Del baldaquino a la luz eléctrica: las huellas secretas de Gaudí en la Catedral de Mallorca

El año del Centenario de Gaudí, visitamos uno de los monumentos más desconocidos que tienen su huella (y que aún hoy esconden curiosidades sorprendentes)

La de Mallorca es una de las obras de Gaudí más desconocidas. Foto: Visit Palma.

Hizo templos y casas señoriales, palacios, parques y hasta chalets. Pero Antoni Gaudí solo intervino un monumento histórico que, además, está fuera de Barcelona, donde se concentra el grueso de su obra. Se trata de la Catedral de Palma, donde el genial arquitecto trabajó entre 1904 y 1915.

Este 2026, coincidiendo con la celebración del centenario de su muerte, rastreamos el legado de Gaudí en la Catedral de Mallorca, una huella rodeada de sorpresas y curiosidades que van desde un original baldaquino a la introducción de la luz eléctrica, pasando por la apertura de ventanas y el diseño de objetos para la liturgia.

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Detalle del baldaquino de la Catedral de Mallorca. Foto: Visit Palma.

Gaudí en la Catedral de Mallorca

La intervención de Gaudí en Palma no solo es representativa por formar parte del reducido número de obras que firmó fuera de Cataluña (las otras pueden visitarse en Astorga y Comillas). También porque representa un ejemplo claro de su innovadora forma de entender la relación entre arquitectura, cultura y espiritualidad.

Profundamente cristiano, Gaudí fue el escogido por Pere Joan Campins, por aquel entonces obispo de Mallorca, para renovar un templo con la premisa de situar en el centro la liturgia y la fe, poniendo el arte sacro a su servicio.

Es por eso que Gaudí reordenó por completo el espacio interior de la catedral, trasladando el coro y desmontando dos retablos que impedían a los fieles la visión de la cátedra episcopal, donde se colocaba el obispo. Además, colocó el altar en la entrada del presbiterio.

El baldaquino del altar mayor diseñado por Gaudí. Foto: Visit Palma.

En el tiempo que duró su intervención, que se extendió de 1904 y 1915, Gaudí dejó su personalísima huella en este templo, también conocido como la Seu de Mallorca, y donde aún brilla su creatividad aplicada a vidrieras o candelabros, entre otros muchos objetos.

Legado de Gaudí en Palma

La luz fue uno de los elementos que guio la intervención de Gaudí en la Seu. De estilo gótico, ha sido también bautizada como la ‘catedral de la luz’ y lo cierto es que razones no faltan, desde sus esbeltas columnas y la altura de sus naves hasta sus rosetones que protagonizan, dos veces al año, un verdadero espectáculo cuando, al alinearse los rayos de luz que los atraviesan los días de la Candelaria y de San Martín (2/2 y 11/11 respectivamente) y desencadenar una explosión de color gracias a las 1.116 piezas de cristal que componen el vitral mayor, de más de 90 m2, conocido también como Oculus Maior u Ojo del Gótico.

Ubicada en lo que fue la antigua ciudad romana y construida por orden del rey Jaime I en 1229 en honor a Santa María, la catedral de Mallorca se finalizó en 1601, aunque desde entonces ha sido restaurada en varias ocasiones, una de ellas por Gaudí, si bien sigue siendo una de las obras más desconocidas de su trayectoria.

Detalle de la catedral de Mallorca. Foto: Visit Palma.

Suyo es el baldaquino sobre el altar mayor, ideado para dignificar y engrandecer este espacio central. Con ese objetivo, el arquitecto tarraconense diseñó una enorme corona heptagonal culminada por un conjunto escultórico en el que aparecen Jesucristo en la cruz y la Virgen y San Juan a sus pies.

El impresionante baldaquino de Gaudí es, en realidad, una maqueta de la pieza definitiva, que nunca se llegó a construir

De la corona cuelgan además 35 lámparas de latón, mientras un tapiz brocado de tema eucarístico se proyecta oblicuamente sobre los fieles. La pieza es una de las que el arquitecto no pudo terminar, ya que la muerte del obispo Pere Joan Campins en 2014 dejó la obra inconclusa.

