Torres prevé vender las primeras botellas de cava a final de año

Las bodegas de Vilafranca preparan una producción de 24.000 botellas para competir con el champán y ''la parte alta del mercado''

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Tras 146 años produciendo vinos y brandys en el Penedès, tierra de vino pero especialmente de cava, las bodegas Torres lanzarán su primer cava a finales de este año. La empresa de Vilafranca del Penedès lleva años trabajando en este proceso y, después de algún retraso, fruto de la elaboración del producto, buscando un espumoso de máxima calidad, prevé que las primeras botellas salgan al mercado entre noviembre y diciembre.

Así lo ha adelantado este jueves Miguel Torres Maczassek, director general de las bodegas: «Vamos a hacer una producción pequeña, de unas 2.000 cajas –24.000 botellas– para competir con los champanes, con los mejores productos del mundo».  

Precisamente la búsqueda del mejor espumoso posible es lo que ha llevado a las bodegas a no tener prisa con este proyecto. «Mucha gente nos lo pedía. ¿Cómo estando en el Penedés no hacemos cava?», ha narrado Miguel Torres. Pero iban trabajando para empezar a vender pensando en la excelencia y no en plazos de mercado.

¿Cava o espumoso?

«Tenemos que ver cuál es el momento adecuado a nivel cualitativo» para lanzarlo, ha insistido, pero ha admitido que antes de que finalice el año ya empezarán a vender algunas botellas.

Lo que todavía no está claro es si las botellas llevarán el sello de la denominación de origen Cava o no. «Lo importantes es que sea un producto de la máxima calidad», ha reiterado Torres, «para competir en la parte alta del mercado». Este nicho lo copan champanes, pero también «algunos cavas de gran calidad», ha matizado.  

Contra el cambio climático
 
Además de en Cataluña y en otras regiones de España, Torres también produce uva y vino en Chile y California. No sé plantea por ahora entrar a producir en otros países, pero sí que está incrementando sus tierras en los que ya se encuentra, como forma de cubrirse ante los posibles efectos del cambio climático.  

El director general de las bodegas de Vilafranca ha explicado que un aumento de la temperatura del planeta de muy pocos grados puede ser muy negativo para la agricultura. Por ello, está plantando viñas en zonas más frías, y cerca de fuentes de agua, como ríos, en Chile y en Cataluña –por ejemplo, en el Pallars Jussà y en el Pirineo–.

Torres ha destacado que hay que hacer inversiones a largo plazo, algo para lo que «ser una empresa familiar ayuda mucho, ya que piensas en las próximas generaciones». Y de nuevo ha hablado de la calidad: «Si no estuviera la familia, se pensaría en el corto plazo, y los buenos vinos se hacen a largo plazo».  

Mirando al brexit  

La compañía vende casi tres cuartas partes de su producción en el extranjero, principalmente en Latinoamérica, Asia y el resto de Europa. El Reino Unido es su segundo mercado internacional, por lo que tiene cierta preocupación por el brexit.

«Hay que tomárselo con calma, porque pueden suceder muchas cosas», ha valorado Miguel Torres, pero ha admitido que «es un mercado clave» para ellos y que el resultado del referéndum de hace una semana ya les está afectando, por la depreciación de la libra.    

Bodegas Torres facturó el año pasado 263 millones de euros, un 10% más que en 2014 gracias a la evolución del negocio y a los tipos de cambio, que jugaron a su favor. En 2016, las ventas están siendo mejores, por lo que prevén cerrar vendiendo más botellas que en 2015, aunque los ingresos pueden resentirse por la fluctuación de las divisas.

Xavier Alegret

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