre ambos servicios no ha pasado desapercibido y expertos y usuarios no han dudado en tildar de "copia" el paso emprendido por la plataforma que en junio pasado alcanzó los 500 millones de usuarios. Pero este movimiento también se ha analizado desde otra perspectiva, que viene a cuestionar el papel que Facebook ha tomado en los últimos años en el mundo tecnológico.

Matt Weinberger, periodista del portal Business Insider, se cuestiona en su último artículo si la plataforma que comanda Mark Zuckerberg no ha tomado el mismo rol que en su momento ejerció el Microsoft de Bill Gates.

Facebook y Microsoft, paralelismos

A finales de los 90 Gates dominaba con puño de hierro el sector de la informática y sus derivados --entonces, internet era otra cosa--, adquiriendo compañías y tecnologías que despuntaban o, también, imitando su modelo para seguir expandiéndose hacia otros segmentos del negocio. 

El paralelismo con el Facebook de hoy en día es claro. La compañía de Menlo Park acaba de presentar unos resultados sin precedentes, mostrando su capacidad para reinventarse y seguir subido a la ola del éxito. En este modelo han jugado un papel esencial las adquisiciones (además de Instagram, Zuckerberg se ha ido haciendo en los últimos años con empresas como Whatsapp o, más recientemente, Oculus VR, centrada en la realidad virtual, entre otras muchas compras).

Intento de compra fallido

Aunque a algunos no lo recuerden, Facebook intentó hacer lo mismo en 2013 con Snapchat, cuando la aplicación apenas contaba con dos años de vida. Pero sus fundadores rechazaron el cheque de 3.000 millones de dólares que Zuckerberg puso sobre su mesa. Posteriormente, la gran red social del momento intentó crear varias réplicas, como Poke o Slingshot, que resultaron un fracaso.

La plataforma perfecta

El lanzamiento de Instagram Stories podría suponer, por tanto, un nuevo intento del joven empresario estadounidense para decir aquí estoy yo. Además, la decisión de hacerlo a través de Instagram tiene todo el sentido. Los ingenieros de ambas compañías han conseguido integrar y hacer perfectamente compatibles las dos plataformas, que se retroalimentan de usuarios y de tráfico continuamente. 

Este movimiento, por tanto, permite introducir una novedad clave de la competencia (los archivos fantasma de Snapchat) dentro de una red social con un público masivo y con unos hábitos de consumo similares. ¿Una nueva fórmula ganadora para el Bill Gates de la segunda década del siglo XXI?
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