De hecho, se instaló para la fiesta de la Purísima en 1912 lo que era solo una maqueta (que nunca se cambió por la versión definitiva), por lo que está realizado con materiales efímeros como madera, tela y cartón, a excepción de la parte trasera de la corona, realizada con hierro y cristales policromados, los materiales que deberían ser los definitivos.

El baldaquino de Gaudí en la catedral de Mallorca. Foto: Visit Palma.

Promotor de la luz eléctrica

Sin intervenir la base gótica del templo mallorquín, Gaudí ordenó el desmontaje de dos retablos y ordenó abrir los ventanales de la catedral buscando aumentar la iluminación natural y crear así un clima más adecuado para la oración.

Con el mismo objetivo de incorporar más luz, añadió lámparas y candelabros, un proyecto para el que entendió fundamental introducir una instalación eléctrica que por aquel entonces ya se veía en algunos edificios de Palma.

Cátedra cerámica de Gaudí. Foto: Visit Palma.

El 6 de junio de 1912 se inauguró definitivamente la obra conjunta en la que colaboró el ingeniero mallorquín Felicià Fuster con un alumbrado que no dista mucho de lo que hoy podemos ver: cientos de bombillas y lámparas en las columnas que rompen con la verticalidad del templo. De hecho, la iluminación fue en gran parte responsable de la transformación de un templo oscuro y sombrío en un espacio luminoso, además de funcional.

Con la misma concepción comunitaria del culto que ya ideara en la Sagrada Familia de Barcelona, Gaudí también desplazó el altar mayor frente a la cátedra del obispo y trasladó del coro de la nave central al presbiterio.

Además de restaurar dos púlpitos, el arquitecto se encargó personalmente de diseñar nuevos elementos, como las piezas cerámicas con los escudos de los obispos de Mallorca y representaciones de ramas de olivo que recubren las paredes del presbiterio. También diseñó nuevo mobiliario litúrgico, incluido el confesionario, así como elementos de forja y pintura.

Gaudí diseñó también elementos de forja para la Catedral de Mallorca. Foto: Visit Palma.

La obra, en su momento controvertida -de hecho, las tensiones con el cabildo y los constructores provocaron que a la muerte del obispo Pere Joan Campins nunca se finalizase-, se considera hoy una de las intervenciones más brillantes en un edificio gótico, aunando modernidad con historia, culto y tradición.

Además, durante sus estancias en Mallorca, Gaudí realizó también otros trabajos fuera de la Seu, como la restauración de la capilla de San Bernardo, el diseño del pavimento de la iglesia parroquial de Pollença o reformas en el propio Palacio Episcopal, concretamente en la galería de la fachada sur.

Centenario de Gaudí en Mallorca

Con la celebración este 2026 del Año de Gaudí que conmemora el centenario de la muerte del arquitecto, La Seu se posiciona como uno de los grandes focos culturales de Mallorca.

El acto central de la conmemoración tendrá lugar el 8 de diciembre, día de la Inmaculada, pero durante todo el año se podrá disfrutar de actividades enfocadas a diferentes públicos, tanto para disfrutar de su legado como para generar diálogo y promover el descubrimiento de la figura y la obra de Gaudí.

Gaudí intervino de forma integral la catedral. Foto: Josep A. Forteza | Visit Palma.

Así, se han programado desde un podcast y visitas teatralizadas hasta un simposio internacional para expertos.

Además, una exposición temporal dará a conocer los detalles la reforma de Antonio Gaudí en la Catedral a través de documentos, piezas y recursos interpretativos.

También se compartirán los vídeos ‘Gaudí me provoca’ en los que ciudadanos anónimos y conocidos reflexionan sobre la impronta del arquitecto catalán en nuestra Catedral, mientras que la ‘maleta viajera’ de Gaudí permitirá acercar la intervención de Gaudí en la Catedral a personas que no se pueden desplazar hasta el templo.

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