Así pactó Pepe Díez y Li Shufu la llegada de Geely a Ford Almussafes tras truncarse Tesla
La presencia en China del vicepresidente de la Generalitat para transmitir fiabilidad al presidente de Geely fue clave para la apuesta por fabricar en España con proveedores valencianos
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El desembarco de Geely en la factoría de Ford Almussafes es el proyecto de legislatura de Pepe Díez, que fue director general de Proyectos Estratégicos cuando Carlos Mazón llegó a la Generalitat y que fue ascendido a vicepresidente segundo y conseller de presidencia por Juanfran Pérez Llorca, un movimiento que ha sido clave para la operación con el fabricante chino.
Tal y como explican a Economía Digital los que fraguaron la estrategia, el punto de partida es que «la Comunidad Valenciana no estaba entre las tres o cuatro autonomías españolas que sonaban para la llegada de inversiones de la automoción». La primera medida fue seleccionar a dos perfiles extremadamente discretos. A Pepe Díez se le sumó Ester Olivas al equipo. Ambos son consejeros en el Puerto de Valencia, una decisión totalmente intencionada.
«De lo que se trataba era de poner en valor que tenemos el Puerto de Valencia y que hay un parque de proveedores excepcional en Valencia. Es lo que cualquier fabricante de automoción desea», recuerdan los que iniciaron el proyecto. Desde el inicio, preocupó el futuro de Ford pero, especialmente, el efecto que tenía en el resto de multinacionales implantadas en Valencia y en las empresas locales del sector de la automoción que se veían afectadas por lo que pasara en Almussafes.
Elon Musk, el primer fracaso
La estrategia por la reindustrialización del sector de la automoción de la Comunidad Valenciana tenía una necesidad imperiosa. Ford Almussafes se estaba debilitando por la pérdida de modelos y se iba a quedar, como está ahora, con el Kuga y una producción que está por debajo de las 100.000 unidades al año. Las soluciones podían ser Tesla y los chinos.
La negociación con Elon Musk fracasó. La filtración de Ximo Puig sobre un acuerdo fictício que iba a traer a Tesla a la Comunitat Valenciana rompió cualquier posibilidad de que la inversión se realizara. Desde el PP intentaron reconstruir puentes pero fue completamente imposible, explican fuentes que vivieron de cerca el proceso.
El camino con los chinos fue distinto. «El objetivo que teníamos era demostrar la fiabilidad del gobierno valenciano«, apuntan. El problema es que Valencia no estaba en el mapa de posibles inversiones. Fueron, según relatan, «muchas reuniones y comidas» con el tejido chino instalado en Valencia para que reportaran en China que la Comunidad Valenciana era una región de fiar.
Una vez se logró esta confianza, que implicó un periodo largo y silencioso, se marcó como objetivo atraer fabricantes chinos de la automoción a Valencia. Uno de los intermediarios de esta operación explica a Economía Digital cómo se perfiló la estrategia. «La forma de hacer negocios en China es distinta. Le dan mucha importancia a la implicación política. Tenían que saber que les iba a visitar el vicepresidente», explica esta fuente que, como Pepe Díez, es tremendamente discreto.
La citada fuente no es político y ha trabajado para lograr esta inversión de Geely en Ford igual que trabajó, desde fuera de la Generalitat con el gobierno de Ximo Puig en inversiones como la gigafactoría de PowerCo aunque su puesto de alta responsabilidad no está directamente relacionado con el sector automoción.
Convencido el gobierno valenciano de que para vender la Comunidad Valenciana había que llegar a esa reunión de alto nivel discreta, sin anuncios, pero cara a cara entre los mandan, se planificaron una serie de encuentros preliminares. «Han sido muchas visitas oficiales», explican. Ha habido tanto reuniones políticas como empresariales en las que la Generalitat no ha participado ya que eran entre Ford y Geely. Se ha buscado el equilibrio entre acompañar sin inmiscuirse en el terreno privado.
«Pepe Díez ha estado con esto en primera persona. Yo he estado intermediando también y todo el mérito es de la Generalitat Valenciana en este caso», desvela la fuente discreta anteriormente mencionada.
A inicios de febrero se produjo la reunión más relevante de la negociación. Se cumplieron todos los imprescindibles necesarios en una negociación empresarial en China. Acudió Pepe Díez, como vicepresidente, y Marián Cano, la consellera de Industria, transmitiendo a Li Shufu, presidente de Geely, que estaba garantizado el respaldo del gobierno valenciano si decidían invertir en Valencia.
Aquella reunión coincidió con la información de Bloomberg en la que se desveló la negociación de Geely con Ford para que los chinos fabricaran en Europa. El 29 de marzo, Economía Digital publicó la primera entrevista que concedió Pepe Díez incidiendo en ese momento:
– Cuando Bloomberg desveló que Geely estaba planteando utilizar las instalaciones de Ford Almussafes para fabricar coches en Europa, precisamente coincidió que estaba en China. ¿Le pilló la noticia hablando precisamente con Geely?
– (risas). Te puedo decir que en China nos reunimos con muchos actores del sector de la automoción, tanto fabricantes como otras empresas de la cadena de valor. Obviamente, por razones de confidencialidad, entenderás que no puedo decirte con qué marcas, con qué fabricantes nos hemos reunido pero estamos hablando de primeras marcas de la industria china.
La idea inicial fue que tuvieran un terreno donde levantar una nueva fábrica pero Geely quiso más celeridad. Quería tener conexión con el Puerto de Valencia y acceso a todos los proveedores valencianos. La solución era ubicarse justo donde estaba Ford Almussafes. A esto se le unió que la multinacional americana tiene espacio ocioso en sus instalaciones y vocación, como ayer publicó Economía Digital, de llegar a alianzas con empresas chinas.
La planta Body 3 es la última ampliación de la fábrica de Ford Almussafes y supone una instalación de 80.000 metros cuadrados que, según fuentes consultadas, se reorganizará por completo para realizar todos los procesos que requiere la fabricación de un coche.
El silencio de UGT y su asamblea
La operación de Geely supone un vuelco muy importante a la situación laboral de Ford Almussafes, que es una fábrica con producción decreciente y sin fecha pública de lanzamiento de nuevos modelos pese a haberse iniciado ya la planta piloto del nuevo vehículo multienergía.
En el discurso de UGT desde la pandemia se ha priorizado que lo fundamental es el mantenimiento de los puestos de trabajo, para lo que es necesario de nueva carga de trabajo. Lo dicen dirigentes sindicales que por sus manos ha pasado el Mazda2, cuando desde Valencia ya se fabricaron cuatro modelos distintos (también Ka, Fiesta y Focus).
El silencio de UGT durante todo este proceso, además de estar alineado con el de Pepe Díez en su negociación con Geely, ha tenido dos deslices voluntarios y suficientemente significativos. En esta etapa de incertidumbre, UGT-Ford ha anunciado una asamablea para este mes de mayo. Y no es para decir que no tienen novedades sino para explicarlas.
El otro intencionado desliz ha sido decir «cuando llegue el momento, se entenderá». Ford ya ha cumplido el primer hito del lanzamiento, que es la planta piloto del vehículo multienergía. Geely ha comprado una nave de 80.000 metros en Almussafes. Ahora le falta todo el resto para ser una empresa productora de automóviles en la Comunidad Valenciana.