Amancio Ortega (Inditex) y Juan Roig (Mercadona) impulsan a las empresas familiares a crear el 58% de la riqueza en España

La presidenta de Inditex, Marta Ortega. M. Dylan / Europa Press

Inditex y Mercadona son los dos grandes exponentes del peso de la empresa familiar en la economía española, un modelo empresarial que representa el 92,4% de las mercantiles del país, aporta el 70,6% del empleo y genera cerca del 58% de la riqueza, medida en valor añadido bruto.

Así lo ha expuesto el investigador del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie), catedrático de la Universitat de València (UV) y director de la Cátedra de Empresa Familiar, Alejandro Escribá, durante la conferencia ‘Realidad y desafíos de la empresa familiar valenciana’, incluida en el ciclo organizado por Cajamar y el Ivie.

Según los datos expuestos por Escribá, el 92,4% de las mercantiles españolas son empresas familiares, un porcentaje que en la Comunitat Valenciana se sitúa en el 87,4%. Su peso no solo es mayoritario en número de compañías, sino también en empleo y generación de riqueza: en España, estas empresas aportan el 70,6% del empleo y cerca del 58% del valor añadido bruto.

La conferencia ha sido inaugurada por el director territorial de Cajamar en Valencia, Jesús García, y el director adjunto de Investigación del Ivie, Joaquín Maudos. Durante la sesión, Escribá ha insistido en que las empresas familiares desempeñan un papel clave en la estabilidad económica y la vertebración territorial, pero también ha reclamado una mayor toma de conciencia sobre la importancia del buen gobierno corporativo y la gestión del talento para garantizar su competitividad futura.

En el caso valenciano, Escribá ha destacado que la empresa familiar aporta el 53,2% del valor añadido bruto. Su influencia es especialmente elevada en sectores como el agroalimentario, donde las empresas familiares generan el 72,5% del valor añadido en España, mientras que en la Comunitat Valenciana este porcentaje asciende hasta el 86,2%, impulsado por el peso de Mercadona, según ha sugerido Escribá.

Durante su intervención, el catedrático también ha señalado la enorme heterogeneidad del tejido empresarial familiar. En la Comunitat Valenciana, el 47,7% de las empresas familiares están dominadas por una sola persona, una circunstancia que puede condicionar la toma de decisiones, la sucesión y la continuidad de los proyectos empresariales.

Escribá ha identificado tres rasgos comportamentales fundamentales en este tipo de compañías: la prioridad por la supervivencia, la orientación a largo plazo y la vinculación al origen. A ellos se suma un elemento especialmente sensible: la sucesión, que ha definido como el proceso más crítico para la empresa familiar.

Entre los principales desafíos, el investigador del Ivie ha situado el incremento del tamaño, la profesionalización, la gestión del talento, el buen gobierno y la continuidad generacional. En este sentido, ha subrayado que profesionalizar una empresa familiar no significa necesariamente situar a personas ajenas a la familia en puestos directivos ni nombrar a un director general externo, sino introducir criterios profesionales en la toma de decisiones.

Inditex, ejemplo de buen gobierno

Esa profesionalización, ha explicado, pasa por reforzar la objetividad, incorporar diversidad de perspectivas, mejorar la transparencia y avanzar en la rendición de cuentas. Como ejemplo de buen gobierno en la empresa familiar, Escribá ha citado el caso de Inditex, donde la dimensión familiar permanece, pero convive con una estructura de gestión altamente profesionalizada.

El catedrático también ha advertido de los riesgos derivados de una excesiva dependencia de una persona clave dentro de la compañía. Según ha apuntado, que la persona más importante de una empresa tenga una edad avanzada supone un riesgo relevante para la organización, especialmente si no existen mecanismos de sucesión, delegación o gobierno corporativo suficientemente desarrollados.

En esta línea, Escribá ha defendido la importancia de herramientas como los consejos de familia, los protocolos familiares y los consejos asesores. Estos mecanismos permiten ordenar la relación entre familia y empresa, facilitar el diálogo entre generaciones y ramas familiares, formalizar acuerdos y profesionalizar el gobierno sin perder agilidad ni control.

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