La cerámica revisa sus planes ante la subida de gas con la lupa en Pamesa y STN para apagar hornos

La duda sobre si fabricar ahora es crear stock caro o barato llena de incertidumbre tras la estrategia de Donald Trump de controlar la energía fósil

Cevisama (Foto de archivo). Rober Solsona / Europa Press

Cevisama (Foto de archivo). Rober Solsona / Europa Press

Las empresas azulejeras han puesto en revisión sus planes de producción de 2026 por la subida del gas. «La situación es preocupante, no dramática», advierten. El foco en Castellón está ahora en las chimeneas de Pamesa y STN. Se busca señales de apagada de hornos que podrían suponer una reacción en cadena. Los sindicatos están en alerta ante una oleada de ERTEs, aunque sin ninguna decisión tomada. Todavía. La tensión ha recuperado el ritmo del verano de 2022 tras la invasión rusa de Ucrania.

Los principales datos que hay encima de la mesa es que los precios de 20 euros/MW de gas son pasado. El sector cerámico se ha acosumbrado a 30 euros/MW, muy lejos de los 200 euros/MW que se alcanzaron en 2022. «Desde el viernes pasado a este lunes, se ha duplicado el precio llegando a los 60 euros/MW. Ahora se ha relajado un poco hasta los 50 euros/MW», explica a Economía Digital un veterano directivo del sector.

El dilema ahora es si fabricar es crear stock caro o todavía es barato producir frente a lo que va a venir y conviene ponerse a toda máquina. «Todo el mundo trabaja con distintos escenarios, actualizando precios y tomando decisiones», explican.

Expertos del mercado gasista recuerdan que el 58% del gas que mueve América tiene como destino Europa. El choque entre Donald Trump y Pedro Sánchez hace temer que no llegue con la misma intensidad (es decir, que llegue más caro) el gas que controla América. «Hay contratos a largo plazo que atemperan el riesgo», señala por la parte negativa. «Ahora Estados Unidos controla el suministro de Venezuela y tiene una mayor posición de fuerza», añade por la negativa.

Los cuatro costes del gas

El precio del gas es relevante en el sector cerámico porque afecta cuatro veces. El coste directo es el del horno del azulejero. Ahí la responsabilidad es personal. Según la negociación que ha tenido cada empresa, está más cubierta o menos. Pero en ningún caso está a salvo.

El segundo coste influído por el gas es la arcilla atomizada, es decir, la materia prima fundamental cuyo precio se va a encarecer por el alza del precio de la energía. Mismo camino recorren las fritas y esmaltes, suministro indispensable para la cerámica.

El cuarto coste es el transporte, ya sea por carretera y/o por mar. La cerámica es un elemento pesado en el que se consume mucha gasolina. El precio ha subido en algunas gasolineras más de 15 céntimos, por encima del 10%. «Es poco comparado con el gas, que se ha duplicado, pero todo suma escalada de costes», explica un azulejero.

Otro directivo reconoce que ayer se reunió el consejo de administración y que mantienen cierta tranquilidad. Nadie quiere compartir sus datos de cobertura y desvelar hasta cuándo pueden aguantar la subida de precios. Lo que todos coinciden en tener un ojo en si hay humo blanco en los hornos. Especialmente, en los de Pamesa y los de STN. «Hay empresas que si cierran un horno están parando gran parte de la empresa pero en las grandes puede no ser significativo», explican desde el sector.

Ascer tiene las alarmas encendidas. «Seguimos el conflicto con preocupación porque, si se prolonga en el tiempo o escala, podría tener un impacto significativo en los precios del gas. Estos días hemos visto un repunte en los índices TTF y Mibgas, aunque todavía se sitúan en niveles similares a algunos meses del año pasado. En cualquier caso, estamos a la expectativa de cómo evolucione la situación».

El último factor, y más difícil de medir, es la demanda. «Hay ocasiones en las que la incertidumbre provoca un aumento de pedidos para provisión y se nos ha dado el caso de enviar una mercancía que al llegar tenía un arancel no previsto», explican.

La crisis de Ucrania se diferencia de la Irán en dos cuestiones, fundamentalmente. El ataque de Rusia provocó, además de la subida del gas, una crisis por falta de suministro de arcillas, materia prima para las azulejeras de Castellón. El ataque de Estados Unidos bloquea un mercado muy importante. No gusta en absoluto el enfrentamiento de Pedro Sánchez con Donald Trump, porque pone en riesgo un mercado crítico, pero lo que queda claro es el mercado árabe está en guerra y, por tanto, se descuenta ya una drástica caída del negocio en estos mercados.

Esta evolución de la demanda cambia por completo el primer análisis de cómo afecta el gas a los cuatro costes (azulejo, arcilla, esmalte, transporte) y si es o no rentable producir. La gran preocupación es si va a existir el cliente que lo compra.

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