El Parador que alojó a Hernán Cortés y hoy esconde una increíble suite dorada

Fortaleza islámica, palacio de los Duques de Feria, hospital y hasta escuela, hoy este Parador sigue ocultando curiosidades, como las que esconde la Suite 314

Un alojamiento donde vive la historia. Foto: Paradores de Turismo.

Por fuera es un castillo, con sus sólidos muros defensivos, sus torres con almenas y su imponente Torre del Homenaje, cilíndrica y con 29 metros de altura. Por dentro, un palacio renacentista con refinados patios y artesonados. Su historia, sin embargo, se remonta a una fortaleza islámica y a lo largo de los siglos ha albergado desde un hospital a una prisión, además de usarse como alcázar, cuartel, colegio, sede de algunos servicios oficiales o escuela de arte y oficios.

Parador de Turismo desde 1968, el castillo de Zafra (Badajoz) puede jactarse de haber tenido entre sus huéspedes a Hernán Cortés y haber sido residencia de los Duques de Feria, pero también de ocultar secretos como su increíble habitación dorada, hoy una magnífica suite disponible para reservar.

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Parador de Zafra, entre la fortaleza y el palacio. Foto: Paradores de España.

La historia vive en el Parador de Zafra

Se podría contar la historia de la localidad pacense de Zafra a partir de este edificio. En al que fuera la residencia de los Duques de Feria, el origen del edificio se remonta a una fortaleza islámica que, tras distintos episodios de conquista y reconquista, acabó en manos cristianas en el siglo XIII.

En manos de los Condes de Feria, los Suárez de Figueroa, desde el siglo XV, la vieja fortaleza se aprovechó para levantar un palacio, si bien su aspecto es más bien el de un robusto castillo con torres almenadas. Cuando los Feria alcanzaron el rango ducal y la grandeza de España en 1567, eligieron Zafra como centro de su señorío y transformaron aquel alcázar en su residencia.

Nacido como castillo, se acabó transformando en la residencia principal de los Duques de Feria. Foto: Paradores de Turismo.

Así, sin llegar a perder su carácter de fortaleza, el palacio se refinó añadiendo nuevas alas, galerías abiertas al jardín, habitaciones, una nueva fachada y un impresionante patio interior de mármol blanco, así como artesonados de estilo gótico-mudéjar que hablan de la riqueza y el poder de la familia.

Siglos antes de convertirse oficialmente en Parador, el castillo de Zafra ya alojó entre sus muros a visitantes ilustres, seguramente el más destacado Hernán Cortés.

También extremeño (nació en Medellín, a menos de 100 km de la localidad), el militar extremeño se alojó aquí, bajo la protección de los Duques de Feria, antes de partir al Nuevo Mundo y hacer las Américas. En su honor, cuando el Parador abrió sus puertas, lo hizo con el nombre de Parador Nacional de Turismo Hernán Cortés.

El patio de mármol blanco del Parador de Zafra. Foto: Paradores de España.

Habitaciones que cuentan historias

Perfectamente ubicado en el centro de Zafra, pasear por las almenas del Parador permite contemplar la ciudad desde una perspectiva única.

En el interior, una capilla del siglo XV, con su cúpula gótico-mudéjar decorada en pan de oro, es solo una de sus joyas, como también los frescos de la parte baja de la torre del homenaje, hoy convertida en una suite.

Cúpula de la capilla del Parador de Zafra. Foto: Paradores de España.

Sus jardines, la piscina exterior y multitud de rincones donde el tiempo parece haberse detenido -si bien con totas las comodidades del siglo XXI- son otros de sus atractivos.

La habitación dorada: la Suite 314

Sin embargo, hay una habitación especial, una que concentra el legado y el peso de la historia. Se trata de la Suite 314, también conocida como la habitación dorada.

La Suite 314 del Parador de Zafra. Foto: Paradores de España.

Construida en el siglo XVI por la segunda Condesa de Feria, Constanza Osorio, como despacho del duque, la estancia conserva un magnífico artesonado en el techo totalmente original del siglo XVI, ribeteado con los escudos de los primeros Señores de Feria y los primeros Duques de Feria, indicadores de las épocas más gloriosas de la ciudad y del palacio. Está dividido en casetones dorados en los que se alternan los escudos nobiliarios: las cinco hojas de higuera de los Suarez de Figueroa y las estrellas y los lobos de Constanza Osorio.

Dicen que aquí se reunió el duque con Hernán Cortés antes de partir hacia América y, aunque de la cita no queda huellas, sí se puede disfrutar de la opulencia de la estancia, que hoy combina ese carácter histórico con el confort actual.

Terraza privada de la Suite 314. Foto: Paradores de España.

La amplitud, la cama de grandes dimensiones, los cabeceros de madera tallado o el baño de mármol que evocan la vida palaciega no pueden competir, sin embargo, con la otra joya de la suite: una gran terraza privada se abre al exterior y cuyo ventanal posee una hermosa reja original del siglo XV, sellada sin remaches, a golpe de fuego y martillo.

Desde allí, la panorámica abarca la Plaza de la Constitución y el casco histórico de Zafra, con vistas espectaculares de la Iglesia de la Candelaria y, más allá, de la Sierra del Castellar, situada al oeste de la ciudad de Zafra y dominada por un impresionante macizo rocoso.

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