El autoconsumo fotovoltaico se triplica en la Comunidad Valenciana en un año

Las microinstalaciones se disparan por la ausencia de burocracia mientras las iniciativas de más de 1 MW sólo son el 0,1%

Instalación de placas fotovoltaicas sobre la cubierta de una nave industrial

La energía fotovoltaica que no tiene frenos burocráticos se ha disparado en la Comunidad Valenciana. Los datos de la Conselleria de Economía Sostenible, Sectores Productivos, Comercio y Trabajo, señalan que durante el segundo trimestre del 2022 se implantaron 6.890 instalaciones de autoconsumo energético frente a las 2.332 del mismo periodo de 2021.

Al margen de los más de 100.000 KW instalados en 2020 con la tecnología de la cogeneración en la industria azulejera de Castellón, el grueso del autoconsumo en la Comunidad Valenciana se refiere a la energía fotovoltaica.

De las 27.570 instalaciones, el 92,3% tienen hasta 10 kW de potencia mientras que sólo el 0,1% supera el MW de potencia. El autoconsumo fotovoltaico de pequeña dimensión es el que, según se refleja en los datos, tiene un enorme crecimiento.

Por provincias, Castellón tiene el menor número de instalaciones (2.759) pero la mayor potencia instalada (161.474 kW), ya que aglutina la mayoría de las plantas de autoconsumo por cogeneración mientras que Valencia tiene 12.950 instalaciones que generan 134.529 kW, cifra similar a la de Alicante, con 11.861 instalaciones y 109.714 kW.  

El camino que queda por recorrer es todavía largo. Desde la Conselleria de Economía Sostenible se apunta que los 277.800 KW de fotovoltaica instalados son sólo el 26,37% de la hoja de ruta de autoconsumo fijada por el Ministerio para la Transición Ecológica.

Ângela Impact Economy y la Conselleria de Economía Sostenible aseguran que la sostenibilidad de las empresas afectará a sus capacidades de financiarse

Además del ahorro energético, el autoconsumo energético se perfila como una de las claves para mejorar los reportes de información no financiera. Según comunicaron ayer la consultora Ângela Impact Economy y la Conselleria de Economía Sostenible, las empresas valencianas tienen que “atender a las nuevas exigencias de transparencia corporativa en el ámbito de la sostenibilidad” e integrar “este vector en sus planes”. De hecho, aseguran que cumplir con las directrices de sostenibilidad “será vital para que puedan acceder a financiación, tanto pública como privada”.

La buroracia frena los grandes proyectos

Ante la conjunción de factores como la inflación, acrecentada con la guerra de Ucrania, y la mayor eficiencia de las placas fotovoltaicas, el apetito por las energías renovables ha aumentado aunque el factor de la burocracia marca qué tipo de instalaciones se desarrollan con agilidad en la Comunidad Valenciana. El autoconsumo, con mínima injerencia de la administración, crece mientras los grandes proyectos se bloquean, una cuestión ya que ha denunciado Avaesen en Economía Digital en varias ocasiones.

Uno de los problemas del bloqueo de las grandes instalaciones es la ausencia de un mando único en la autorización de estos proyectos ya que dependen tanto de la Conselleria de Economía como de la de Conselleria de Transición Ecológica y, sobre todo, de los dispares planteamientos de cada ayuntamiento.

Según los últimos datos de la Conselleria, publicados ayer por ValenciaPlaza, hay 358 solicitudes de grandes proyectos en tramitación y desde 2020 se han resuelto 89 proyectos (59 denegados y 30 aprobados).

La asociación de Fuente del Jarro (Paterna) se convierte en la primera de España en crear una comunidad energética en un polígono industrial

La burocracia también lastra otro tipo de instalaciones como las comunidades energéticas creadas desde polígonos industriales. Santiago Salvador, presidente de la patronal de polígonos industriales de la Comunidad Valenciana, explica a Economía Digital, que el polígono de Fuente del Jarro en Paterna se ha convertido en el primero de España en crear una comunidad energética.

“Ha sido un proceso muy lento para hacer una instalación de 33 kW. Esperamos incrementar las instalaciones con fondos europeos”, explica Santiago Salvador.

Dentro de este complicado modelo de autorización de energías renovables, hay empresas que están experimentando importantes crecimientos. Un ejemplo es Linkener Renovables, que en lo que llevamos de año ha realizado 334 instalaciones fotovoltaicas, tanto industriales, como residenciales y aisladas, lo que supone un incremento del 42% respecto al año anterior. 

Linkener Renovables instala 1.600 paneles fotovoltaicos de 678,8 MWh para lograr un ahorro de 270.000 euros al año

Uno de los últimos casos de éxito de la compañía ha sido la reciente instalación, en una empresa dedicada a la industria agroalimentaria en Valencia, de cerca de 1.600 paneles fotovoltaicos de 678,8 MWh de energía solar al año, y que permitirá a dicha empresa ahorrar cerca de un 20% en la factura eléctrica, es decir, unos  270.000 euros de ahorro respecto a años anteriores.

«Las empresas apuestan por la fotovoltaica porque son más competitivas de cara a la competencia, no dependen de la situación geopolítica y energética de Europa, tienen un control del gasto que le permite asegurar unos precios de venta de sus productos o servicios durante el periodo de contrato con su cliente y, además, aumenta también el valor de su edificio y de su empresa», asegura Sergio Ferrer, CEO de Linkener Renovables.